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"The Wall Street Journal" expone el lado negativo del primer año de relaciones EEUU-Cuba


El secretario de Estado, John Kerry, durante la ceremonia de izado de la bandera de EEUU en La Habana (14 de agosto, 2015).

El reportaje titulado "Un año desde que Obama extendió la rama de olivo a Cuba", alude al saldo a favor de Castro, quien pone "presión" a Washington para que levante el embargo.

A un año del deshielo en las relaciones EEUU-Cuba, el Gobierno de La Habana ha impulsado sus ingresos por el turismo, salió de la lista de países patrocinadores del terrorismo pese a abrigar a connotados terroristas y está presionando a Obama para que elimine el embargo, publica The Wall Street Journal el lunes.

El reportaje titulado "Un año desde que Obama extendió la rama de olivo a Cuba", se refiere al saldo a favor de Raúl Castro, que va desde el incremento en los arrestos temporales a disidentes cubanos hasta el evidente acercamiento de Rusia a La Habana.

"Luego del anuncio del 17 de diciembre de 2014, el Gobierno de Estados Unidos actuó inmediatamente para relajar las restricciones a los viajes de estadounidenses a la isla y, en consecuencia, impulsar los ingresos de los dueños de su industria turística: Las fuerzas armadas cubanas", afirma la nota.

"Washington eliminó a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo, a pesar de que el dictador Raúl Castro acoge a conocidos terroristas, incluida la fugitiva estadounidense Joanne Chesimard, exmiembro del desaparecido Ejército de Liberación Negro y asesina convicta de policías", agregó.

El reportaje toma nota de recientes cifras compiladas por la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, con sede en La Habana, que documentó 7.686 arrestos políticos en 2015 hasta el 30 de noviembre.

La detención de decenas de disidentes el Día de los Derechos Humanos provocó el rechazo hasta del alto comisionado de la ONU, Zeid Ra'ad Al Hussein, quien catalogó de "desdén extraordinario" la actitud del Gobierno de Cuba hacia el tema.

El reportaje también aludió al poco avance alcanzado hasta ahora por el Gobierno de La Habana, que pese a contar desde 2014 con una nueva Ley de Inversión Extranjera sólo ha conseguido aprobar "un puñado de inversiones", al tiempo que ha ganado reputación por encarcelar arbitrariamente a empresarios extranjeros que invirtieron por décadas en la isla.

The Wall Street Journal afirma que talvez Cuba ha restado importancia a los empresarios capitalistas en momentos en los que cuenta con el interés marcado de Rusia, cuyo presidente, Vladimir Putin, en 2014 condonó unos $32.000 millones que la isla debía a la antigua Unión Soviética y convirtió el saldo de $3.500 millones adeudados a Moscú en una línea de crédito para energía y proyectos industriales.

"A cambio, entre otras cosas, el Kremlin puede usar a Cuba para instalar una estación de apoyo para el sistema satelital de navegación global de Rusia (Glonass), un rival del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) de Estados Unidos", afirma WSJ.

En su balance del primer aniversario del acercamiento entre Washington y La Habana, The Wall Street Journal recuerda que la economía de la isla sigue dependiendo en gran medida del petróleo de Venezuela y la asistencia de China.

Incluso advierte que la reciente crisis humanitaria creada en Costa Rica con miles de migrantes cubanos que quieren llegar a Estados Unidos es otra forma de presión de La Habana.

"Estos refugiados están siendo usados como peones de los Castro para crear una crisis humanitaria y presionar a Estados Unidos para que conceda créditos y ayuda multilateral", según WSJ. "La Habana está apostando a que Obama responderá".

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