De nada valen ya los 162 partidos de la temporada regular de las Grandes Ligas. Llegan los playoffs y toca hacer borrón y cuenta nueva.
Y como siempre pasa, los héroes nacen en octubre. No necesariamente son aquellos jugadores de mayor renombre, sino que muchas veces, los menos esperados son los que se ponen la capa y se visten de gloria.
Apenas acabó la primera ronda con las series de comodines y recién comenzaron los enfrentamientos divisionales, y ya afloran los primeros héroes de este octubre, que ha dejado emociones al por mayor.
Posiblemente, el más improbable para brillar entre todos los jugadores de los 12 equipos que clasificaron a la postemporada fuera el zurdo Ray Kerr, de los Bravos de Atlanta.
Un perfecto desconocido para el gran público, el serpentinero de 32 años, pero con mínima experiencia en las Grandes Ligas, ha cumplido con creces las tareas que le ha encomendado el manager Walt Weiss en el gran escenario de los playoffs.
Kerr debutó en las Mayores en 2022 con los Padres de San Diego y pasó a los Bravos en 2024. En ese lapso, fue más que mediocre, con efectividad de 5.33 en 54.1 innings.
Pasó todo el 2025 y gran parte del 2026 en Ligas Menores, hasta que fue convocado al equipo principal el 16 de agosto.
Y sin mucho ruido, a la sombra de relevistas del calibre de los cubanos Raisel Iglesias y Víctor Mederos, el colombiano Didier Fuentes y el zurdo estadounidense Dylan Lee, Kerr dejó un pequeño botón de muestra de cuánto creció como lanzador: en 18.1 capítulos distribuidos en nueve partidos, tuvo una minúscula efectividad de 1.47.
Pero mucho antes de eso, vivió en las calles y pasó su infancia en hogares de acogida, tras el abandono de sus padres.
Dejó la escuela y postergó sus sueños de jugar béisbol, mientras rellenaba estantes de una tienda para ganarse la vida a duras penas.
Con la serie de comodines ante los Filis de Filadelfia igualada a un triunfo por bando, Weiss sorprendió al mundo al darle la pelota para un partido de vida o muerte, en el que no había mañana.
Lo único que necesitaba Atlanta era que el zurdo les diera uno o dos buenos innings, para tratar de aguantar a los poderosos zurdos Kyle Schwarber y Bryce Harper, pero Kerr fue más allá y regaló tres entradas y un tercio en blanco, mientras que de lo demás se encargó el resto del bullpen.
El domingo, con la serie divisional en desventaja 0-1 ante los poderosos Dodgers de Los Angeles, volvió a tomar la lomita y no creyó en Shohei Ohtani y compañía: dos capítulos y dos tercios sin daño alguno, con cuatro abanicados.
Y lo volveremos a ver, pues, contra toda lógica, se ha convertido de repente en una pieza clave en el cuerpo de serpentineros de los Bravos.
Este muchacho tuvo que superar demasiados obstáculos en su vida, para que venga a asustarlo ahora un ruidoso estadio repleto de fanáticos, por mucho renombre que tengan sus bateadores rivales.
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