Enlaces de accesibilidad

Viaje de Obama para cumbre con presidentes de países bálticos


Air Force One, el avión presidencial estadounidense que desplaza a Barack Obama por Africa.

Además de reunirse con el presidente estonio, Thomas Hendrik Ilves, Obama se encontrará en Tallin con la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaité, y el presidente de Letonia, Andris Berzins.

Poco antes de la cumbre de la OTAN en Gales, Reino Unido, Barack Obama eligió hacer una sola parada en Estonia con un único objetivo: advertir al presidente ruso Vladimir Putin contra la tentación de atacar a un país de la alianza, por pequeño que sea.

En un momento donde occidente denuncia "las acciones militares ilegales" de Rusia en el este de Ucrania, el 44 presidente estadounidense pretende enviar un mensaje este miércoles desde Tallin: el compromiso "indudable" de su país con el artículo 5 de la Alianza, que dispone que los países miembros están obligados a rescatar a uno de los suyos en caso de ataque.

Es la primera vez desde su llegada a la Casa Blanca que Obama viaja a un país báltico. El único presidente de EEUU en ejercicio que visitó Estonia fue George W. Bush, en 2006, antes de una cumbre de la OTAN en Riga, capital de Letonia, en un contexto radicalmente distinto.

"El actual sentir en Europa del este y en los países bálticos es que Putin no sólo es una amenaza para Ucrania, sino una amenaza a largo plazo para la OTAN", explicó Thomas Wright, de la Brookings Institution, un centro de pensamiento estadounidense. Sin embargo, señaló, la mejor forma que tiene Rusia para "desacreditar a la OTAN en su conjunto", sería demostrar que el artículo 5 no tiene sentido atacando, "incluso una sola vez", a uno de sus miembros más vulnerables.

Además de reunirse con el presidente estonio, Thomas Hendrik Ilves, Obama se encontrará en Tallin con la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaité, y el presidente de Letonia, Andris Berzins. Los tres países vivieron décadas bajo la ocupación soviética hasta 1991, antes de unirse a la Alianza en 2004.
"Quiero que los estonios sepan que pensamos lo que decimos", dijo Barack Obama esta semana desde Washington.

"Rusia, ni consideres tocar a Estonia u otro país de la región como has hecho con Ucrania", resumió en términos más directos, uno de los consejeros de seguridad del presidente estadoundense, Charles Kupchan. Obama anunció además que e 18 de septiembre recibirá en la Casa Blanca a su homólogo ucraniano, Petro Porochenko, dos semanas después de la gran cumbre de la Alianza Atlántica, en Gales.

Para Edward Lucas, del Centro para el Análisis de Políticas Europeas (CEPA en sus siglas en inglés) en Washington, el viaje de Obama a Tallin puede ser una ocasión única de decir a Moscú qué límites no puede traspasar.
"Obama trató de todo con Putin. Probó ser complaciente, trató de ser difícil, trató de ignorarle. No se hace ilusiones", estima el investigador y autor de un libro titulado "La Nueva Guerra Fría".

Pero frente a la crisis del este de Ucrania, este viaje podría marcar "un punto de inflexión" sobre el lugar que esta administración estadounidense tiene en Europa, estima. "La realidad es que Obama está muy ocupado y Europa no ha sido una de sus prioridades. Creo que ha descuidado la alianza más importante de todas para Estados Unidos en términos de seguridad: la OTAN.
¿Captará Vladimir Putin el mensaje del ejecutivo estadounidense?

La Casa Blanca no disimula su perplejidad frente a las reacciones del poder ruso. El viernes denunció "las explicaciones irracionales" de Moscú, después de la difusión de la OTAN de fotos que según la Alianza son de tanques rusos en el este de Ucrania. Este sábado en Bruselas, a cinco días de la visita sin precedentes de Obama a un país báltico, la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaité, lanzó un grito de alarma: "Rusia está en estado de guerra con Ucrania, un país que quiere formar parte de Europa, lo que significa que Moscú está prácticamente en guerra contra Europa".

XS
SM
MD
LG