En una comparecencia a bordo del Air Force One, el presidente Donald Trump ofreció un balance sobre el estado del conflicto con Irán, afirmando que las capacidades bélicas de la República Islámica han quedado "diezmadas" tras la ofensiva estadounidense.
"Si nos retiráramos ahora mismo, les tomaría 10 años o más reconstruirse", sentenció Trump, subrayando que la infraestructura de misiles, las defensas aéreas y los almacenes de minas navales —especialmente en la estratégica isla de Kharg— han sido "totalmente obliterados".
El mandatario reforzó la idea de que Estados Unidos ejerce un control total sobre el espacio aéreo iraní: "No tienen defensa aérea en este momento. Ninguna", añadió.
Trump exigió un mayor compromiso de la OTAN, criticando que Estados Unidos asuma la mayor parte de la carga financiera y operativa. "He pedido a la OTAN que se involucre más".
"No pueden quedarse mirando mientras nosotros hacemos todo el trabajo pesado por la seguridad mundial", señaló.
El presidente fue más allá, sugiriendo que la continuidad del apoyo estadounidense a la alianza depende de la inversión europea en esta fase de la guerra: "Si no hay respuesta, o si hay una respuesta negativa, creo que será muy malo para el futuro de la OTAN".
Pese a la presión de la Casa Blanca, la OTAN mantiene su postura de involucrarse únicamente de forma defensiva. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, declaró este lunes: "Esta no es nuestra guerra; nosotros no la empezamos".
Por su parte, el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ha evitado comprometerse con el envío de buques de guerra, limitando su apoyo a permitir el uso de bases aéreas para operaciones defensivas.
Asimismo, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, rechazó apoyar militarmente a Estados Unidos e Israel, citando dudas sobre la legalidad internacional de la ofensiva.
Trump cerró su intervención con una advertencia directa a Teherán. "Estamos listos, con el arma cargada, para destruir su infraestructura petrolera si no ceden", concluyó.
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