Cuba necesita inversión extranjera si busca recuperar su industria azucarera, declaró el economista cubano Omar Everleny a la agencia Reuters.
“Se cuenta con todo lo necesario para recuperar esta industria nacional. No me atrevería a afirmar que la producción de azúcar vuelva a alcanzar los volúmenes históricamente elevados, pero sí, al menos, entre 4 y 5 millones de toneladas anuales. Existe interés en recuperar la industria, pero ello requiere inversión extranjera”, apuntó el economista.
El desplome de la industria, que fuera la columna vertebral de la economía, comenzó a principios de los 90 provocando que la isla actualmente tenga que importar azúcar para cubrir su demanda cuando había llegado a ser el mayor exportador a nivel mundial.
"Este país solía exportar más de seis millones de toneladas de azúcar. Pero la industria azucarera consume una gran cantidad de materias primas —como acero, combustibles y otros insumos—, por lo que sus costos de producción son muy elevados; para la década de 1990, los precios del azúcar en el mercado mundial comenzaron a caer y, para el año 2002, la industria se había vuelto insostenible”, comentó Everleny.
En su texto, Reuters señaló además que la desactivación de la industria azucarera ordenada por Fidel Castro a partir de 2002 llevó al cierre de 71 de los más de 150 centrales existentes en Cuba con un profundo impacto económico y social en el país.
“La decisión tomada fue cerrar un gran número de fábricas de azúcar", recordó el economista cubano.
El cierre de los ingenios azucareros en la isla provocó la reubicación de cientos de trabajadores en otras actividades agrícolas; que quedaran inactivas vastas extensiones de tierra y maquinarias y que desapareciera la vida activa en las comunidades alrededor de los centrales.
Datos citados por Reuters aseguran que la isla consume unas 700.000 toneladas métricas de azúcar al año cuando la producción azucarera cayó a menos de 200.000. Cuba hoy importa azúcar de países como Brasil, Colombia, España, Estados Unidos y Chile para cubrir su demanda interna.
El pasado 15 de diciembre inició la zafra 2025-2026 con el propósito de superar las 150.000 toneladas de la campaña anterior, la peor en más de un siglo. Sin embargo, el pasado 23 de marzo se reportó la paralización de las máquinas del central Melanio Hernández, en Sancti Spíritus, por la severa crisis energética.
Según la prensa oficialista, era el único central que estaba moliendo aunque a finales de 2024 anunciaron que 16 estarían activos en la actual zafra.
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