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Exportar la revolución comunista: reporte muestra cómo Fidel Castro hizo realidad esta ambición

Un vendedor ambulante empuja su carrito junto a un mural con las imágenes de los fallecidos gobernantes Hugo Chávez (C), de Venezuela, y Fidel Castro, de Cuba, junto al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.
Un vendedor ambulante empuja su carrito junto a un mural con las imágenes de los fallecidos gobernantes Hugo Chávez (C), de Venezuela, y Fidel Castro, de Cuba, junto al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

Sumario

  • 1960: Cuba financió y creó el Fair Play for Cuba Committee en Nueva York, el primer grupo organizado dentro de EEUU para promover la revolución castrista mediante anuncios en The New York Times y delegaciones a La Habana.
  • 1979: Cuba proporcionó entrenamiento, armas en grandes cantidades y apoyo logístico decisivo al Frente Sandinista, permitiendo el derrocamiento de Somoza y convirtiendo a Nicaragua en nueva base de operaciones revolucionaria en Centroamérica.
  • 1999 en adelante, tras el fracaso de las guerrillas clásicas, Cuba logró una penetración profunda en Venezuela a través de Hugo Chávez.
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El informe oficial del Departamento de Estado de Estados Unidos titulado "Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI" dedica su tercer capítulo a explicar cómo el régimen castrista transformó la isla en el principal centro de exportación de una variante específica del comunismo conocida como tercermundismo.

Esta corriente, distinta del modelo soviético clásico, se basa en el rechazo frontal al “imperialismo yanqui”, la solidaridad con los pueblos del Sur Global y la extensión de la revolución mediante la guerrilla, el apoyo logístico y la infiltración ideológica, más que a través de la tradicional lucha de clases obrera.

Desde el mismo momento en que Fidel Castro tomó el poder, en enero de 1959, su política exterior se organizó en torno a un objetivo central: exportar la revolución al hemisferio y más allá, subraya el reporte.

Un memorando de inteligencia estadounidense de 1971 ya advertía que “casi todas las repúblicas latinoamericanas han sentido la interferencia de Cuba al menos una vez” y que La Habana se había convertido rápidamente en “el centro de operaciones subversivas contra otros países latinoamericanos”, cita el texto.

Informe describe cómo Cuba se convirtió en el principal centro de exportación de una variante del comunismo conocida como tercermundismo.
Informe describe cómo Cuba se convirtió en el principal centro de exportación de una variante del comunismo conocida como tercermundismo.

Uno de los primeros pasos concretos de Castro fue la creación, en abril de 1960, del Fair Play for Cuba Committee, en Nueva York. Financiado directamente por el nuevo régimen, este grupo colocó anuncios a página completa en The New York Times, organizó delegaciones de estadounidenses a La Habana y estableció capítulos locales con el objetivo explícito de construir apoyo revolucionario dentro de Estados Unidos.

El Departamento de Estado señala en el documento que uno de los hitos más importantes de esta estrategia fue la Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana en 1966.

Más de quinientos delegados procedentes de ochenta y dos países de África, Asia, América Latina y Oriente Medio se reunieron bajo la bandera del antiimperialismo. De aquel encuentro surgió la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), con sede en La Habana, cuyo propósito era coordinar la lucha contra el imperialismo estadounidense. En su reunión inaugural, Castro afirmó sin rodeos que la única solución a largo plazo era la guerra de guerrillas en toda América Latina, detalla.

Fidel y Raúl Castro en la Primera Conferencia Tricontinental, celebrada en La Habana en 1966.
Fidel y Raúl Castro en la Primera Conferencia Tricontinental, celebrada en La Habana en 1966.

De la conferencia también nació la influyente revista Tricontinental, que durante décadas difundió por todo el mundo la iconografía revolucionaria y llegó a decenas de miles de lectores en casi noventa países. A partir de ahí, el régimen cubano no se limitó a la propaganda, sino que construyó una infraestructura concreta de apoyo a movimientos revolucionarios.

Cuba estableció una red de campos de entrenamiento donde, solo en las tres primeras décadas del castrismo, al menos veinte mil guerrilleros de prácticamente todas las naciones latinoamericanas recibieron instrucción en tácticas de guerra de guerrillas, preparación de explosivos y sabotaje.

Entre mediados de los setenta y mediados de los ochenta, otros veinte mil personas de distintos continentes pasaron por instalaciones como las de la Isla de la Juventud. Este esfuerzo permitió a La Habana respaldar directamente numerosas insurgencias armadas en el continente.

En Uruguay entrenó y armó a los Tupamaros, responsables de atentados y secuestros contra autoridades nacionales y extranjeras.

En Argentina apoyó y financió a los Montoneros, que llevaron a cabo una campaña de secuestros políticos, robos y asesinatos mientras canalizaban millones de dólares hacia Cuba.

En Colombia formó a los fundadores del Ejército de Liberación Nacional y mantuvo vínculos estrechos con el M-19.

En Venezuela intentó varias operaciones de desembarco guerrillero en los años sesenta, aunque sin éxito inmediato.La doctrina guevarista de “dos, tres, muchos Vietnam” se convirtió en la guía práctica de esta ofensiva continental. El objetivo era abrir múltiples frentes contra gobiernos alineados con Estados Unidos y crear un bloque de estados revolucionarios que ampliara la influencia de La Habana.

El mandatario nicaragüense Daniel Ortega abraza al dictador cubano Fidel Castro en una conferencia sobre terrorismo en La Habana, en 2005.
El mandatario nicaragüense Daniel Ortega abraza al dictador cubano Fidel Castro en una conferencia sobre terrorismo en La Habana, en 2005.

El mayor éxito de esta estrategia fue en Nicaragua, apunta el reporte de la cancillería estadounidense. En 1979 el Frente Sandinista de Liberación Nacional derrocó al régimen de Anastasio Somoza gracias al patrocinio masivo cubano, que suministró cantidades ingentes de armas, sirvió como base de entrenamiento y operaciones, y organizó incluso una brigada internacionalista compuesta por militantes de varios países latinoamericanos.

Nicaragua se transformó entonces en la nueva plataforma desde la cual Cuba pudo proyectar su influencia hacia El Salvador, Guatemala y Honduras.Un caso especialmente destacado fue el de Puerto Rico.

Según el informe, grandes porciones del movimiento independentista armado fueron efectivamente construidas en consulta con los servicios de inteligencia cubanos. Figuras como Filiberto Ojeda Ríos fueron reclutadas como agentes de la Dirección de Inteligencia, entrenadas en Cuba y utilizadas para fundar organizaciones como el FALN y los Macheteros, grupos responsables de decenas de atentados, emboscadas contra personal militar estadounidense y robos millonarios.

Para 1973, el FBI ya estimaba que alrededor de ciento treinta y cinco militantes puertorriqueños habían recibido instrucción avanzada en tácticas guerrilleras dentro de la isla.

Tras el colapso de la Unión Soviética, Cuba adaptó su modelo.

Fidel Castro recibe a Hugo Chávez en el Aeropuerto Internacional José Martí, el 13 de diciembre de 1994.
Fidel Castro recibe a Hugo Chávez en el Aeropuerto Internacional José Martí, el 13 de diciembre de 1994.

En Venezuela, encontró un vehículo más sofisticado que la guerrilla clásica. Con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, La Habana intercambió médicos, instructores y operadores políticos por grandes volúmenes de petróleo venezolano.

Decenas de miles de cubanos se insertaron en barrios, ministerios y programas sociales, creando una estructura de control que permitió reestructurar los servicios de inteligencia y seguridad del país. Venezuela se convirtió en una segunda capital revolucionaria, más rica que Cuba, mientras La Habana mantenía el control operativo del proyecto.La ambición cubana no se limitó al continente americano.

En África, durante los años ochenta, se desplegaron decenas de miles de combatientes y asesores militares cubanos en una docena de países. Por su propia cuenta oficial, Cuba envió casi cuatrocientos mil combatientes a distintas “luchas internacionalistas” en el continente africano.

En Oriente Medio, sirvió de puente entre grupos palestinos y otras organizaciones revolucionarias, facilitando entrenamiento y conexiones logísticas.

Además de actuar en el exterior, Cuba desarrolló una estrategia deliberada para influir directamente dentro de Estados Unidos.

La Brigada Venceremos, creada tres años después de la Tricontinental, trasladó durante más de medio siglo a miles de radicales estadounidenses a la isla para recibir formación política. Según el informe, el programa estaba controlado por agentes de inteligencia cubanos y funcionaba como mecanismo de infiltración y moldeamiento del activismo radical en EEUU.

El enfoque cubano también incluyó una dimensión racial explícita. Ex altos oficiales de inteligencia cubana declararon posteriormente que una de las directrices de La Habana era exacerbar el problema racial en Estados Unidos para reclutar simpatizantes y debilitar al enemigo.

En una reunión de 1980, el propio Fidel Castro presumió ante revolucionarios centroamericanos que sus agentes podían “crear disturbios raciales a voluntad” en territorio estadounidense. Esta línea se conectó tempranamente con la figura de Robert F. Williams, quien desde La Habana emitió el programa radial “Radio Free Dixie”, que impulsó el surgimiento del Black Power.

El informe concluye que, mientras el comunismo soviético desapareció, el proyecto cubano basado en el tercermundismo, las redes de guerrilla y la infiltración ideológica no solo sobrevivió, sino que se consolidó como el modelo hegemónico de la izquierda radical contemporánea, manteniendo a La Habana como su centro neurálgico durante más de seis décadas.

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    Iván Kasanzew

    Iván Kasanzew es un periodista con más de veinte años de experiencia en los medios de comunicación. Nacido en Buenos Aires, Argentina, Kasanzew llegó a los Estados Unidos a finales de los años noventa. Desde entonces ha trabajado en numerosas cadenas hispanas como Telenoticias del Mundo, Telemundo y Univision, donde se ha destacado cubriendo un sin número de eventos, principalmente en la producción de historias largas.

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