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Trump, Kelly, Priebus, Scaramucci y el alma


El presidente estadounidense Donald Trump junto al nuevo jefe de Gabinete, John Kelly.

La Casa Blanca se negó a especificar por qué aceleró la salida de Scaramucci, quien desde su llegada al cargo ha estado envuelto por la polémica y las salidas de tono.

La Casa Blanca vivió este lunes un terremoto con la repentina salida de su director de Comunicaciones, el empresario Anthony Scaramucci, apenas diez días después de asumir el cargo y el mismo día que comenzó a trabajar el nuevo jefe de Gabinete.

La Casa Blanca se negó a especificar por qué aceleró la salida de Scaramucci, quien desde su llegada al cargo ha estado envuelto por la polémica y las salidas de tono.

El jueves pasado salió a la luz una conversación suya con un periodista en la que inusitadamente insultó a miembros del gobierno, en especial a Reince Priebus, hasta hace unos días jefe de Gabinete de Trump.

Fuentes aseguraron que, nada más tomar posesión como nuevo jefe de Gabinete, el general John Kelly, actual secretario de Seguridad Interna, pidió a Trump despedirle.

"El presidente sintió firmemente que los comentarios de Anthony fueron inapropiados para una persona en ese cargo", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders.

Sanders agregó que a partir de este martes, todo el Ala Oeste --incluyendo la dirección de Comunicaciones-- responde a Kelly, volviendo así a una tradición de la Casa Blanca que ha sido cualquier cosa menos tradicional desde que llegó Trump en enero.

"El general Kelly tiene toda la autoridad para operar dentro de la Casa Blanca, y todo el personal se reportará a él", precisó Sanders. "Eso incluye a todos en la Casa Blanca".

Al ser nombrado director de Comunicaciones, Scaramucci aseguró que Trump lo había llamado para poner fin a las filtraciones a la prensa, además de dejar claro en su primera intervención pública que rendía cuentas "directamente al presidente".

Pero su llegada desató una feroz lucha interna. Su nombramiento provocó la renuncia inmediata del portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, aunque Scaramucci se centró en Priebus, al que acusaba de haberle bloqueado el acceso a Trump y de ser el responsable de las filtraciones.

Todo indicaba que ganó su primer pulso, porque Trump cesó a Priebus.
Sin embargo, cosas de la vida, la divulgación de la explosiva llamada a un periodista, repleta de vulgaridades e insultos del más bajo nivel dirigidos a Priebus y a otros funcionarios fraguó su destino final en la Casa Blanca.

Ajeno a la tormenta, Trump manifestó su convicción de que el general Kelly "hará un trabajo espectacular". "No tengo ninguna duda", apuntó.

El nuevo jefe de Gabinete tiene por delante la descomunal tarea de poner punto final a las constantes luchas de poder en el interior de la Casa Blanca.

Antes de ser escogido Jefe de Gabinete, Priebus se había desempeñado durante varios años como presidente del Comité Nacional del partido Republicano, de forma que su presencia en la Casa Blanca debía asegurar un fluido canal de comunicación entre el gobierno y ese partido.

Scaramucci es considerado un brillante empresario, que pasó por Goldman Sachs antes de crear su propio fondo de inversiones y llegar luego efímeramente a la Casa Blanca como director de Comunicaciones.

Con apariencia juvenil y vestimenta siempre cuidada, Scaramucci se dedicó en Wall Street a la intermediación entre los "hedge funds" y las grandes fortunas, a través de una conferencia anual que organiza desde 2009 en Las Vegas.

Tras pasar siete años en Goldman Sachs, donde administraba el dinero de clientes multimillonarios, creó en 2001 un fondo de inversiones, aunque se consolidó en los negocios con SkyBridge Capital, fundado en 2005 tras comprar por una cifra insignificante una actividad de gestión de activos del banco Citigroup.

Nacido en Long Island, Nueva York, hace 53 años en una familia de inmigrantes italianos de clase media y diplomado en Harvard, Scaramucci es uno de los grandes donantes del Partido Republicano.

Fue uno de los tesoreros de la campaña electoral de Mitt Romney en 2012 y organizó veladas de recolección de fondos para Scott Walker y Jeb Bush durante las últimas primarias republicanas antes de sumarse a Donald Trump, de cuyo equipo de transición también formó parte.

De verbo fácil, se siente cómodo tanto en el Foro Económico de Davos como en un programa popular de televisión y sabe adaptarse al público que tiene en frente.

Fue animador de un programa semanal en la cadena Fox Business, bautizado "Wall Street Week", y colaborador de su competidora CNBC.

"Cuando hablo con Donald Trump y él me habla, me imagino que no nos entendemos", bromeaba en 2015 en Fox Business. "Tal vez necesitaría un traductor en la sala cuando le hablo".

Próximo a Donald Trump Jr., este ex "Goldman Boy" se jacta de tener el número de teléfono del presidente estadounidense, quien habría apreciado, según los medios, la manera en que Scaramucci obligó a fines de junio a la CNN a retirar un artículo sobre sus negocios financieros. Tres periodistas renunciaron en el marco de ese episodio.

En uno de sus tres libros --"Goodbye Gordon Gekko", en referencia al imaginario tiburón de las finanzas interpretado por Michael Douglas en la película "Wall Street"-- intenta explicar a los futuros traders "cómo hacer fortuna sin tener que perder el alma", pero por su intempestiva y vulgar manera de proceder en política, probablemente no supiera hacer justicia a su propio libro.

(Redactado por Armando de Armas, con información de AFP, AP y Reuters)

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