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Arte y Cultura

José Milián: “Sufrí mucho con aquellos disparates; ahora puedo reírme”

El amigo dialéctico de Virgilio Piñera conversa desde La Habana con martinoticias.com. A sus casi 70 años mira el pasado sin rencor. Su clave está en la creación teatral y en mantener, contra viento y marea, la escuela que ha creado.

José Milián es de los pocos dramaturgos que dirige sus obras; o, mejor dicho, sus obras se estrenan primeramente por él. Conjugar dramaturgia y puesta en escena bajo una sola firma es una especie de género, un tipo de teatro de autor que consume todo el tiempo del mundo. Si exagerar.

Milián, como casi todos lo llaman (hay quien le dice, simplemente, Pepe), está de vuelta de una extensa vida dedicada a las tablas. Escribió su primera obra, Vade retro, con tan solo 15 años, pero no la estrenó hasta los 21 “porque a nadie le interesaba montarla…y tuve que esperar”, dice desde La Habana vía Facebook. Incansable en eso que se denomina “relaciones públicas”, ahora trata de enlazar recuerdos con medio mundo desde las redes sociales, a una velocidad lenta por culpa de la bajísima conectividad de internet en la isla. Una hora de “navegación” cuesta “un ojo de la cara”.

Milián conoció a Virgilio Piñera, el gran dramaturgo cubano. Más que eso, tuvo una intensa amistad con el autor que mejor retrató el absurdo cubano, que mejor trabajó la ironía y nuestra idiosincrasia. Pero Milián tardó 20 años en escribir sus memorias de Piñera –lógicamente, lo resolvió en una piza teatral- porque, según confiesa, fue una relación difícil y debía distanciarse el tiempo necesario.

Si vas a comer espera por Virgilio se estrenó en 1998 y tuvo una temporada a teatro lleno (en la sala donde radica su grupo Pequeño Teatro de La Habana, la “Bertolt Brecht” de El Vedado). Memorable la actuación de Waldo Franco en el papel de Piñera. Era una deuda de las artes escénicas con el gran dramaturgo censurado y maltratado por la “revolución”. Luego, en 2013, esta obra fue lleva al cine en Cuba bajo la dirección de Tomás Piard. Así que Milián no se puede quejar. Y si se queja está en todo su derecho.

También tuvo la suerte (¿se llama así la constancia?) de estrenar un musical grandísimo en pleno “Período Especial”. Todo el mundo sabe que los 90 fueron los peores años para vivir en Cuba, y él tuvo la osadía de estrenar por aquellos años su versión de Grease, que tituló Vaselina y subió a escena en el Teatro Mella, de los de más aforo en la capital, en el mismo 1998. ¿Qué pasó ese año que las tablas nacionales fueron el eje del Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz y, como se ve, solamente Milián estrenó dos importantes obras?

Hablemos, pues, con un maestro de varias generaciones de actores y parte de la creación cubana para las tablas de al menos cinco décadas. Hablemos con uno de los grandes que ha quedado en la isla. Eso sí, trabajando todavía.

Tu obra Las mariposas saltan al vacío, de 1994, fue restrenada por séptima vez en agosto último, con otro elenco. También este título acaba de subir a escena en Bogotá. Esperabas que se exhibiera en el Festival Internacional de Teatro de La Habana que acaba de finalizar el sábado 31 y no fue así. ¿Qué sucedió?

Pues la respuesta es categórica: no sé. A mí nadie se me ha acercado a darme una explicación. No he escuchado comentario alguno. Sólo se me acercan o me llaman las personas que están asombradas de que un texto con tanta vigencia y con un teatro repleto toda la temporada, no haya sido invitado. Esto realmente no me asombra del todo, porque se viene repitiendo desde hace ya unos años. Al parecer no gozo de la preferencia de ciertas personas que integran el comité seleccionador, que por cierto es el mismo año tras año y no sólo para este Festival, sino para el de Camagüey. Han uniformado el panorama teatral a partir de una línea estética que es del gusto de ellos y donde casi todas las puestas se parecen y se reciclan entre sí. Por ejemplo, en Camagüey deben pensar que estoy muerto, porque a pesar de los numerosos premios recibidos allá, no he vuelto con otra obra y eso que Pequeño Teatro de La Habana nunca ha estado un año sin estrenar o reponer un título.

Sobre esta obra, que toca el tema del VIH, ¿está relacionada de alguna manera con el reclusorio que hubo en La Habana para enfermos de Sida?

Totalmente. Tuve la oportunidad de visitar ese lugar varias veces. Tenía amigos allí que iba a visitar. Conocía sus historias, cómo vivían, sus ansiedades, sus miedos. La angustia de saberse condenados a muerte. En aquel entonces, la enfermedad parecía algo sin esperanza. Era como entrar allí para morir. No todos querían estar allí, aunque se les atendiera o se les facilitaran las medicinas. Como no soy periodista, sino dramaturgo, por estar muy impresionado con esta situación decidí escribir esta obra. Aunque es ficción, me baso en casos y personas reales. Pero decidí acentuar la opresión, el estar encerrado en un lugar contra su voluntad, la espera del final, la esperanza de una solución… y aunque los hechos ocurren allí, se está hablando de cualquier situación en la que el ser humano se encuentre al límite. O simplemente estar condenado por una situación involuntaria.

¿Por qué decides fundar la compañía Pequeño Teatro de La Habana en los años 90, un grupo que hizo mucho teatro musical de pequeño formato? ¿En qué situación estaba el teatro musical cubano en ese momento?

Director y dramaturgo cubano José Milián, Premio Nacional de Teatro 2008.
Director y dramaturgo cubano José Milián, Premio Nacional de Teatro 2008.

Yo venía de la experiencia en los diez años que pasé en el Teatro Musical de La Habana. Siempre intenté renovar un poco el género. De hecho, hacía casi siempre mis experimentos musicales en el Salón Alhambra, que era la salita pequeña del teatro. Pero no quería encasillarme en una sola forma de hacer teatro. Recuerda que soy dramaturgo y no todas mis obras se representaban, ni son musicales. Quería tener la opción de enfrentar lo dramático y lo musical… y en un final, hasta fusionar estas dos vertientes, como puede verse claramente en mi obra Lo que pasó a la cantante de baladas. También he experimentado convirtiendo la banda sonora en un personaje para que dialogue junto a los actores, lo que ellos no dicen o lo que sugiere el texto la música lo narra como en Si vas a comer espera por Virgilio. Muchos actores me siguieron porque creían en mí y estaban dispuestos a correr estos riesgos, para renovarse.

Pero al no haber un Teatro Musical de La Habana funcionando, se acabó el género. Los que se quedaron al irse Héctor Quintero, no supieron mantenerlo. De no haber un grupo especializado, formador de intérpretes y manteniendo una programación constante… ¿De qué teatro musical podemos hablar? Eso sí, en los diez años que existió el de Consulado y Virtudes con Héctor al frente, Nelson Dorr y yo, sí puedo decirte que teníamos un teatro musical con un futuro brillante. Pero desapareció.

¿Qué opinión tienes del denominado “Boom Teatral de los 90”, la peor época de crisis económica en Cuba?

No sabía que le decían así. Para mí el verdadero “Boom Teatral” fueron los años 60.

En el 90 comenzaba con mi grupo. Hice muchos estrenos. Teníamos el impulso de la creación. La fuerza de lo nuevo. Las carencias no me afectaban tanto, porque siempre hice un teatro pobre. No como el de Grotowsky. Pobre de elementos, porque para mí el centro de toda representación es el actor porque es el portador de la voz del dramaturgo. Mis puestas siempre están centradas en el actor. Y los elementos son mínimos o en función de lo estrictamente necesario. Claro que hice espectáculos grandes, superproducciones como Vaselina, por ejemplo, que se salía de mis propósitos como director. Pero en la línea o poética del grupo se ejemplifica lo que te he dicho anteriormente.

Aparecieron obras y autores en los 90. Algunos con su estilo abigarrado de enormes escenografías, pasando múltiples dificultades para lograr la calidad, pero lo hacían. Pero es que también aparecieron autores y directores en los 80.

Probablemente la expresión se deba a que fueron aprobados los llamados proyectos teatrales, se rompieron las ataduras burocráticas que regían en el panorama teatral y los artistas pudieron asociarse libremente en función de sus intereses artísticos y de determinadas poéticas o líneas estéticas, (que por cierto eran bien estrictas y no como ahora que los proyectos se los aprueban a cualquiera). Esto dio lugar a la proliferación de grupos y de obras y por lo tanto surgieron muchos autores, directores, etc., como es lógico, parecía un Boom. Pero la prueba está en que no todos se mantuvieron estables, ni todo lo que se hacía tenía suficiente calidad. El tiempo, mi estimado, el tiempo va poniendo las cosas en su sitio.

Volvamos atrás, a la época de tu consolidación como dramaturgo y director de escena, los años 70. ¿Qué sentimiento te produjo que tu obra La toma de La Habana por los ingleses (cito al crítico de arte Norge Espinosa) fuera tildada de pornográfica por funcionarios de Cultura? ¿Fue censurada esa obra? ¿Fuiste castigado por la oficialidad con aquello que llamaron la parametración?

Aunque parezca increíble, era mi mejor momento en todos los sentidos. Tenía 20 años o un poco más y gozaba de la mal llamada fama y era casi un fenómeno por mi juventud. Sí, es cierto. Tuve un juicio en el Tribunal Supremo. Lo perdí. El funcionario al frente del Consejo Nacional de Cultura me dio baja del organismo acusándome de pornográfico y obsceno. El fallo del tribunal fue en mi contra. Como tenía que vivir y mantenerme fui a parar de pintor de brocha gorda. Allí creé un grupo de aficionados y estrené una obrita con ellos, Si Colón nos viera, que curiosamente comenzó a representarse en muchos festivales. Lo más triste es que cuando los “parametrados” comenzaron a regresar a sus lugares de origen yo no figuraba en ninguna lista como tal. Tuve que demostrar, con más juicios, que sí me habían acusado de esa forma, porque parecía que me había ido voluntariamente para la construcción. ¡Qué locura! Ahora puedo reírme de estos disparates, pero sufrí mucho.

A tus casi 70 años (el dato de la edad tomado de la enciclopedia oficial Ecured) continúas haciendo teatro, renovando elenco y repertorio, participando del presente y de los recuerdos en las redes sociales de internet. ¿Cómo se consigue esa actividad? Danos la fórmula.

El 17 de marzo de 2016 cumplo 70 años. Yo no me los siento, aunque he tenido algunos sustos cardiacos. Mantengo el grupo con el mismo entusiasmo de siempre. Pero los actores van y vienen. Hemos devenido escuela, porque mantenemos clases de voz, de movimiento corporal, de actuación. Pero el elenco constantemente se está renovando y hay que formarlos, para mantener el estilo de trabajo del grupo. Además, hace rato que la palabra “reposición” salió del vocabulario teatral. Cuando retomo un título del repertorio, todo el elenco es nuevo. Acabo de llevar a escena La toma de La Habana por los ingleses cuarenta y cinco años después. Como comprenderás, el único joven que queda de ese elenco… soy yo. No tengo una fórmula para eso que llamas mi actividad, que es bastante. Los recuerdos los acumulas porque has vivido bastante. Y entonces no quiero olvidar y trato de que la gente recuerde conmigo. He amado mucho al teatro. He amado mucho a mis amigos, como si fuéramos una gran familia. A los que se mueren y a los que no viven cerca. Y mi amor por ellos me da fuerzas para seguir y que sigan a mi lado. ¡Ojalá que mi amor no se agote! Ese sí sería el final.

En qué proyectos estás enfrascado ahora. ¿Pudieras adelantar si estás escribiendo o remontando algo de tu extensísimo repertorio?

Te adelanto que sí estoy escribiendo una nueva obra, haciendo tiempo a veces ni sé cómo.. Y como Director estoy preparando un homenaje a Shakespeare por el 400 Aniversario de su muerte y ensayando para reestrenar con un nuevo elenco, claro está, Si vas a comer espera por Virgilio, programada para principios del año. Yo quiero regalarme ese estreno por mi cumpleaños. Porque pienso que esa obra no habla solo de mi amistad con Virgilio Piñera, habla de nosotros los artistas. Lo que sufrimos, lo que luchamos, los sueños que tenemos… en fin, de nuestra pasión transitoria por la vida. ¡Eso quiero que sea mi regalo! Quiero ese día estar allí junto a los actores que digan esos textos. Lo necesito para seguir adelante… hasta que llegue el momento de la partida. ¿Qué te parece mi idea?

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Obra del artista cubano Hamlet Lavastida pasa a la colección del Museo Reina Sofía en España

Hamlet Lavastida. (Captura de foto/Peter Rosemann/Artnet)
Hamlet Lavastida. (Captura de foto/Peter Rosemann/Artnet)

El Museo Reina Sofía incluyó una obra del artista Hamlet Lavastida, quien fue obligado al exilio tras pasar varios meses detenido en la sede de la Seguridad del Estado en Cuba.

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Una de las piezas que integran la obra “Vida profiláctica”, del reconocido artista visual y activista cubano Hamlet Lavastida, ha entrado a formar parte de la colección del Museo de Arte Reina Sofía, en Madrid, España.

Se trata de una obra con "muchísima iconografía que tiene que ver con la represión política e ideológica dentro del campo de las artes visuales, pero también dentro del campo de la cultura cubana”, dijo Lavastida a Martí Noticias. La obra fue realizada entre los años 2014 y 2021.

Lavastida, que resultara galardonado en 2022 con el Premio Libertad de Expresión en las Artes que concede la organización defensora de la libertad de creación Índice de Censura, considera “relevante” el hecho de que su obra entre a formar parte de una institución tan prestigiosa como el Reina Sofía.

“No sólo para mí, si no para toda una generación que está impulsando otras formas de ver la historiografía en Cuba, las maneras en que el régimen político cubano ha enfrentado y ha articulado la represión política”.

El artista Hamlet Lavastida habla para Martí Noticias
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“Pero no solamente la represión política, sino una represión simbólica en todo caso, una represión iconográfica, una represión de un imaginario muy bien articulado dentro de lo que es la propaganda política e ideológica y, a partir de aquí, hay un diálogo sobre esto, hay una conversación que ha estado pendiente durante muchísimas décadas dentro del panorama de las artes visuales en Cuba”.

Lavastida, obligado a exiliarse tras pasar más de dos meses recluido en las celdas de la Seguridad del Estado cubana, apunta que “Vida profiláctica” no se limita sólo a lo definido como cultura cubana.

“Al referirme a la cultura, también me refiero a la sociedad en general y a la política. Para mí es un orgullo inmenso el ser parte de un museo que constituye la memoria hispanoamericana, también la memoria europea, en la cual, por supuesto, nosotros tenemos mucho que ver".

En esa obra, concluyó, se recoge también las aspiraciones de una generación, de lo que fue la generación que luchó contra el Decreto 349; de lo que fue la generación que estuvo al lado del Movimiento San Isidro en Cuba y la generación que todavía sigue reclamando por la liberación de los presos políticos”.

“Mujeres que pude ser yo”, una exploración al universo femenino de la artista cubana Ana Albertina Delgado

La pintora cubana Ana Albertina Delgado junto a su obra "El techo del mundo" 2023. (Facebook/entrevistada)
La pintora cubana Ana Albertina Delgado junto a su obra "El techo del mundo" 2023. (Facebook/entrevistada)

La nueva exhibición de la destacada pintora de la generación de los 80 del Arte Cubano se estrena este mes en el Museo de Arte Contemporáneo de las Américas (MoCAA)

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La pintora cubana Ana Albertina Delgado presenta el 12 de julio su primera exposición individual, bajo el título “Mujeres que pude ser yo”, una muestra con 14 pinturas de varios formatos, en el Museo de Arte Contemporáneo de las Américas de Kendall, en Miami.

“Estas obras nacen por un vínculo familiar, por así decirlo, donde siempre estaba rodeada de mujeres, algo que de alguna manera estuvo presente en mí como parte de mi cultura”, explicó la artista en declaraciones al programa radial ARTExpress.

Declaraciones de la pintora cubana Ana Albertina Delgado a la revista ARTEXpress
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“Luego, al sumergirme en el mundo de las artes plásticas donde era latente la exclusión de las mujeres, unido a estudios de historia y charlas de antropología, entendí mucho más como la mujer ha sido un factor importante, porque es la que transmite la educación, los valores y quien continúa la línea humana y decidí incorporarlas más en mi obra”, detalló la creadora, quien reside y crea en la ciudad de Fort Myers, Estados Unidos.

En esta muestra, la artista plástica juega con la posibilidad de haber sido otra persona en esta vida, presentando retratos contemporáneos de situaciones particulares y actuales donde se reflejan mujeres.

La muestra incluye además una serie pequeña con la figura masculina donde se aborda el tema migratorio.

"Todos" obra de la artista plástica cubana Ana Albertina Delgado.
"Todos" obra de la artista plástica cubana Ana Albertina Delgado.

“Mi obra no es descriptiva pero sí lleva todos los procesos referidos al papel de la mujer, su legado en la sociedad, su evolución y supervivencia”, acotó Delgado.

Sobre su estancia de dos años en México y el papel que jugó en su trayectoria artística confesó que le ayudó a "apreciar el arte mexicano, ese arte popular, tan diferente a lo que veía en Cuba, con el elemento femenino por añadidura”.

Ana Albertina Delgado es una figura destacada de la Generación de los Ochenta en Cuba, ha participado en numerosas exposiciones colectivas internacionales, fundando en 1986, el Grupo Puré, junto a cuatro colegas introduciendo conceptos innovadores y obras de crítica social.

Su obra forma parte de las colecciones del Smithsonian, en Washington DC, del Frost Art Museum, de Florida, el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara y el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, entre otros.

Muere popular actor cubano Carlos Massola, crítico frontal del régimen

Massola en entrevista con Cubanet. El actor hizo múltiples llamados a sus colegas en el mundo de la cultura a tomar partido por las demandas de libertad del pueblo cubano.
Massola en entrevista con Cubanet. El actor hizo múltiples llamados a sus colegas en el mundo de la cultura a tomar partido por las demandas de libertad del pueblo cubano.

El artista de 62 años fue una figura habitual durante varias décadas en el cine y la televisión de Cuba.

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El popular actor cubano Carlos Massola, quien ganó mayor notoriedad en los últimos años al pronunciarse abiertamente desde Cuba contra el régimen comunista, falleció el miércoles en la ciudad de La Habana.

El artista de 62 años fue una figura habitual durante varias décadas en el cine y la televisión cubana, cada una de sus actuaciones, hasta en las que interpretaba a villanos, despertó simpatías entre la audiencia cubana.

En la gran pantalla quedan sus actuaciones en los filmes Pata negra (2001), El Benny (2006) y Juan de los muertos (2011) y en 2019 compartió junto a Juana Bacallao, José Luis Cortés "El Tosco" y Robertico Carcasses, en el video clip "Ponte pa' lo tuyo" del popular músico cubano Cimafunk.

Carlos Massola en un fotograma del video "Ponte pa' lo tuyo" de Cimafunk.
Carlos Massola en un fotograma del video "Ponte pa' lo tuyo" de Cimafunk.

Fuera de la isla ganó el reconocimiento de numerosos exiliados cubanos que agradecieron sus revelaciones acerca de la crisis en que está sumida la isla y por atreverse, aún estando en Cuba, a denunciar al régimen como una "dictadura".

El actor también hizo múltiples llamados a sus colegas en el mundo de la cultura a tomar partido por las demandas de libertad del pueblo cubano.

“De este año no puede pasar esta dictadura. ¡Abajo la dictadura! ¡Abajo el comunismo! Esto no da más, la gente está cansada de tanta miseria. Un abrazo para mi pueblo de Cuba. ¡Libertad!”, dijo esperanzado en uno de sus videos en marzo de este año.

Según anunció a finales de 2023 tenía planes de emigrar hacia los Estados Unidos con el parole humanitario y el patrocinio de un familiar residente en EEUU.

Al momento de publicar esta nota no había sido revelada aún la causa de su fallecimiento.

Vasili Grossman: No hay vida sin destino

En esta fotografía de principios de 1943, soldados alemanes capturados, se abren paso en el frío glacial a través de las ruinas de Stalingrado, Rusia. La batalla de Stalingrado, considerada un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. (Foto AP, archivo)
En esta fotografía de principios de 1943, soldados alemanes capturados, se abren paso en el frío glacial a través de las ruinas de Stalingrado, Rusia. La batalla de Stalingrado, considerada un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. (Foto AP, archivo)

Su historia épica centrada en la Batalla de Stalingrado "Vida y Destino" retrata el dolor humano y es un conmovedor ajuste de cuentas con las fuerzas oscuras que dominaron el siglo XX.

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La mayor novela rusa del siglo XX la escribió un judeoucraniano, nacido en Berdíchev, su nombre de nacimiento Iósif Solomónovich Grossman (1905-1964), que debió cambiar su nombre por el de Vasili Grossman, para evitar de uno y otro bando señalamientos y venganzas antisemitas. Formado como ingeniero en la cuenca del Donéts, en realidad sirvió brevemente a la ingeniería, y se decantó por el periodismo y la literatura.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue corresponsal de guerra del Ejército Rojo para el diario Estrella Roja. Desde sus páginas narró las batallas de Stalingrado, Moscú, Kurks, y Berlín. Trabajó arduamente y recopiló testimonios en los campos de exterminio nazi, los que juntó tras la liberación de Treblinka, y cuyos documentos fueron utilizados en los juicios de Nüremberg.


No obstante, después de la Segunda Guerra Mundial, la creencia del escritor en el Estado soviético se desmoronó al evidenciar la irreversible dirección antisemita del régimen de Stalin, y comprender mejor el origen de algunas alianzas con Hitler.

Grossman, de buena familia, fue un luchador antinazi y anticomunista. Del mismo modo que lo fue otro gran escritor húngaro, Sándor Márai. Ambos vivieron los dos sistemas, y ambos murieron horrorizados y destrozados por ellos. En la misma cuerda, otra escritora, rumana, todavía viva, Premio Nobel de Literatura 2009, Herta Müller, cuenta también en su obra, el horror de haber sobrevivido al nazismo y al comunismo. Vidas y destinos cruzados.

Portada de la novela de Vasili Grossman
Portada de la novela de Vasili Grossman

Vida y Destino, qué gran título para una obra magna, de enorme sensibilidad, de desgarramiento y verdad, de coraje y heroísmo. Acerca de ella escribió el escritor español Antonio Muñoz Molina en la revista Letras Libres, de México: “Vida y Destino, como Ulises (James Joyce), como Guerra y Paz (Léon Tolstoï), como En busca del tiempo perdido (Marcel Proust), como Al faro (Virginia Woolf), nos devuelve la conciencia del poderío de la novela como forma suprema de narración del mundo. Palabras mayores”. Y sí que lo son, en 1200 páginas Vida y Destino confirma el carácter humanista y realista de su autor, en una especie de clasificación de lo real-humanista frente a cualquier otro tipo de designación, y desprovista de ambigüedades.

En un reciente artículo en el diario El Debate, de España, María Serrano, además de recomendar su lectura, subraya que se ha visto recientemente y en varias ocasiones a otro Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, laureado en el 2010, con el volumen entre sus manos: “Purísima narrativa rusa, magisterio moral, lecciones diáfanas sobre la humanidad y el totalitarismo. Es extraño que Mario Vargas Llosa haya llegado a una de las obras cumbres de la literatura universal tan tarde: de hecho, lo más probable es que la haya leído en más de una ocasión…”

Estoy casi convencida de que Mario Vargas Llosa descubrió esa novela mucho antes, y que ha vuelto a ella, ahora con la invasión rusa a Ucrania; lo sé porque a mí me ocurrió lo mismo, y he vuelto a aprender y a someterme desde la literatura al espanto inextricable de los totalitarismos. La lectura resulta sumamente necesaria, para conocer la esencia del mal, y los enfrentamientos desde el bien.

La batalla de Stalingrado, sin duda la más sangrienta de la historia, fue una verdadera ‘guerra de ratas’ en la que se luchó calle por calle y se murió casa por casa. Durante el cerco, los miembros de la familia Sháposhnikov, dispersos de Alemania a Siberia, buscan una salida a sus vidas, un destino mejor. La acción transcurre entre dormitorios, nidos de francotiradores, laboratorios científicos, gulags, e incluso nos acerca a las mentes de Hitler y Stalin. Vida y Destino es una novela profunda que retrata el dolor humano, y un conmovedor ajuste de cuentas con las fuerzas oscuras que dominaron el siglo XX – de tal modo presenta la editorial Galaxia Gutenberg esta obra maestra, que por su sencillez sólo invita a ser leída y comprendida.

Vasili Grossman es también el autor de Por una causa justa, y Todo Fluye. Vida y Destino se logró publicar gracias a que fue salvada y sacada desde la URSS mediante microfilm y copiada desde la cinta de la máquina de escribir del autor. Grossman murió antes de que esta obra maestra de la literatura universal fuera publicada y considerada un monumento narrativo y moral de y por la humanidad.

Cien años de Azúcar: un homenaje musical a Celia Cruz

Celia Cruz En Vivo: 100 años de Azúcar (vinilo)/ Foto cortesía de Omer Pardillo-Cid.
Celia Cruz En Vivo: 100 años de Azúcar (vinilo)/ Foto cortesía de Omer Pardillo-Cid.

La legendaria Guarachera de Cuba solo lanzó un disco en vivo durante su carrera, por lo que esta edición tiene una connotación muy especial.

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Celia Cruz En Vivo: 100 años de Azúcar es un álbum conmemorativo que presenta algunas de las canciones más icónicas de la llamada Guarachera de Cuba, como Quimbara, Bemba Colorá, La Dicha Mía y Tu Voz, en celebración del centenario de la artista.

El LP ( long-playing) fue presentado bajo el sello discográfico Loud And Live Studios y Celia Cruz Entertainment.

Omer Pardillo-Cid, su albacea y presidente de la Fundación que lleva su nombre, dijo en conversación con Martí Noticias que “el disco surgió por casualidad y que refleja la felicidad que sentía Celia durante sus actuaciones en vivo sobre el escenario”.

Omer Pardillo-Cid, albacea de Celia Cruz habla sobre el disco en homenaje a la artista
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“Buscando material en nuestros archivos, encontramos estas grabaciones que ni sabíamos que existían, realizadas por el locutor Albertico Rodríguez en un club nocturno de Miami, a mediados de los ochenta”, contó Pardillo, también productor del álbum.

Celia Cruz (1925-2003) solo lanzó un disco en vivo durante su carrera, por lo que esta edición tiene una connotación muy especial.

La edición está acompañada por un libro que contiene cien fotografías festejando cada año vivido por la legendaria artista e incluye fotos impresas exclusivas, desde Buenos Aires, París y los diferentes lugares donde Celia fue feliz.

Pardillo - Cid detalló que “algo muy peculiar de este libro es que la foto de Celia en la portada tiene en el pelo retazos de una tela original de lentejuelas que le pertenecía, fueron 20 ediciones que se agotaron muy pronto, con un toque muy colorido, muy a lo Celia”.

El album "Celia Cruz En Vivo: 100 años de Azúcar" viene acompañado de un libro con 100 fotografías inéditas de la gran artista cubana.
El album "Celia Cruz En Vivo: 100 años de Azúcar" viene acompañado de un libro con 100 fotografías inéditas de la gran artista cubana.

El álbum ha sido lanzado también como un vinilo estándar y las grabaciones están disponibles en todas las plataformas digitales.

El albacea dijo que para él es de suma importancia "llevarle este proyecto a los admiradores de la figura y música de Celia, quienes después de 21 años de su fallecimiento siguen amándola y respetándola”.

“Es importante que su legado siga vivo, representado a todos los cubanos en el exilio y también en la isla, donde la han descubierto gracias a las redes sociales, y para que siga viva la alegría de Celia en los corazones de todos los que la aman”, concluyó el entrevistado.

El lanzamiento de Celia Cruz En Vivo: 100 años de Azúcar se enmarca en las celebraciones por el centenario de la artista cubana que organiza la Fundación que lleva su nombre y que comenzarán oficialmente en octubre de este año hasta finales del 2025.

La organización también acaba de ser premiada por el programa de Subvenciones de Investigación y Preservación de la Música Latina, con el proyecto Digitalización de las grabaciones de Celia Cruz: década de 1970 a principios de 2000, que busca digitalizar el catálogo musical de la Guarachera de Cuba.

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