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Habitantes de Managua continúan en las calles


Una mujer permanece a las afueras de su casa en la localidad de Nagarote, 30 kilómetros al occidente de Managua, debido a un sismo de magnitud 6,2 en la escala de Richter.

Las autoridades han pedido a la población permanecer alertas porque el enjambre sísmico que vive la ciudad desde el jueves no sólo no parece disminuir sino que se intensifica.

Miles de habitantes de la capital nicaragüense amanecieron el lunes en las calles tras una noche en vela con sus colchones, agua y comida, y al anochecer se preparaban para de nuevo pasar la noche en vela hasta el martes advertidos por el gobierno sobre eventuales nuevos sismos.

Las autoridades han pedido a la población permanecer alertas porque el enjambre sísmico que vive la ciudad desde el jueves no sólo no parece disminuir sino que se intensifica.

Entre el mediodía y la tarde del lunes se registraron en la ciudad diez nuevos sismos de magnitud entre 1,7 y 3,9, con una profundidad de solo 100 metros según el Instituto Nacional del Territorio, INTER.

Ambos sismos se sumaron a dos temblores de magnitud superior a 4, registrados la noche del domingo, seguidos de al menos 67 réplicas de menor intensidad hasta las primeras horas del lunes.

El Presidente Daniel Ortega, que dispuso el jueves alerta roja con la movilización de
Un grupo de personas permanece a las afueras de una casa destruida en la localidad de Nagarote, 30 kilómetros al occidente de Managua.
Un grupo de personas permanece a las afueras de una casa destruida en la localidad de Nagarote, 30 kilómetros al occidente de Managua.
ejército y policía por los dos terremotos de 6,1 y 6,6, de la semana pasada, el domingo declaró alerta extrema.

El lunes, la portavoz del gobierno Rosario Murillo anunció que se pasó a medidas de mayor envergadura: el ejército instaló un hospital de campaña, mientras la defensa civil se esforzaba en evacuar a decenas de familias desde el centro de la ciudad.

El experto del INTER, Wilfried Strauch, anunció el mediodía del lunes que el volcán Apoyeque, en las afueras de la ciudad, "podría entrar en un proceso" acompañado de nuevos temblores de magnitud superiores a 6.

El terremoto de 1972, de la misma magnitud de los registrados el jueves y viernes, causó la muerte de entre 6.000 y 10.000 personas y la ciudad fue reducida a escombros. Pero hasta el ahora no se maneja el fallecimiento de nadie por derrumbes y la cifra de heridos asciende a poco más de dos docenas.

Según Murillo, el número de viviendas afectadas por los terremotos de jueves y viernes ascendía a 2.354 en los departamentos de Managua, León, Granada, Carazo, Madriz, y Boaco.

Sólo en Nagarote, a pocos kilómetros de Managua, y el lugar más afectado, 587 deberán ser reconstruidas.

El geólogo William Martínez, con más de 30 años experiencia en el estudio de la sismicidad nicaragüense, dijo que "la red de seguimiento de volcanes es una de las mejores que hay en Centroamérica y que cuando se ha hablado de la posibilidad de que un volcán se active como consecuencia de la actual sismicidad, es porque el monitoreo está arrojando datos que revelan que una falla geológica está cerca de una zona donde la lava está en reposo y puede despertar".

Martínez considera que si hasta ahora no se han detectado más daños es por "suerte".

El geólogo cree que "pese a que las construcciones son de mejor calidad, se han hecho con poca planificación, es decir el peligro más grande para nosotros no es la sismicidad sino la casi nula planificación que nos hace más vulnerables".

En el Barrio Santa Ana, a pocas cuadras del Estado Nacional, exactamente por donde pasa la falla que en 1972 destruyó totalmente la ciudad cobrándose casi 10.000 vidas y que según las autoridades se activó la tarde del domingo, 23 familias trataban de adecentar la mañana de lunes el bar en el que pasaron la noche en previsión de que la situación se prolongue.
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