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El papa Francisco defiende en Filadelfia la libertad religiosa


"Es necesario que los fieles de las diversas religiones unan sus voces para clamar por la paz, la tolerancia y el respeto a la dignidad y derechos de los demás", manifestó el pontífice.

En la última etapa de su viaje de seis días por Estados Unidos, el papa Francisco arribó el sábado a Filadelfia para clausurar el Encuentro Mundial de Familias que se celebra en esta ciudad.

El Papa habló fuera del edificio de la Cámara Legislativa, conocido como Independence Hall, donde se firmaron la Declaración de Independencia y la Constitución, y usó el atril desde el cual Abraham Lincoln pronunció su discurso de Gettysburg.

Ante decenas de miles de personas con el recinto colonial como telón de fondo, Francisco extendió una cálida bienvenida a los hispanos y a los inmigrantes, y elogió los ideales de libertad e igualdad con los que se fundó el país, pero advirtió que la libertad religiosa corre peligro en diversas partes del mundo.

"Aquí fueron proclamadas por primera vez las libertades que definen este país". "Recordemos las grandes luchas que llevaron a la abolición de la esclavitud, la extensión del derecho de voto, el crecimiento del movimiento obrero y el esfuerzo gradual para eliminar todo tipo de racismo y de prejuicios contra la llegada sucesiva de nuevos americanos", dijo el Papa, tras lo cual recibió una fuerte ovación.

"En un mundo en el que diversas formas de tiranía moderna tratan de suprimir la libertad religiosa, o de reducirla a una subcultura sin derecho a voz y voto en la plaza pública, o de utilizar la religión como pretexto para el odio y la brutalidad, es necesario que los fieles de las diversas religiones unan sus voces para clamar por la paz, la tolerancia y el respeto a la dignidad y derechos de los demás".

Francisco subió al escenario del Encuentro Mundial de Familias –el festival auspiciado por la Iglesia Católica que lo trajo a Filadelfia– media hora después de lo previsto, tras ser aclamado por miles de personas a lo largo del recorrido que lo condujo a la sede del festival, en el bulevar Benjamin Franklin. El actor Mark Wahlberg fue el anfitrión del festival, que incluyó actuaciones de Andrea Bocelli, Aretha Franklin, la filarmónica de Filadelfia y otros.

Sentado en el escenario, el Papa escuchó testimonios de familias representantes de Estados Unidos, Australia, Ucrania, Jordania, Nigeria y su natal Argentina.

El Papa llegó el sábado a Filadelfia,desde Nueva York, y su primera actividad fue una misa en la basílica de San Pedro y San Pablo, en la que pidió un papel más importante de los laicos y las mujeres en la Iglesia.

"Sabemos que el futuro de la Iglesia, en una sociedad que cambia rápidamente, reclama ya desde ahora una participación de los laicos mucho más activa", subrayó. "Nuestro reto hoy es construir sobre esos cimientos sólidos y fomentar un sentido de colaboración y de responsabilidad compartida en la planificación del futuro de nuestras parroquias", precisó Francisco.

La defensa de una mayor presencia de los laicos en la Iglesia, "no significa renunciar a la autoridad espiritual que se nos ha confiado", dejó en claro el sumo pontífice.

Desde su llegada a Washington, que incluyó una visita el miércoles al presidente Barack Obama en la Casa Blanca y un discurso el jueves ante las dos cámaras del Congreso, Francisco ha despertado una verdadera fiebre, con multitudes que lo han seguido a cada lugar en el que ha estado.

El viernes, el Papa conmovió a Nueva York en un jornada inolvidable que incluyó un baño de multitudes en Central Park y una misa en el Madison Square Garden, un fuerte mensaje en la ONU contra la opresión financiera al mundo en desarrollo y emotivas visitas al Memorial del 11 de Septiembre y una escuela.

Tratado como una estrella de rock, el Papa se ha mantenido firme en sus principios de humildad y cercanía con los sectores más vulnerables, despertando la admiración de responsables de todos los colores políticos, la prensa y hasta los no católicos.

Desde desplazarse en un Fiat 500 rechazando utilizar vehículos grandes o lujosos, almorzar con los sin techo en Washington o visitar a niños y familias inmigrantes en el barrio desfavorecido de Harlem, en Nueva York, el mensaje ha sido el mismo.

El domingo se despedirá de Estados Unidos con la misa de cierre del Festival de las Familias, luego de reunirse por la mañana con los obispos estadounidenses y visitar un centro correccional para jóvenes de entre 18 y 21 años.

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