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Además de Kindelán, fueron exaltados en Cuba al Salón de las Glorias, Braudilio Vinent, Luis G. Casanova, Omar Linares y Antonio Muñoz, por sus actuaciones en las Series Nacionales, y Amado Maestri, Ca­milo Pas­cual, Conrado Marrero, Orestes "Minnie" Miñoso y Esteban Bellán, por su desempeño entre 1874 y 1961.

Fue un cibernauta, de envidiable agudeza visual, quien detectó –fotografía mediante– el error en la placa entregada el fin de semana a Orestes Kindelán: el ex jonronero de Santiago de Cuba pegó 487 batazos durante su carrera y no 484 como aparece en su trofeo, una premiación que reabre las puertas al sitio de los inmortales del béisbol en la Isla.

Salón de las Glorias le llaman a partir de ahora –lo reseña el diario Juventud Rebelde–, y no "de la Fama" como se le conoció durante muchos años y hasta poco después de 1959, con la llegada del vendaval que arrancó de cuajo la historia del profesionalismo.

Exorcizado después de medio siglo, el templo da cabida ahora a solo diez figuras, por voluntad de las autoridades asentadas en La Habana: además de Kindelán fueron exaltados Braudilio Vinent (pitcher, Santiago de Cuba), Luis G. Casanova (infielder-outfielder, Pinar del Río), Omar Linares (infielder, Pinar del Río) y Antonio Muñoz (infielder-outfielder, Las Villas), todos ex participantes de las Series Nacionales que se juegan desde 1962.

Además, serán retirados de las nóminas de sus equipos provinciales los números de esos mismos hombres, el 46 (Kindelán), 35 (Vinent), 10 (Linares), 14 (Casanova) y 5 (Muñoz). Una opinión generalizada dentro de la afición criolla apunta a que otro santiaguero, el gran segunda base Antonio Pacheco, sería integrante de esta promoción si no hubiera asentado residencia hace unos meses en el estado de la Florida.

Pero hay nichos otorgados a figuras de la que fuera considerada como época maldita –y a la cual Cuba ha regresado, con el incipiente despacho de peloteros a ligas tarifadas– pues tienen cabida ahora (del lapso 1874-1961) el árbitro Amado Maestri, los lanzadores Ca­milo Pas­cual y Conrado Marrero, el formidable outfielder Orestes "Minnie" Miñoso, así como Esteban Bellán, pionero de las Grandes Ligas de Estados Unidos.

No hay noticias acerca del método para los próximos ingresos al Salón de la Fama (perdón, de las Glorias) como también se ignora qué harán con la placa fallida de Kindelán, si la enmendarán en breve o si la emplearán como material reciclable dado el caso de que el conocido como Tambor Mayor decida algún día mudarse al vecindario floridano de Antonio Pacheco.

EL 4 DE ENERO, LA NACIONAL

Concluida la etapa clasificatoria, ocho de los 16 equipos que iniciaron en Cuba la Serie Nacional en curso darán vida, desde el 4 de enero, a una segunda fase, de 42 pleitos para cada participante. Los que avanzaron son, por este orden de acuerdo con su promedio de victorias y derrotas, Matanzas, Granma, Isla de la Juventud, Artemisa, Industriales, Ciego de Ávila, Pinar del Río y Holguín.

Pero si la pelota cubana recesó por el fin de año, el juego de las estrellas y la premiación de los nuevos inmortales –homenaje además al 140 aniversario del primer partido oficial, en el Palmar de Junco de Matanzas– otra pausa dará paso a la participación de Pinar del Río en la Serie del Caribe.

Los pinareños tendrán como rivales, en estadio Hiram Bithorn, de San Juan de Puerto Rico, a los campeones de las ligas invernales de México, República Dominicana, Venezuela y el anfitrión Puerto Rico. La visita de los cubanos a la Isla del Encanto envuelve, además, una primicia: la llegada a un territorio de Estados Unidos de la primera delegación deportiva criolla después del anuncio de la reanudación de relaciones diplomáticas entre los antagonistas por antonomasia en el continente americano.

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