El preso político Roberto Pérez Fonseca enfrenta un severo deterioro de su salud tras presentar un cuadro clínico compatible con una posible neumonía, lo que ha generado profunda preocupación entre sus allegados debido a sus antecedentes de complicaciones pulmonares y las precarias condiciones del penal donde se encuentra.
Pérez Fonseca padece fiebre alta, insuficiencia respiratoria y un marcado decaimiento físico. La situación se ha vuelto aún más alarmante al detectarse síntomas similares entre otros reclusos de la cárcel de Quivicán, lo que encendió las alarmas sobre la existencia de un posible brote infeccioso dentro de las instalaciones.
“Desde el lunes, él me llamó que se sentía mal, con decaimiento. Fue como comenzó. Después le empezó a dar fiebre”, relató a Martí Noticias Lisset Fonseca, la madre.
La situación empeoró en los días posteriores, según el testimonio:
“El viernes me llama y me dice que lo habían auscultado y que le habían dicho que tenía neumonía. Esto se lo dice un recluso que es médico, porque ahí en la prisión no había médico. Le empezaron a poner antibióticos, y como estaba con asma, le estaban dando el aerosol”.
Pérez Fonseca cumple una condena de 10 años de privación de libertad tras su arresto por participar en las manifestaciones del 11 de julio de 2021 en San José de las Lajas, Mayabeque.
Su hermano, el activista radicado en Canadá Alberto Ortega Fonseca (conocido en redes sociales como Albert Fonse), denunció la vulnerabilidad del recluso, señalando que sus problemas de salud se agravaron tras haber sido sometido a celdas de castigo.
Además del cuadro respiratorio actual, la historia clínica de Pérez Fonseca incluye patologías graves como esofagitis aguda, duodenitis eritematosa y congestiva, así como úlceras bulbo duodenales. Sus familiares insisten en que la falta de atención especializada permanente y el encierro atentan directamente contra su vida, por lo que reiteran el reclamo de su inmediata liberación y asistencia médica urgente.
“Mi hermano está preso injustamente por ejercer sus derechos fundamentales. Pero incluso dejando a un lado la injusticia de su encarcelamiento, su precario estado de salud es razón suficiente para que hubiese sido liberado, y para que reciba atención médica especializada inmediatamente”, puntualizó.
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