El preso político Enrique González Infante, condenado a siete años de privación de libertad en septiembre de 2026, tras más de dos años en prisión preventiva, afirmó que su sanción es injusta, pero predecible viniendo de un régimen dominado por la crueldad y la arbitrariedad, que pisotea los derechos humanos e incumple sus propias leyes.
“Después de dos años y cinco meses llegó la sentencia a siete años de privación de libertad. Injusta sí, pero que se puede esperar de un gobierno donde impera la maldad, donde reina la injusticia, donde no se respetan los derechos humanos y violan hasta su propia Constitución”, dijo en una declaración en audio enviada a Martí Noticias desde la Prisión El Típico Nuevo.
El prisionero precisó que, si objetar un modelo político y económico fallido y opresor cuesta siete años de libertad, asume la pena con firmeza.
“Ciertamente el lugar para personas, así como yo, es tras las rejas. Varias personas se han preguntado por qué no apelo. Sepan que si por el hecho de no estar de acuerdo con un sistema político económico disfuncional que viola los derechos humanos me sentencian a siete años de privación de libertad, bienvenida sea la sentencia. No podemos esperar rosas de una planta de marabú. Mi pueblo de Cuba, los amo, es por eso que estoy aquí”, resaltó en su mensaje.
González Infante, actualmente de 41 años, tuvo el viernes su visita familiar a la que acudió su esposa, Yuneisy Peña Morales, con sus tres hijos de 16, 13 y 9 años.
La mujer señaló a nuestro medio que la encarcelación de Enrique asestó un golpe demoledor a la estabilidad de su hogar, dejándola a ella y a sus hijos en una situación de extrema vulnerabilidad.
Al privarlos de su principal sustento económico y de la figura paterna que guiaba el día a día, el régimen no solo castiga al individuo, sino que extiende una condena silenciosa hacia su familia.
“Mis hijos, incluso, se han dedicado a hacer carbón para que su padre reciba su alimentación y no muera allá dentro”, indicó Peña Morales.
El Tribunal Provincial Popular de Las Tunas declaró culpable a González Infante y otros siete tuneros del delito de "propaganda contra el orden constitucional".
La fiscalía argumentó vínculos con la organización opositora Cuba Primero, calificada por las autoridades cubanas como terrorista debido a la grabación de videos y publicaciones de contenido disidente en redes sociales.
El proceso ha sido fuertemente cuestionado por organizaciones internacionales independientes y de derechos humanos las cuales denunciaron la falta de garantías procesales y el uso abusivo de la prisión preventiva como castigo anticipado.
Pero la voz de quien conoce de cerca a una persona es, con frecuencia, el testimonio más revelador frente a la arbitrariedad. En su perfil de Facebook, Julia Elena Jareño Valcárcel ofreció, recientemente, un relato íntimo e indignado sobre la realidad de González Infante, desmontando la narrativa oficial para mostrar el rostro humano y familiar de una injusticia.
“Fuimos compañeros de trabajo durante varios años. Lo conocí de cerca y puedo decir, sin temor a equivocarme, que es un hombre de conducta intachable, respetuoso, trabajador, educado y profundamente comprometido con su familia”.
“Enrique no es solamente un nombre en una lista. Es un padre de tres niños que hoy sufren la ausencia de su sustento y de su guía. Es un ser humano con sueños, responsabilidades y una familia que espera justicia. En un país donde expresar una opinión, pensar diferente o decir en voz alta lo que muchos callan puede convertirse en un acto de riesgo, cada día queda más claro el alto precio que algunos están pagando por ejercer su libertad de conciencia”.
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