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José "Pito" Abreu: Mi sueño, mi Cuba


Barack Obama (c), su esposa, MIchelle Obama (3i, y sus hijas, Malia (i) y Sahsa (2i), y el mandatario cubano, Raúl Castro (3d), asisten al juego de béisbol entre el equipo de Cuba y los Rayos de Tampa Bay.

El pelotero cubano envió una carta a la Casa Blanca en la que expresa su esperanza de que pronto sus colegas de la isla puedan jugar béisbol sin restricciones en Estados Unidos.

José "Pito" Abreu.
José "Pito" Abreu.

En un ambiente de bolas, strikes y jonrones el pelotero cubano de los Medias Blancas de Chicago, José Dariel Abreu, conocido en la isla como "Pito" Abreu, escribió una emotiva carta a la Casa Blanca que tituló "Mi sueño, mi Cuba".

En el primer párrafo de la misiva, Abreu dice que recuerda su sueño de convertirse en pelotero profesional de las Grandes Ligas, para representar a los cubanos, y para ayudar a aquellos a los que ama. Agrega que el haber nacido en un país donde el béisbol es el pasatiempo nacional le dio la oportunidad de ser la persona y el jugador que es hoy en día.

A continuación, resalta que a los 26 años de edad tomó la decisión de abandonar Cuba.

Abreu relata que sin saber lo que iba a encontrar fuera de la isla se montó en un bote con unos pocos familiares y flotó en el mar durante más de 12 horas antes de llegar a Haití. Recuerda que el mar estaba picado, la noche daba miedo y el sol hizo todo lo posible para que nunca lo olvidara.

El 1B de los Medias Blancas dice en su carta que a medida que la embarcación se alejaba de las costas cubanas, él miraba hacia atrás y pensaba que estaba dejando atrás toda su vida, su familia, sus amigos y a su hijo de 2 años de edad. Sentía latir fuertemente su corazón y se preguntaba si algún día podría regresar a su patria.

Señala Abreu que abandonar Cuba fue la decisión más difícil que jamás tomó, aunque añade que era exactamente lo que tenía que ocurrir, porque él nunca se imaginó cuántas bendiciones iba a recibir después de lo ocurrido, y cómo su sueño de jugar en las Grandes Ligas se iba a convertir en realidad, y que él se iba a convertir en un símbolo para los cubanos.

Pero Abreu vivía sin conocer cuándo sería posible ver nuevamente a su familia, o si le permitirían algún día regresar a su país.

"Yo fui bendecido y pude regresar a mi tierra el año pasado (2015) como parte de una delegación de buena voluntad, gracias a los esfuerzos realizados por Grandes Ligas, la Asociación de Peloteros de MLB, el presidente Barack Obama y el Gobierno cubano" , indica Abreu en su carta, publicada por la Casa Blanca.

Y a continuación agrega que esa parte vacía y triste de su corazón fue llenada de pronto con "alegría y gran aprecio".

Abreu concluye su carta señalando que atesora cada minuto que pasó con su familia, con los futuros héroes del juego de pelota, y recuerda con emoción las caras de sus fanáticos en Cuba.

"Yo lloré de alegría mientras abrazaba a mi hijo y regresé contento a EEUU con la esperanza de que muy pronto nosotros, los cubanos, seremos capaces de jugar béisbol sin restricciones".

"Agradezco a Dios que todos mis sueños se están convirtiendo en realidad", concluyó así José Dariel Abreu su carta.

En la posdata señala que ayer (martes, 22 de marzo), por primera vez en 17 años, un equipo de MLB y la selección nacional cubana jugaron un partido de exhibición en La Habana.

Despaigne: "ganó el pueblo cubano por nocaut"

Por su parte, el lanzador de los Orioles de Baltimore, Odrisamer Despaigne, manifestó desde Sarasota, Florida, que "por primera vez en mucho tiempo, alguien (Barack Obama) nos habló de democracia, nos dijo a la cara que el mundo gira en dirección opuesta hace más de 50 años y que los americanos no son tan malos como nos quieren hacer creer".

Odrisamer Despaigne.
Odrisamer Despaigne.

Despaigne señaló que Obama "nos habló de evolución, de esperanza, de no discriminar a las personas por pensar diferente. Nos dijo que el sistema de su país no era perfecto, pero aun así brinda miles de oportunidades tanto a nativos como inmigrantes".

En una declaración pública, Despaigne dijo que este martes "más que un juego de béisbol, Tampa y Obama llevaron esperanza al pueblo de Cuba; el resultado del juego pasó a un segundo plano (…) este martes ganó el pueblo cubano por nocaut, fuimos la atención del mundo. Este martes fue la más grande derrota de quienes por muchos años han conseguido apagar nuestras voces (…) este martes es un nuevo día que debe marcar la diferencia, nos toca a los jóvenes cambiar el rumbo de la historia".

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