PUERTO RICO – Martín Maldonado decidió salir del retiro y ponerse el uniforme una última vez para defender los colores de Puerto Rico en el Clásico Mundial de Béisbol.
Con las bases llenas en el segundo inning, Maldonado disparó el batazo clave en el triunfo sobre Cuba, 4-1, de la escuadra boricua, que mantuvo el invicto en el grupo A y aseguró el boleto a los octavos de final del WBC.
Puerto Rico llenó las almohadas ante el zurdo Julio Robaina, abridor por el Team Asere, con sencillos de Darell Hernaiz y Enmanuel Rivera, más boleto de MJ Meléndez, antes de que el veterano receptor soltara lineazo por la raya de tercera hasta el fondo del terreno, para apuntarse un doblete que limpió las bases y convirtió el estadio Hiram Bithorn de San Juan en un auténtico manicomio.
Los anfitriones añadieron otra más en el quinto por doblete de Heliot Ramos y elevado de sacrificio remolcador de Carlos Cortés ante el relevista Josimar Cousin.
Cuba descontó en el sexto por doblete de Alfredo Despaigne y un error en tiro del jardinero central Ramos, que le abrió las puertas del plato a Ariel Martínez, en circulación tras recibir pelotazo de Yacksel Ríos.
Fue lo único que pudieron hacer los cubanos ante el pitcheo puertorriqueño, que dominó a su antojo a sus rivales de principio a fin, al limitar a apenas dos hits todo el gasto ofensivo de los perdedores.
El jovencito Elmer Rodríguez, uno de los principales prospectos de los Yankees de Nueva York, lanzó los tres primeros innings en blanco, con un hit, tres boletos y tres ponches, para anotarse la victoria.
El paroxismo llegó en el noveno, cuando entró a lanzar el cerrador Edwin “Sugar” Díaz, en su primera presentación en el torneo.
Díaz retiró a los tres bateadores que enfrentó y cerró con ponche ante Alexei Ramírez, quien se convirtió, a sus 44 años, en el jugador más viejo en participar en un Clásico Mundial de Béisbol.
Ramírez, quien pasó nueve temporadas en Grandes Ligas, había jugado en el primer Clásico, hace 20 años, en el 2006.
El manager Germán Mesa elogió al veterano, que salió a defender el jardín izquierdo en el séptimo inning y rompió el récord que tenía Roger Clemens desde el 2006, cuando lanzó para Estados Unidos con 43 años y 224 días.
“Es un ejemplo de consistencia. Es un jugador que a sus 44 años se mantenga en la forma física que tiene, es digno de admirar”, dijo Mesa en la conferencia de prensa después del partido, en la que anunció al zurdo Liván Moinelo, ganador del primer choque ante Panamá, como abridor para el último juego ante Canadá, el miércoles.
Al preguntársele qué le impresionó más de la escuadra boricua, el manager cubano no dudó en responder:
“El pitcheo. Con el pitcheo que presentó Puerto Rico, si sale arriba en el marcador, se le va a pasar trabajo para ganarle”, reconoció Mesa.
Y aunque Puerto Rico (3-0) ya aseguró un cupo en los cuartos de final en Houston, todavía le queda pendiente un partido ante Canadá (1-1), este martes.
Más allá del resultado de ese encuentro, que sólo podría alterar el orden de los clasificados, el choque que definirá el segundo boleto de la llave A será el jueves, entre canadienses y cubanos.
Si Canadá vence a Puerto Rico y a Cuba, avanzará como primero y los boricuas irán de segundos.
Si Puerto Rico le gana a los canadienses, terminaría invicto con 4-0.
Entonces, Cuba llegaría con 2-1 y Canadá con 1-2 al decisivo juego final de la llave A.
Si gana Cuba pasaría de segundo con 3-1. Si vence Canadá, ambos terminarían empatados con 2-2, pero pasarían los norteamericanos por el resultado en el juego entre ambos.
“Canadá es muy buen equipo. Son jugadores jóvenes que veo en muy buena forma, hombres rápidos. Un equipo que se ve muy bien, comparado con los de otros años”, concluyó Mesa, quien no descartó hacer cambios en la alineación por primera vez en el torneo.
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