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Escasez y precariedad ponen en riesgo embarazos en Cuba

Embarazada. (Imagen de referencia)
Embarazada. (Imagen de referencia)

Sumario

  • La crisis social y económica que atraviesa Cuba ha golpeado de forma severa la atención prenatal, dejando a miles de embarazadas expuestas a condiciones adversas que incrementan la mortalidad materna e infantil.
  • La anemia afecta al 25% de las gestantes en el tercer trimestre, agravando riesgos.
  • Testimonios revelan falta de vitaminas prenatales, dietas inadecuadas y problemas de higiene en centros de atención, con casos de colchones infestados y deficiencias en servicios básicos.
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La crisis social y económica en Cuba ha reducido de manera alarmante la atención prenatal a las embarazadas afectadas por la escasez de recursos, insumos médicos y la proliferación de enfermedades infecciosas.

La doctora avileña Dayli Coro, exiliada en Madrid, dijo a Martí Noticias que llevar un embarazo a término se ha convertido en un desafío en la isla.

“La precariedad de la atención prenatal y el deterioro de las condiciones de salud pública han llevado a un aumento de la tasa de mortalidad infantil comparado con años anteriores, así también como aumento en casos de bajo peso al nacer”.

El 2025, cerró con una tasa de mortalidad infantil en menores de un año de 9.9 por cada mil nacidos vivos, contra 7.1 en 2024 y, la mortalidad materna fue de 44.1 por 100 000 nacidos vivos, contra 40.6 en 2024, de acuerdo a datos preliminares de la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas del Ministerio de Salud Pública, citados por el medio oficialista Cubadebate.

“Esto es indicativo de partos prematuros y crecimientos intrauterinos retardados vinculados a condiciones adversas durante la gestación y que contribuyen directamente a la mortalidad neonatal, así como a la aparición de complicaciones en el desarrollo normal de estos neonatos”, apuntó la médica.

Los embarazos en Cuba transcurren en un escenario de precariedad marcado por desfavorables condiciones socioeconómicas y psicosociales, déficit de controles prenatales, mala nutrición y mayores niveles de estrés crónico.

“Las consultas prenatales, que normalmente deberían ser regulares y exhaustivas, se ven periódicamente interrumpidas por escasez de insumos básicos, medicamentos, exámenes complementarios y déficit de suplementos nutricionales tan importantes en esta etapa del desarrollo fetal, así como a la sobrecarga del personal sanitario”, detalló.

Según cifras oficiales, la anemia afecta al 25% de las gestantes en el tercer trimestre, lo que eleva riesgos de mortalidad materna/infantil y bajo peso al nacer.

“La situación se agrava también por los factores epidemiológicos de la isla, como los brotes de arbovirus", agregó Coro.

La doctora recordó el crecimiento alarmante de los embarazos adolescentes, “un problema de salud que es bastante antiguo, pero se está viendo que en los últimos años ha aumentado considerablemente".

“Esto va a añadir vulnerabilidades médicas y sociales en un contexto de reducción de nacimientos, una crisis alimentaria importante, la precariedad económica de un sistema sanitario bajo presión que ya no garantiza de forma consistente una atención prenatal de calidad ni la preparación para un parto seguro, lo que en conjunto va a condicionar profundamente las posibilidades de dar a luz a un bebé sano y de tener un adecuado cuidado perinatal y postnatal", subrayó.

Ante la situación descrita, los hogares maternos se mantienen como centros clave para el ingreso de embarazadas con alto riesgo, como prematuridad, hipertensión y adolescentes.

Pero estos establecimientos, muchos de los cuales requieren mantenimiento, reparaciones de techos y baños, no escapan de la precariedad reinante en el país, enfrentando retos para proporcionar una alimentación balanceada.

Debido a las epidemias que aun azotan la población, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) informó que todas las mujeres embarazadas con más de 37 semanas de gestación deberían estar ingresadas en centros hospitalarios para evitar complicaciones.

Durante una reunión presidida por el mandatario Miguel Díaz-Canel, la doctora Ailuj Casanova Barreto, directora general de Atención Médica y Social del MINSAP, informó que más del 93% de las embarazadas “a término” habían sido ingresadas en instituciones médicas.

“Las mandan a ingresar a las 37 semanas cuando tienen riesgo, como yo de diabetes, algunas hipertensas, otras con riesgo de prematuridad”, subrayó la tunera Taimy Álvarez.

“Hoy en día las embarazadas no tenemos vitaminas prenatales ni de ningún tipo. Si no la compramos por la calle, no las tenemos. Yo estuve recientemente en el hogar materno, Clodomira Acosta, y todas las embarazadas comíamos lo mismo, jamonada y picadillo de pescado. Yo misma soy diabética y no tenía una dieta balanceada. No me podía comer lo mismo que otras. El pan tenía que ser tostado y me lo daban así mismitico. No teníamos una dieta particularizada ni rica en nutrición”, señaló.

Preguntada por Martí Noticias la enfermera de un hogar materno en Santi Spiritus sobre la alimentación a las embarazadas ingresadas allí contestó que “el menú es variado, se les da sus granos, arroz, la proteína no les falta, la leche en la merienda, todas se toman un litro de leche diario”.

“Bueno, yo he tenido pacientes que quieren irse para su casa porque están aburridas, pero no por hambre”, admitió.

En ese sentido, Álvarez manifestó serias dudas sobre las afirmaciones de la enfermera spirituana: “No sé en otras provincias, pero aquí en Las Tunas no hay cama en el hogar, lo mismo que en el hospital Ernesto Guevara, no hay colchones y los que hay están llenos de chinches. Para eso mejor estamos en la casa que estamos con mejores condiciones”.

Las difíciles circunstancias económicas se agravan en los establecimientos penitenciarios donde las mujeres embarazadas enfrentan duras condiciones de vida.

“Las embarazadas vivimos en condiciones infrahumanas. Hay un basurero al lado del área materna donde se esconden las ratas, las cucarachas, los gusanos”, indicó la presa política Yanet Quevedo acerca de la cárcel de mujeres de Camagüey, donde pasó la mayor parte de su embarazo.

“No hay transporte para llevar a las embarazadas a los turnos médicos, no hay medicamentos para administrarles, no hay alimentos, les dan la comida hervida con sal y agua nada más. Todos los niños son bajo peso, las condiciones no están creadas para que la mujer tenga una higiene personal porque el agua tiene gusanos, tiene moho, basura, ratones muertos. No solamente la del área materna, sino de todos los destacamentos”, relató.

“Y es igual en todas las prisiones que yo he estado: en las dos de aquí de La Habana, el Guatao y el Manto Negro, en la Belloté de Matanzas”, puntualizó Quevedo, ahora en libertad condicional.

“Pero, que se puede decir de la cárcel, si hay mujeres embarazadas en la calle que no tienen donde vivir, pasan hambre cuando paren. Los niños en las calles botados con ellas, comiendo hasta de la basura. Nadie me lo ha contado, las he visto yo”.

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    Yolanda Huerga

    Yolanda Huerga nació en Bayamo, Granma, Cuba. Se graduó en Filología y Lingüística en la Universidad de Oriente en 1989. Durante casi 20 años trabajó en el sistema de bibliotecas públicas de la isla. En 2003, fundó junto a otras mujeres el movimiento Damas de Blanco, organización que recibió en 2005 el Premio a la Libertad de Conciencia Andrei Sakharov del Parlamento Europeo. En 2005 viajó a Estados Unidos junto su hijo y su esposo, el poeta y periodista Manuel Vázquez Portal, condenado a 18 años durante la Primavera Negra de Cuba. Desde 2008 trabaja en Miami, en la Oficina de Transmisiones a Cuba, como periodista de Radio Martí. Recibió en 2021 el Premio Burke a la Excelencia Periodística que otorga la Agencia de Estados Unidos para Medios Globales.

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