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Cafeterías de comida criolla, dulcerías particulares, cocheras que se rentan; ser dueño de un garaje en la isla es tener un valor agregado.

Mientras espera que cese la intermitente llovizna otoñal, Cecilio, corredor de permutas en La Habana, mira en su pantalla plana de 42 pulgadas un partido antológico de los Chicagos Bull de Michael Jordan retransmitido por un canal deportivo local.

A ratos, observa su reloj y escudriña desde una persiana si ha cesado la lluvia. "Me está esperando un cliente que quiere vender un apartamento de dos habitaciones con garaje. Quedamos a las cuatro de la tarde. Pero el aguacero va a retrasar la cita", dice enojado.

Desde hace 23 años, Cecilio se dedica a la compra y venta de casas. "Este negocio, si eres serio y ejecutivo, funciona. Deja buena pasta (dinero) de ganancia. Cuando era ilegal, en cada venta me buscaba de $1.000 a $2.000. Ahora menos, pero tengo los suficientes clientes para nunca estar parado. Las ventas de casas en La Habana es un mercado irregular. Tiene tiempos de vacas flacas y gordas", confiesa.

Según este corredor de permutas, "ya la gente no es tonta. Y pide por un apartamento como si fuese un piso en Nueva York. Pero si la casa es en El Vedado, Miramar, Fontanar, Sevillano o Casino Deportivo y tiene garaje, la venta está asegurada", expresa, y prende un cigarrillo mentolado.

"Una casa con garaje en condiciones regulares no baja de los $50.000. Y un apartamento en un edificio con área de parqueo ronda los $30.000", indica Cecilio.

¿Por qué un garaje encarece una transacción inmobiliaria?, le pregunto a un especialista del Instituto de Vivienda en el municipio 10 de Octubre.

"Desde hace años, en La Habana existe un déficit marcado de garajes para automóviles. Se han construido ciudades-dormitorios como Alamar, Mulgoba o San Agustín, sin garajes ni aparcamientos. Los dueños de vehículos han tenido que inventar. Por eso tú ves garajes improvisados en espacios públicos o el portal de una casa. Tener un garaje en Cuba representa 30 cuc mensuales (alrededor de 27 dólares), solo por concepto de alquiler para guardar autos. Si se utiliza como cafetería, bar u otro negocio, las ganancias pueden ser mayores", señala el especialista.

Herminda, una anciana locuaz y amable, reside en una casona a tiro de piedra del Mónaco, zona comercial situada entre los repartos habaneros Sevillano y Casino Deportivo. Por 5 cuc diarios renta su garaje a un emprendedor privado que vende panes y dulces.

"Son 150 chavitos (pesos convertibles) al mes; 15 veces lo que me paga el Gobierno de pensión. Con ese dinero no soy una carga para mis hijos. Puedo ir al teatro y de vez en cuando comer en alguna paladar", manifiesta risueña mientras acaricia las orejas a un inquieto perro salchicha.

Hace tres años, Lourdes aprovechó el auge de los cines 3-D y a su regreso de un viaje en Miami se trajo un televisor de más de 70 pulgadas y equipos profesionales de audio. Con dos decenas de butacas negras de cuero, medio centenar de gafas Polaroid y un split que mantiene refrigerada la estancia a 17 grados celsius, reconvirtió el destartalado garaje donde guardaba objetos ociosos, en un cine de tercera dimensión.

"Pero esta gente (el régimen) lo prohibió. Había invertido más de $8.000 y aún no había recuperado el dinero. Entonces, el cine pasó a la clandestinidad. Cobro 2 cuc por persona. Y vendo un vaso de rositas de maíz y un refresco por un peso convertible", acota Lourdes.

Si usted camina por La Habana, verá cientos de garajes transformados en pequeños negocios privados. Desde cafeterías, bares, dulcerías, barberías, peluquerías, manicura, estudios fotográficos o de video hasta tiendas de artesanías donde el comerciante, de manera discreta, te susurra que por la izquierda vende ropa fashion (de moda) y perfumes a precios de ganga.

Eleonora y Carlos Manuel, un matrimonio residente en Nuevo Vedado, comentan de forma jocosa que deben poner una ofrenda a su garaje. "Gracias al garaje pudimos montar un estudio de fotos y videos para fiestas de 15 y bodas. El garaje es el que nos permite darnos algunos lujos, como alquilar dos veces al año una semana en un hotel todo incluido de Varadero", apuntan.

Yosvany vive en un apartamento de dos habitaciones, frente al parque Córdoba, en la barriada de La Víbora. Lo está vendiendo en 30.000 cuc (aproximadamente $27.000 dólares). "Varios compradores me han dicho que el precio es muy caro. Pero les digo que mi apartamento tiene un garaje soterrado amplio y privado".

Si tiene paciencia, asegura Cecilio, el corredor de permutas, "lo venderá sin problemas: El apartamento se puede remozar y mejorar, pero el garaje es un dinero seguro que supera los $24 mensuales que paga el Estado a un trabajador".

Siguiendo el consejo del corredor, Yosvany prefiere esperar por una mejor oferta. Y si una cosa se sabe en Cuba es esperar.

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    Iván García, desde La Habana

    Nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. En 1995 se inicia como periodista independiente en la agencia Cuba Press. Ha sido colaborador de Encuentro en la Red, la Revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba.

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