Comunidades de varios estados de Venezuela mantienen las protestas por los prolongados cortes de electricidad, con manifestaciones que durante los últimos días han incluido cacerolazos, cierres de carreteras, quema de cauchos y concentraciones frente a instituciones públicas.
Las movilizaciones se han registrado en localidades de Aragua, Carabobo, Cojedes, Zulia, Lara, Miranda, Guárico y Anzoátegui, entre otras. Algunos ciudadanos denuncian interrupciones del suministro eléctrico que se prolongan durante más de diez y hasta doce horas al día, afectando viviendas, comercios y otras actividades cotidianas.
Las protestas se han mantenido durante varias noches consecutivas. En San Mateo, estado Aragua, cientos de vecinos recorrieron las calles con banderas, pancartas y cacerolas hasta llegar a la sede de la Alcaldía y exigir respuestas por las fallas del servicio.
El reclamo se intensificó la noche del jueves 1 de octubre. Medios venezolanos reportaron manifestaciones en al menos seis estados y señalaron que en algunas localidades los ciudadanos pasaron de los cacerolazos y cierres de vías a concentrarse frente a sedes de la Corporación Eléctrica Nacional, Corpoelec, y otras instituciones públicas.
En jornadas anteriores también se registraron bloqueos de importantes vías. En Carabobo, vecinos cerraron tramos de la Autopista Regional del Centro después de permanecer durante horas sin electricidad. También se documentaron protestas en San Joaquín, Guacara, San Diego, Naguanagua y Los Guayos.
En algunas manifestaciones hubo presencia de organismos de seguridad. Medios venezolanos reportaron el uso de gases lacrimógenos por parte de efectivos de la Guardia Nacional durante una protesta en La Cañada de Urdaneta, estado Zulia.
La crisis eléctrica también genera preocupación por su impacto económico. Reuters reportó esta semana que Venezuela enfrenta un déficit de generación eléctrica superior a los 1.500 megavatios y que aproximadamente el 40 % de los 32.800 megavatios de capacidad instalada del país se encuentra operativa. Ejecutivos del sector energético advirtieron que las deficiencias del sistema eléctrico representan además un obstáculo para los planes de expansión de la industria petrolera.
El gobierno de Delcy Rodríguez ha relacionado los racionamientos con las altas temperaturas y las condiciones climáticas asociadas al denominado “Súper Niño”. Sin embargo, ciudadanos que participan en las protestas responsabilizan a las autoridades por el deterioro del sistema eléctrico y reclaman información sobre los horarios de los cortes y soluciones permanentes.
El descontento por las condiciones de vida también tuvo otra expresión la noche del jueves en Caracas. Familias damnificadas por los terremotos del pasado 24 de junio cerraron la avenida Bolívar para exigir respuestas sobre la reparación de sus viviendas y el cumplimiento de las ayudas y soluciones habitacionales prometidas después de los sismos.
Los manifestantes denunciaron que algunas familias continúan viviendo en carpas más de tres meses después de los terremotos. También reclamaron por retrasos en la entrega de materiales destinados a las reparaciones y pidieron conocer cuándo podrán regresar definitivamente a sus viviendas.
Según el último balance oficial citado por medios venezolanos, 59.109 viviendas fueron evaluadas después de los terremotos y 10.696 fueron clasificadas como de “alto riesgo”.
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