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La isla entre la postal y la realidad según turistas rusos


Vista de la ciudad de La Habana.
Vista de la ciudad de La Habana.

Sumario

  • Las percepciones de los turistas rusos sobre Cuba reflejan una mezcla de fascinación estética y críticas severas hacia la economía y el turismo local.
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Las percepciones de los turistas rusos sobre Cuba reflejan una creciente ambivalencia. Un artículo publicado el pasado 27 de diciembre en medios locales muestran cómo el imaginario romántico de la isla convive con experiencias marcadas por carencias, estafas y una profunda distorsión económica.

Lejos del relato exótico habitual, el texto propone una tesis central contundente: el turismo en la isla opera sobre una distorsión estructural que convierte al visitante en financiador involuntario de un sistema improductivo.

El artículo, publicado en el portal Briansk News.ru (Noticias de Brians), recoge el testimonio de una turista que pasó 16 días en Cuba y concluye de forma tajante que no desea regresar. Su relato se centra en lo que denomina un “surrealismo económico”: pagar 40 dólares por un taxi desde el aeropuerto José Martí hasta el centro de La Habana equivale al salario mensual de un cirujano o un ingeniero de alto nivel en la isla.

Esa brecha, señala la nota, no genera gratitud, sino una sensación de falsedad estructural en la que el visitante deja de ser huésped para convertirse en un “donante” dentro de un sistema que no produce, pero sí extrae. El autor ilustra el desequilibrio con cifras concretas para sostener que esta brecha no genera agradecimiento, sino una sensación de falsedad moral.

La crítica se extiende al sector hotelero. Según el artículo, hoteles que se anuncian como cinco estrellas y cobran tarifas internacionales ofrecen servicios muy por debajo de esos estándares: moho en los baños, falta de toallas y sábanas limpias, y bufés pobres incluso en frutas básicas.

La expresión recurrente “esto es Cuba”, utilizada para justificar cualquier deficiencia, es rechazada de plano en el artículo, donde se subraya que los precios obligan a cumplir estándares internacionales, no excusas locales. El autor contrapone la filosofía asiática del bienestar con lo que define como un “me da igual” cubano, producto —según su lectura— de décadas sin incentivos ni meritocracia. La propina deja de ser recompensa para convertirse en requisito, configurando lo que denomina un “servicio de rehén”, donde la atención depende del pago previo y no del trabajo realizado.

El texto también describe una relación tensa con el entorno urbano. La Habana, atractiva para la fotografía, resulta agotadora para recorrerla a pie. Guías, vendedores y supuestos intermediarios ven al extranjero como una fuente constante de ingresos. El acoso comercial y la inflación sistemática de precios impiden, según el testimonio, disfrutar del viaje con tranquilidad.

En conjunto, el artículo se inscribe en una corriente creciente dentro de la prensa rusa que revisa críticamente el mito turístico cubano, combinando fascinación estética con una evaluación severa del desastre económico y social de Cuba.

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    Alvaro Alba

    Álvaro Alba. Subdirector de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB). Historiador y periodista especializado en temas de Europa del Este y la ex Unión Soviética. Máster en Historia por la Universidad Estatal de Odesa, Ucrania. Premio Emmy 2017 (Emmy Award) en la categoría de Documental Histórico y Premio David Burke a la excelencia periodística de USAGM (2020). Desde 1998 trabaja en OCB. Es frecuente panelista en programas de radio y televisión sobre esos temas. 

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