La Alianza de Iglesias Cubanas No Registradas (AICNOR) manifestó su respaldo al apóstol Mario Jorge Travieso Medina y a su esposa, la pastora Velmis Adriana Mariño González, fundadores del Ministerio Internacional “Viento Recio”, con sede en Las Tunas.
Mario Félix Lleonart, impulsor de la plataforma de iglesias, denunció la escalada de hostigamiento, vigilancia y bloqueos de servicios que enfrenta el matrimonio religioso, entre ellos citaciones, detenciones, interrogatorios, la confiscación y demolición de bienes de la obra, así como la restricción a su libertad para viajar al extranjero y regresar a su país.
“Ellos se encuentran regulados desde hace años. Pero además de esto, últimamente han denunciado la vigilancia en contra de ellos, detenciones y otros tipos de boicots a sus servicios”.
Asimismo, alertó sobre una campaña de ataques sistemáticos dirigida especialmente contra el apóstol Travieso Medina. Según se ha reportado, perfiles asociados a los órganos de Seguridad del Estado en redes sociales han intensificado los intentos por mancillar la reputación del líder religioso.
Lleonart advirtió sobre el trasfondo de estas agresiones institucionales: “La vigilancia en contra de ellos, detenciones y otro tipo de boicots a sus servicios se han recrudecido, y en las últimas semanas han aumentado los ataques […] desde perfiles que obviamente utiliza la Seguridad del Estado en redes sociales para intentar desacreditar al pastor Mario Jorge Travieso Medina”.
Esta declaración se suma a pronunciamientos previos emitidos por la alianza en favor de otros religiosos y creyentes afectados en el país, como el caso de Anna Bensi y su madre Caridad Silvente.
Ambas fueron acusadas de delito de actos contra la intimidad personal y familiar de un policía que les llevó una citación de la Seguridad del Estado. Fueron sancionadas con dos años de limitación de libertad.
Ante este escenario, AICNOR hizo un llamado urgente para que otras denominaciones, tanto registradas como no registradas, cierren filas frente a la hostilidad estatal.
Lleonart enfatizó la necesidad de una postura unificada ante los mecanismos de presión gubernamentales: “Ojalá que la solidaridad sea la misma de parte de las iglesias registradas que de las no registradas, porque al final todos tienen un mismo problema y enemigo en Cuba: el Partido Comunista de Cuba y la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos, con la señora Caridad Diego Bello al frente”.
El religioso recalcó que estas entidades estatales actúan bajo tácticas de coacción y boicot, buscando fabricar discursos o confundir a la opinión pública mediante reuniones oficiales, por lo que instaron a la comunidad de fe a denunciar de manera firme cualquier vulneración a la libertad religiosa y a los derechos fundamentales en la isla.
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