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Cuba

Hijo de Fulgencio Batista: Si pudiera llevar los restos de mi padre a Cuba no lo dudaría

Roberto Francisco Batista Fernández dijo durante la emotiva entrevista que su padre quizás hubiese deseado siempre volver en vida a Cuba "en buena forma, no en son de guerra". A los jóvenes aconsejó que "busquen la verdad histórica".

Roberto Francisco (Bobby) Batista Fernández (Nueva York, 1947), uno de los nueve hijos de Fulgencio Batista y Zaldivar, el expresidente de Cuba que precipitó el advenimiento del Castrismo, no tiene ningún reparo para admitir que el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 fue el mayor error político de su padre: "Una acción innecesaria que se saltó la Constitución legítima de 1940 y acabó manchando su legado".

Retrato de Fulgencio Batista.
Retrato de Fulgencio Batista.

En el preludio de 1959, él y toda su familia tuvieron que huir de la isla para seguir con vida, antes de la entrada de los barbudos rebeldes en La Habana. Lo hicieron en sendos aeroplanos que les llevaron a un exilio permanente, pero que tampoco les fue fácil.

Harto de que la historia de su padre sea tergiversada, escribe memorias con su legado más íntimo.

"Jamás en la historia de Cuba ha habido un presidente tan calumniado como el general Fulgencio Batista”, dice.

Aunque por las circunstancias de la vida política de su padre, nació en Nueva York, su infancia está marcada por Cuba, adonde llegó con dos años en el verano de 1949 y permaneció hasta que se fueron definitivamente, hace ahora 60 años. Bobby tenía entonces nueve años.

Roberto Francisco (Bobby) Batista Fernández junto al periodista Jesús Díaz Loyola.
Roberto Francisco (Bobby) Batista Fernández junto al periodista Jesús Díaz Loyola.

—¿Cómo fue su salida de Cuba?

Salimos dos días antes de la llegada de año nuevo. Llegamos el 30 de diciembre de 1958 a Nueva York, mi hermano Carlos Manuel y yo con la ilusión de pasar las Navidades cuando, en realidad, nos íbamos para siempre.

—¿Y que pasó en Nueva York?

(Se emociona) Fue el momento más duro que recuerde jamás. Nos recibió una turba de gente profiriendo insultos y gritándonos a dos niños de 9 y 11 años que no sabíamos de nada. Escuché los improperios y las groserías más horrendas que se podían oír. Ese día fue de gran confusión porque no sabía lo que pasaba con mi padre, y tampoco comprendía la razón de esa palabrería.

—¿Cómo conocieron los cambios que se estaban dando en La Habana?

En la madrugada del 1 de enero de 1959, mi hermano y yo despertábamos en un hotel de Nueva York, todavía con el sobresalto de la llagada. En la televisión vimos las imágenes de una Habana confusa con disturbios callejeros por todas partes y la noticia ingrata de la salida de mi padre. Entonces -aún inocentes- ya asumíamos la conciencia de lo que pasaba.

Ese día, mi madre (Marta Fernández Miranda) nos llamó para comunicarnos que estaban a salvo en República Dominicana, tras ser negada la entrada de mi padre a los Estados Unidos. Poco después, mi madre se reencontró con nosotros en Nueva York y desde allí fue un alma consejera y mediadora en el momento más nefasto en la vida política de mi papá, que no solo se vio conminado a dejar Cuba sino que vivió bajo un asedio constante del gobierno de (Rafael Leónidas) Trujillo, mientras permaneció en República Dominicana hasta mediados de 1959.

Foto familiar previo a la salida de Cuba a fines de la década de 1960.
Foto familiar previo a la salida de Cuba a fines de la década de 1960.

—¿Cómo fueron los primeros años de exilio?

De Dominicana, mi padre consiguió viajar a Lisboa, Portugal y encontrarse allí con mi madre, mis hermanos Jorge, Rubén, Carlos Manuel y yo. Mi hermana Mirta con su marido e hijos, tomaron residencia en Newton, Massachusetts. Mi hermana Elisa Aleida y su marido, partieron rumbo a Madrid, España. Carmelita viajó a Fort Lauderdale, Florida, dónde tomaron residencia. Fulgencito y Marta María, fueron a nuestra casa en Daytona Beach, Florida.

—¿Y cómo fue en Portugal?

En Portugal, el presidente (Antonio de Oliveira) Salazar nos ofreció protección a todos. Nos instalamos en la isla de Madeira y más tarde en Estoril. Mientras nosotros estudiábamos, mi padre vivió en Portugal los primeros años de destierro, inmerso en los manuscritos de lo que serían después los libros de sus memorias que publicó a lo largo de 14 años de exilio. A partir de 1964, nuestra residencia se estableció en España, ya al abrigo de Francisco Franco.

—¿Y su padre no pudo volver a los Estados Unidos?

Mi padre nunca pudo regresar a los Estados Unidos porque se lo prohibieron. Yo sí pude ir y volver porque soy americano, nacido allí.

—Siempre se ha dicho que Batista se fue de Cuba con una gran fortuna. Los críticos lo acusaron, incluso, de llevarse millones al exilio. ¿Es cierto eso?

Se comentó mucho, pero no hubo pruebas.

El niño Fulgencio Batista (entonces Rubén Zaldívar) con 8 años (1909) en su natal Banes, Holguín.
El niño Fulgencio Batista (entonces Rubén Zaldívar) con 8 años (1909) en su natal Banes, Holguín.

—¿La familia Batista ha percibido la pobreza?, ¿han conocido las dificultades?

Dificultades económicas, no. El que conoció dificultades económicas fue mi padre, por todo lo que pasó desde muy niño.

Nació en el campo, en un bohío del oriente cubano, en la pobreza más absoluta, y poco a poco se fue labrando caminos. Trabajó en los ferrocarriles, trabajó en un campo de caña y se educó en un colegio pequeño que había cerca de Banes (Holguín). Se hizo taquígrafo hasta que fue militar y sargento.

Retrato de Fulgencio Batista.
Retrato de Fulgencio Batista.

—¿Admira a su padre?

Yo siento un gran respeto hacia mi padre. El recuerdo de mi padre es muy vivo. El recuerdo y la imagen de mi padre están sumamente presentes porque fue un gran padre; fue muy cariñoso y comprensivo. Nos educó muy bien. Tuvo siempre prioridad por nuestro bienestar y nuestra felicidad.

—¿Qué les contaba su padre sobre Cuba?

Bueno, pues nosotros hablábamos con él, y el hablaba de Cuba siempre porque su gran amor era Cuba. Y en todo momento, defendía a la Patria por encima de todo. Quería el bienestar y quería una Cuba democrática.

—La Cuba de Batista y la de Castro. ¿Qué tiempo fue peor?

Hombre, es que no cabe duda que seis años de dictadura de Batista comparados con 60 años de dictadura Castrista, la diferencia es brutal. De entrada mi padre, se puede decir, que quitando el período de 1952-1954; bajo los Estatutos Constitucionales, fue el hombre fuerte de la República porque a partir de 1954, digan lo que digan, fue electo presidente y gobernó nuevamente al amparo de la Constitución de 1940, restituída el 24 de febrero de 1954.

—¿Cuál fue el error político de su padre?

Creo que el 10 de marzo de 1952 fue un error político de mi padre. Yo tenía cuatro años. Pero fue un contrasentido porque el 10 de marzo, en realidad, se saltó la Constitución del 40 y derrocó al gobierno democráticamente elegido de Carlos Prío Socarrás, tres meses antes de las elecciones presidenciales.

En la madrugada del 10 de marzo de 1952, en mangas de camisa y acompañado por 16 amigos, entró Fulgencio Batista en el Estado Mayor del Ejército y dirigiéndose al personal que estaba allí, les dijo: "Yo soy Batista, ayúdenme a resolver el problema de Cuba". Hubo aplausos, y seis llamadas telefónicas a los mandos resolvieron el problema.

—¿Qué opinión le merece ese acto de su padre?

En mi opinión este no era el momento político más conveniente para mi padre. Si hubiese esperado a las próximas elecciones, su popularidad habría probablemente aumentado y por lo tanto habría tenido más papeletas para ser elegido presidente. Pero se precipitó. Fue una acción innecesaria que acabó manchando su legado.

La historia recoge que al día siguiente del golpe, ningún banco se fue de Cuba, ninguna fábrica cerró, las escuelas continuaron abiertas, y a nadie, ni a los que no aceptaron el 10 de marzo -militares y civiles-, dejó de respetárseles su decisión y sus derechos. Nadie fue encarcelado, ni se le intervinieron sus negocios o expropiado sus casas.

Ese cuarto de siglo, de 1933 a 1958, fue uno de los períodos más creativos del país. Cuba estuvo mejor que nunca en logros económicos. El 67% de los capitalistas eran cubanos. Y las leyes sociales, la educación, la salud pública, las exportaciones eran, en muchos casos, más altas que las de países más grandes y más antiguos.

—La Constitución cubana de 1940 fue proclamada como ley fundamental el 10 de octubre de 1940 en la oriental cuidad de Güáimaro, Camagüey, y considerada la más avanzada y progresista de su tiempo en América. Aún después de restaurada por Batista en 1954, la Revolución la volvió a ignorar e implantó su propia Constitución en 1976. ¿Qué piensa de eso?

La Constitución del 40 ha sido el gran acierto político de Cuba de todos los tiempos. Queda claro que la Revolución no abogaba por la soberanía del pueblo, más bien por la suya propia como ha demostrado a lo largo de la historia. Ojalá más temprano que tarde sea restaurada.

—¿Cómo ha pesado en el rumbo de Cuba el error político de su padre?

Como hijo de mi padre, me gusta siempre pensar que lo hizo por el bien de la Patria; y yo creo que sí, que su intención era sacar a la Patria adelante. Pero lo digo y lo repito, no era el momento más adecuado de hacerlo. Fue un error político porque mi padre tenía que haberse mantenido como candidato a las presidenciales del año 1952 con su partido, que era el Partido de Acción Unitaria (PAU). Sin embargo, no lo hizo y se saltó ese momento. Gobernó y gobernó muy bien, pero tuvo luces y sombras. Las luces por el progreso, porque (el fidelismo) heredó la Patria, heredó la República cuando él se marchó. Y las sombras fueron que a lo largo de ese período (1952-1958), pues se cometió algún que otro atropello, alguna que otra falta a la obediencia constitucional y se le pasó factura a mi padre.

—Visto lo que pasa hoy en tantos países llamados democráticos y en las dictaduras latinoamericanas propiamente, ¿asume como polémico el mandato de su padre?

Mi padre fue polémico porque casi nadie quiso creer en sus previsiones, que resultaron correctas si se estudia la realidad de Cuba a partir del 10 de marzo de 1952. Todo lo que mi padre sentenció acerca del movimiento comunista en Cuba, ha sucedido en nuestra Patria y en otros países latinoamericanos.

—¿Se arrepintió su padre alguna vez del golpe del 10 de marzo?

Yo creo que mi padre en muchas ocasiones, quizá no hubiese, no deseaba esos acontecimientos sino que se vio forzado a provocarlos de alguna forma.

—¿Y qué lo forzó? ¿Hubo algún factor externo? porque el 27 de marzo de 1952 Estados Unidos reconoció oficialmente al régimen de Batista.

Mucho se ha hablado acerca de este tema. Seguramente mi padre estimó que la República estaría mejor conducida bajo su mandato. Ningún factor externo le ayudó. Se coció todo entre él y miembros del Ejército, y algún que otro político.

—¿Y cual fue el lado positivo de ese golpe, si lo hubo?

La trayectoria política de mi padre se remonta antes de 1933. Y el 10 de marzo tuvo el acierto de llevar a Cuba a la prosperidad económica de todas las clases sociales, muy en especial las profesionales como las de los médicos, abogados, arquitectos, ingenieros y el mundo de las finanzas en general. Se trabajó muy duro en todo lo relativo a la educación y a la salud pública. Ahí están las obras en esos terrenos y además el volumen de obras públicas. Tras el golpe de marzo, Cuba se puso en un momento de gran auge económico, y eso había que agradecerlo al ímpetu de mi padre.

Constitución de la República de Cuba (1940)
Constitución de la República de Cuba (1940)

—Recoge la historia que tras instaurar un régimen militar en Cuba, Batista aumentó el salario de las fuerzas armadas y de la policía, se otorgó él un salario anual superior al del presidente de Estados Unidos entonces, suspendió el Congreso y entregó el poder legislativo al Consejo de Ministros, suprimió el derecho de huelga, restableció la pena de muerte (prohibida por la Constitución de 1940) y suspendió las garantías constitucionales. ¿Es cierto todo eso?

Si te refieres al Golpe de Estado de 1933, es verdad que mi padre abogó y logró que todo lo relativo al Ejército fuese mejorado, y desde luego, los sueldos. Hago hincapié en esto porque uno de los fines de la Revolución de los Sargentos –la del golpe del 33– residía en lograr la mejora castrense a todos los niveles. En aquel entonces no pudo subirse el sueldo por sí mismo. El 8 de septiembre de 1933 bajo la Pentarquía, lo ascienden a coronel del Ejército y por ende habrá tenido el salario correspondiente. Ahora, si te refieres al Gobierno de Marzo, golpe de estado incruento como lo había sido el 4 de septiembre, los Estatutos Constitucionales en vigor hasta 1954 mantuvieron el espíritu de la Constitución de 1940 en su parte dogmática, y por lo tanto no existía ni pena de muerte y se mantuvieron las garantías constitucionales en la medida de lo posible, tomando en consideración que estábamos inaugurando un nuevo amanecer patrio.

—Tras el golpe de marzo, la producción azucarera nacional fue en caída, y sólo en el año 1957 fue cuando único generó más ingresos que en 1952 con 630,8 millones de pesos. ¿Qué opinión le merece?

En cuanto al tema del azúcar, ten en cuenta que en 1952 hubo un excedente injustificable de la zafra. Imprescindible fue tomar medidas para evitar el desastre económico que acechaba. Si posteriormente bajó el precio del azúcar, esto no entorpeció el avance de la economía cubana que ya en 1958 había situado el peso cubano a la par con el dólar norteamericano (hoy un dólar se cambia por poco más de 20 pesos en la isla). El país alcanzó una pujanza extraordinaria desde el punto de vista económico. Con la llegada de los rebeldes al poder se mal administra esta industria, y debido a los grandes errores de este régimen, cae en picado para no recuperarse nunca más.

—¿Qué diferencia haría hoy entre la era de Fulgencio Batista y la era de Fidel Castro?

Lo que no se comprende es cómo se puede tener a un país tan arruinado cuando se han tenido 60 años para gobernar y cuando heredaron, porque ellos (el castrismo) si que heredaron una Cuba, una República pujante, rica y en gran progreso. El progreso más grande que haya conocido la República de Cuba, lo conoció con Fulgencio Batista; no bajo esta gente. Esta gente ha sido nefasta.

—¿Y cómo se demuestra eso?

Mejor que yo te lo diga, es referirse al libro “Respuesta", y al otro libro: "Piedras y leyes”, porque ahí se plasman las verdades de mi padre; las verdades históricas, probadas y con cifras fehacientes y de manera sólida y constructiva. Pero me remito igualmente al importante volumen de literatura producida por terceros acerca de la República y la era castrista. Hay un denominador común entre todos los autores que analizan desde fuera los resultados de un régimen absolutista.

—La opinión pública conoció la existencia de una guerrilla en Cuba en febrero de 1957, tras la histórica entrevista a Fidel Castro que realizó Herbert Matthews del New York Times. Batista confesaría después en sus memorias que gracias a esa entrevista “Castro empezó a ser un personaje de leyenda”. ¿Piensa usted hoy lo mismo?

No me cabe ninguna duda de que así fue.

—Muchas fuentes han culpado a Estados Unidos por haber incautado las armas destinadas a las fuerzas armadas bajo el régimen de Batista en su lucha contra los guerrilleros de Castro. Y culparon también al Departamento de Estado por respaldar la conjura internacional dirigida por los comunistas para adueñarse de Cuba. ¿Cómo justificó su padre la derrota de Cuba?

Fueron varios los factores que contribuyeron a su caída: el desplome de la moral del Ejército constitucional después del embargo de armas a mi padre por parte de Estados Unidos, decretado el 13 de marzo de 1958; la imagen mediática que se le dio a este personaje tan sui géneris (se refiere a Fidel Castro); y finalmente la política negativa en general del Departamento de Estado de EEUU en contra de mi padre.

—¿De qué hablaba Batista ya exiliado en el seno familiar?

La verdad es que mi padre se sentaba muy a menudo a hablar con nosotros. A mi, por ejemplo, me costaba mucho preguntarle sobre Cuba porque para mi era muy doloroso, porque sufrimos mucho con la salida del país. Pero mi padre siempre intentó inculcarnos el amor a la Patria; y hablaba con nosotros de todo lo que se podía hablar. Él era un patriota siempre agradecido del pueblo cubano, y siempre tenía como meta el bienestar y el progreso del pueblo cubano. Esa era su gran meta, su gran idea, su ideal. Pero claro, ¿cómo iba a valorar al gobierno que le derrocó? No podía tener una opinión favorable. Es imposible.

—¿Sentía su padre admiración por alguien?

Siempre José Martí, por sus valores patrióticos y de reverencia hacia la Patria. Precisamente, tomó una cita de Martí para presentar su libro “Respuesta”: “Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y destruyen”. Con esto está todo dicho en su manera de pensar.

—¿Qué no se ha dicho de Fulgencio Batista que las generaciones actuales deberían conocer?

Estas generaciones tienen que leer los textos donde se refleja la verdad histórica. Todos los textos, de la tendencia que sean, pero que digan la verdad histórica. Hay muchos historiadores, dentro y fuera de Cuba, que hablan mucho de esta realidad que aconteció y que sufrió la Patria y que sigue sufriendo bajo las mentiras y las manipulaciones del gobierno rebelde.

—¿Cree usted que los gobiernos de corrupción dictatorial han prevalecido siempre en Cuba?

Por desgracia ha sido así. Aunque para contestar a este pregunta se necesita meditar sobre los distintos períodos de nuestra historia y ver cómo este error se puede subsanar de cara al futuro para que se gobierne con transparencia y honestidad, construyendo una Patria sólida en democracia.

—¿Es un golpe de desgracia que en tres cuartos de siglo los cubanos no hayan conocido un gobierno auténticamente democrático?

A partir de 1933, gobiernos verdaderamente democráticos fueron los de mi padre en el período de 1940-1944, el del Dr. Ramón Grau San Martín, 1944-1948 y el del Dr. Carlos Prío Socarrás, entre 1948 y 1952. A continuación, puede decirse que el mandato de mi padre de 1954 a 1958 tuvo características democráticas al ser elegido conforme a la Constitución de 1940.

—¿A qué atribuye que Cuba esté hoy como está?

Todo se vino abajo porque hubo un conjunto de circunstancias que provocaron el declive de Cuba. Pero además existe un sinfín de libros que tratan este tema, incluidos los libros de mi padre. Y se siguen publicando cada vez más.

—¿Creé que el último medio siglo, verdaderamente ha sido el peor para Cuba?

Eso que lo diga la gente. ¿Cuando existió bajo ningún presidente (anterior a la Revolución) que los cubanos tuviesen que dejar la isla a nado, en balsas, a merced de los tiburones y el escándalo continuo del exilio? El tener que salir como puedan de la isla, de su propia Patria. ¡Hombre! ¿Quien ha visto eso?.

—Actualmente casi un millón 800 mil cubanos viven en Estados Unidos y, probablemente, más de dos millones estén dispersos por el mundo. ¿Es un golpe de suerte o de desgracia?

(Indignado) ¡Que no, que no! El exilio ha hecho mucho daño con familias enteras divididas. Emigrar siempre ha sido muy duro. Lo peor es la división de las familias: unos en Miami, otros en California. Otros por Japón, unos en Madrid. Eso es muy duro; los hermanos separados, padres e hijos desperdigados por el mundo. No hay unión familiar cubana, es imposible; el exilio lo ha roto todo, hasta la identidad.

—Siendo un hombre de raíces cubanas y habiendo nacido en América, ¿donde se siente más a gusto?

No hay un lugar específico donde me sienta más satisfecho. Mi corazón está roto por tener parte de mi vida en Nueva York y parte en Madrid.

—¿Cuba le ha roto el corazón?

Cuba nos tiene roto el corazón hace ya mucho tiempo. Se vivieron momentos muy tristes, y se siguen viviendo momentos tristes y duros. Pero está la esperanza de que algún día brille la luz y la caridad, y se pueda volver a vivir en paz en un ambiente político democrático con pluralidad de partidos y con respeto a una Constitución. La Constitución, digo yo, es como una estrella polar que nos debe guiar a todos. Sin ella no existe rumbo fijo.

De Batista se ha dicho que era elegante y exigente en el vestir; que era muy cubano en el comer, y no era extravagante en sus gustos. Era un padre extraordinario, que aceptaba las quejas llorosas de sus hijos pequeños que regresaban de la escuela, donde sus compañeritos le decían que su padre era un asesino… Y, aun así, el presidente tenía el tiempo, las ganas y la paciencia de sentarse a conversar con sus hijos y explicarles lo que no entendían de la escuela.

—¿Qué siente hoy hacia su padre después de tantos años?

Yo creo que mi padre como todos los políticos, tuvo sus aciertos y tuvo sus errores. Debemos poner en una balanza lo positivo y lo negativo de sus magistraturas porque, sobre todo, llevó la Patria al progreso más absoluto que jamás haya conocido la República. Y bueno, tuvo fallos como el del golpe de Estado del 10 de marzo. Y quizás se le haya ido de las manos el control del orden público cuando empezaron los rebeldes a interrumpir la paz diaria de las ciudades y del pueblo cubano. Pero digamos, que la actuación policial se ejercía únicamente cuando se infundían sus atropellos y crímenes sobre la población. Así es, así es...

—¿Qué más admira de Cuba alguien que tuvo una infancia vinculada al poder?

Yo lo que más admiro de Cuba es que el cubano es currante, que el cubano sabe salir adelante. Yo admiro que el cubano puede con todo y por eso tengo esperanza de que Cuba pueda un día volver a la democracia y a la libertad.

—¿Qué se siente al ser heredero de una familia histórica?

Disfruto porque el camino transitado hasta aquí no ha sido en vano. Y la familia está hoy unida, sin arrepentimientos ni remordimientos, y con el orgullo de formar parte de la historia de nuestra isla.

—¿Dejó Batista una familia numerosa?

Mi padre creó dos familias y las dos familias que creó nos hemos quedado muy, muy unidas. Y nos queremos con honestidad, con sinceridad y con gran amor. Hemos heredado eso de nuestro padre que supo sembrar el amor en las dos familias que él educó.

—¿Alguien no creyó en Batista alguna vez?

Muchísima gente. Eso está visto. Cuando el abortado ataque a Palacio, el 13 de marzo de 1957. No se me olvida. Mi madre vivía el sexto mes de embarazo de mi hermana Marta, y mi padre se mantuvo inclaudicable. Poco tiempo después hubo una gran manifestación a su favor: 250 mil personas concentradas frente al mismo Palacio Presidencial. Todos a alabar y hacerle un desagravio a mi padre. Y hubo después unos grandes comités cubanos que fueron a Palacio a condenar el ataque tan brutal y criminal que un grupo decidió cometer contra la familia Batista; no solamente contra nuestro padre porque querían matarnos a todos. Sin embargo, uno o dos años después, esa gran muchedumbre estaba en contra de mi padre.

—¿Cuándo comenzó el liderazgo de su padre?

En el momento en que el presidente Gerardo Machado quería transformar la Constitución, a finales de los años 20 se produce un alzamiento de sargentos entre los que estaba mi padre y que condujo a la Revolución del 4 de septiembre de 1933, también conocida como Revuelta de los Sargentos que acabó con el gobierno provisional de Carlos Manuel de Céspedes y Quesada.

En ese período, mi padre alcanza la jefatura de las Fuerzas Armadas, y con el grado de coronel toma el control del país y establece una junta de gobierno conocida como Pentarquía, y favorece el clima para llegar a la Constitución del 40, una etapa de la historia de la que poco se habla y al amparo de la cual es elegido presidente. Gobierna cuatro años en coalición con comunistas y otras tendencias hasta 1944, en que concluye su primer mandato y se marcha a residir en los Estados Unidos, periodo en el que nací yo.

Fulgencio Batista.
Fulgencio Batista.

—¿Hubo mucha farsa mediática para desprestigiar a Batista?

De tres mil personas muertas durante el “batistato”, nada de nada. Fueron, según opinión generalizada, menos de 1,500. Y que conste, no porque estuviésemos provocando.

—El objetivo era atacar a Batista y destruirlo. ¿No cree?

De sobra es conocido que se prefirió al tiranuelo de Birán a mi padre porque la imagen que los medios crearon (de Castro) le hicieron aparecer como el libertador. No se sabe bien de qué, porque al nivel que estaba Cuba (la de Batista), pocas repúblicas latinoamericanas le hacían competencia.

—¿Culpa a alguien?

A estas alturas, en mi opinión, no se debe hablar de culpables; se debe hablar de un frente unido de compatriotas cubanos (dentro y fuera de la isla) contra el régimen que todos conocemos.

—Los Batista de Banes y los Castro de Birán son de la misma tierra oriental cubana: Holguín. ¿Tuvo Fidel Castro algún vínculo con la familia Batista antes de revelarse con su Revolución?

Fidel Castro, a principios de los años 50, antes de los sucesos del 26 de julio de 1953, fue una vez a la biblioteca que mi padre tenía en la finca Kuquine en Arroyo Arenas, La Habana. Fue allí junto a su cuñado Rafael Lincoln Díaz Balart y Gutiérrez, el hijo de Rafael José Díaz Balart, íntimo amigo de mi padre. Todos ellos eran de Banes, y la hija de Díaz Balart (Mirta Francisca de la Caridad) estaba casada entonces con Fidel Castro. Por eso fue allí y le hizo una observación sobre su colección. Castro le dijo: "Batista, el único libro que le falta es "Técnicas de golpe de Estado” de Curzio Malaparte (1931)." Pareciera una premonición de lo que mi padre hizo después.

—¿Tal vez allí, ya mostraba Castro los instintos de su ofensiva revolucionaria?

Me remito a la intervención de mi padre después en la Reunión de Presidentes en Panamá en 1956, dónde alertó de los peligros del comunismo y del brote de disturbios que éstos provocaban por las Américas.

—Se decía en Cuba que su padre fue el padrino de Raúl Castro, que él lo bautizó. ¿Que de cierto tiene eso?

Es falso.

—Siempre se ha dicho que la historia habría tenido otro curso, si Batista no hubiera liberado en mayo de 1955 a Fidel Castro y a los otros presos del asalto al Cuartel Moncada. ¿Usted que cree?

Muchos afirman que la amnistía fue un error. Pero en eso estoy con mi padre al ciento por ciento; hizo muy bien en dar una lección de grandeza política a sus adversarios y liberar a los asaltantes del Moncada.

Foto familiar.
Foto familiar.

—¿Su padre era un hombre del sillón o un hombre de la calle?

Era un hombre popular, era un hombre de la calle. Cualquiera que haya conocido a mi padre puede hablar de su amabilidad, de su simpatía, de su sonrisa y de su empatía. Era un hombre de mucha empatía que sabía ponerse en el lugar ajeno y compartir los sentimientos de los demás.

—¿Sintió su padre temor en los últimos años en la isla?

Yo era muy niño. Pero si te pones a ver los acontecimientos del momento, con la cantidad de atentados terroristas que había y con la cantidad de motines y de golpes de estado que se querían dar, pues entonces era imposible que tuviese paz. Sus últimos dos años en Cuba tuvieron que ser un calvario para él.

—¿Cuál es el mejor legado de Fulgencio Batista?

Pues el mejor legado fue el del amor entre todos nosotros. Era amoroso, era un ser muy sensible. Parece mentira porque él sale de la nada, sale de la pobreza más absoluta y, sin embargo, resulta un hombre que se hace a sí mismo y que adoraba el arte en todas sus formas. Cuando llegó a España se desesperaba por ir a galerías y conocer de pinturas. Visitaba, entre otros, el museo del Prado y le apasionaba El Rastro...

—¿Le quedó alguna ilusión por realizar?

Quizá yo me puedo aventurar a 60 años vista, a 50 años vista, y decir quizá, lo que él hubiese deseado siempre era volver a Cuba.

—¿Volver a Cuba? Eso implicaba un cambio en Cuba.

Volver a Cuba en buena forma, no en son de guerra. Es lo que él hubiese deseado.

—¿Como tantos cubanos célebres que nunca volvieron, como le pasó a Celia Cruz... y a tantos otros?

Bueno, pues sí, también como a Celia, tan querida.

—¿Admiraba la familia Batista a Celia Cruz?

Y a Olga Guillot...

—¿Cuéntenos de eso?

Cuando Olga Guillot cantaba en Madrid, mis padres iban a verla, y fueron a ver a Celia también. Incluso, les enviaba flores.

—¿Cómo califica hoy la Cuba que vino después de Batista?

No hay ningún paralelo con la de Batista. En Cuba había división de poderes. Hoy eso no existe. En Cuba se podrá criticar o no la democracia que brindó mi padre. Quizá haya sido una dictadura blanda, quizá haya sido una democracia blanda. Eso está en la historia. Pero en lo que no caben dudas es que lo que vino después fue una hecatombe dictatorial totalmente abusiva.

—¿Luchó Batista por Cuba estando en el exilio?

Desde el principio del exilio abogó por la unidad de todos los cubanos con independencia de su creencia política.

—De no haber sido presidente de Cuba, ¿qué otra cosa hubiese deseado ser Fulgencio Batista?

Creo que historiador o literato. Le hubiese gustado algo relacionado con el arte, y luego la política. (Sonríe)

—¿Le hubiera gustado a Bobby Batista haber nacido en Cuba?

Pues sí, si me hubiese gustado, sí porque ahí está la tradición y la raíz familiar. Pero bueno, dicho esto, tengo que defender a la ciudad de Nueva York porque la quiero y la admiro, y me siento muy feliz como auténtico neoyorquino. Pero claro, me tira mi padre, me tira mi madre, y ellos son cubanos por encima de todo.

—¿Qué vivencias guarda de su niñez?

Hombre, yo recuerdo muy bien a Cuba. Tengo vivencias de estar en el kindergarten, de estar en "La Salle" de Miramar... Fueron siete u ocho años de mi vida que pasé en Cuba. Recuerdo muy bien nuestra residencia personal que era la finca Kuquine, y recuerdo nuestra etapa en Palacio Presidencial y nuestras temporadas en la Ciudad Militar Columbia, adonde nos desplazábamos para atender las necesidades administrativas de mi padre.

—¿Y esas vivencias, solo las guarda en el recuerdo?

He empezado a escribir apuntes sobre mi familia, sobre la historia de mi familia, lo cual me permite meditar sobre determinados acontecimientos de la historia de Cuba, básicamente acontecimientos de la política de mi padre.

—¿Cómo fue el final de su padre, Bobby?

Lo que debemos tomar todos en consideración es que mi padre supo rehacer su vida en el exilio, rodeado siempre de su familia y amigos, además de nuevas amistades que cosechó con gran cariño en Portugal y España. Y en tal ambiente falleció, con todos a su lado.

El día de la desgracia, en el verano de 1973, estábamos todos en Marbella. Mi padre había llegado de Portugal con Rubén y su mujer, Carmita; con mi madre, con Jorge y Rosa, la que entonces era su mujer, y con otros amigos. En la frontera portuguesa con España se detuvieron a almorzar, y creo que mi padre comió exageradamente ese día. Llegó a Marbella, volvieron a cenar, y esa noche cuando regresaron al hotel, una villa de Guadalmina, mi padre se sintió indispuesto. En ese momento tuvo un malestar; mi madre llamó al médico y cuando llegó, mi padre ya estaba muerto. Lo velamos en Marbella y a la mañana siguiente, siete de agosto de 1973, fue enterrado en el cementerio de San Isidro, en Madrid, en el mismo lugar donde estaba enterrada la madre de mi madre y mi hermano Carlos Manuel, y donde siguen todos enterrados.

Fulgencio Batista y su esposa Marta Fernández.
Fulgencio Batista y su esposa Marta Fernández.

—¿Cómo fue el final de su madre?

Mi madre no se recuperó del golpe de la muerte de mi padre ni de mi hermano Carlos Manuel con 19 años. Aún así, vivió muchos años más, pero sufrió después la terrible enfermedad del Alzheimer y falleció en octubre 2006. Hoy descansa en el panteón familiar de Madrid.

—¿Qué pregunta no le han hecho y le gustaría que le hicieran?

Pues te soy honesto, para mi lo principal es que me hagan las preguntas que lleven a relucir la verdad histórica de la Patria a lo largo de la historia de Cuba. Y en mi caso, desde luego, en todo lo referente a mi padre. De todos es sabido que se ha dicho mucha mentira sobre Fulgencio Batista, como político e incluso como persona. Se ha calumniado mucho sobre él. Y no todo es verdad.

—¿Cuál es su último pensamiento cada día?

Rezo el Padre Nuestro, y me suelo encomendar a mi padre, a mi hermana Mirta, a mi madre y a mis otros hermanos que ya han fallecido. (Mirta falleció el 5 de noviembre de 2010; Rubén, el 7 de noviembre de 2007 y Carlos Manuel, el 3 de noviembre de 1969). Como ves, noviembre es un mes fatídico para nosotros.

—¿Qué le diría Bobby Batista hoy a los cubanos?

Que busquen la verdad histórica y que aboguen por las libertades de Cuba, que aboguen por los derechos fundamentales del individuo y que los pongan en práctica; si es posible allá donde estén, siempre en la esencia del respeto a las personas.

—¿Cual considera usted el personaje de su vida?

Tuve la gran suerte de ser hijo de mi padre, y su memoria y su imagen me siguen protegiendo allá donde el esté.

—¿Aún después de muerto, guarda algún deseo para con su padre?

Hemos deseado que nuestros fallecidos descansen en la paz merecida, pero si algún día pudiera llevar los restos de mi padre a Cuba, no lo dudaría.

(Reproducimos esta entrevista por cortesía expresa del autor del blog Atri@Press)

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Niegan libertad condicional a manifestante del 11 de julio

Yismel Alfonso Oliva (Foto cortesía del padre Ordonel Alfonso)
Yismel Alfonso Oliva (Foto cortesía del padre Ordonel Alfonso)

El Tribunal Municipal de Bauta, en la provincia Artemisa, rechazó la petición de libertad condicional al preso político, Yismel Alfonso Oliva, que cumple seis años de privación de libertad luego de participar en las protestas del 11 de julio en Güira de Melena.

“A él le denegaron la libertad condicional el me pasado, pero dicen que eso en la primera vez nunca la dan. Siempre se la niegan a todo el mundo. Vamos a esperar a ver si la próxima porque él tiene buen comportamiento. La prisión es la que pide la condicional pero el tribunal se la deniega”, lamentó su madre Bárbara Dania Oliva Pérez.

Alfonso Oliva está en un régimen de menor rigor en el correccional con internamiento Ceiba 5, por lo que disfruta, cada 60 días, de breves estancias en su hogar.

El joven de 23 años fue juzgado por un tribunal militar junto a otras 32 personas en marzo de 2022.

El documento de sentencia, al que nuestra redacción tuvo acceso, afirma que los imputados intentaban “desestabilizar la Seguridad Interior del Estado a través de los actos vandálicos que se ejecutaron contra las dos tiendas en MLC".

Fue sancionado a 15 años de privación de libertad, pero en el proceso de apelación, su condena quedó en seis años por desórdenes públicos, sabotaje y atentado.

La de Alfonso Oliva es una de las miles de familias que hay en Cuba en situación de extrema pobreza que nutrieron con creces las manifestaciones populares del verano de 2021.

“Yo pasando el Niágara en bicicleta. Ya no tengo nada que tenga algún valor en mi casa, todo lo he vendido para llevarle su comida, su saco”, dijo la mujer angustiada.

Ante los reclamos internacionales de libertad para los presos por las demostraciones del 11 de julio, el gobierno cubano se defendió afirmando que los manifestantes “obedeciendo órdenes externas e internas”, intentaron subvertir el orden constitucional, de forma violenta.

En libertad bajo fianza la joven que compartió en redes datos sobre corrupción de dirigentes de su localidad

La mujer detenida en Banes, Yoandra Mir Cedeño. (Foto: Facebook)
La mujer detenida en Banes, Yoandra Mir Cedeño. (Foto: Facebook)

La joven Yoandra Mir Cedeño se encuentra en libertad bajo fianza mientras la Fiscalía Municipal busca las pruebas que sustenten el delito que le imputan por compartir en las redes sociales información sobre la corrupción de dirigentes del municipio holguinero de Banes, donde reside.

“La liberaron el miércoles, 27 de marzo. Le pusieron una fianza de 30 mil pesos cubanos. En el papel de la fianza a pagar está ese delito de ‘Actos contra la intimidad personal y familiar, su propia imagen y voz’”, explicó a Martí Noticias el tío de la acusada, el periodista independiente Héctor Julio Cedeño Negrín.

El delito de “Actos contra la intimidad personal y familiar, su propia imagen y voz” está previsto en el Código penal vigente en su capítulo IV y puede acarrear una condena de entre seis meses hasta cinco años, o multas de entre 200 y 1,000 cuotas, o ambas.

Mir Cedeño fue arrestada el 24 de marzo, presuntamente, por seguir al usuario anónimo Cansador cansado que en sus post del perfil Revolico Banes Obelisco denuncia, con imágenes visuales, casos de corrupción de dirigentes de la localidad e implicación en delitos de oficiales de la policía, incluso el Jefe de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria).

La policía acusa a Mir Cedeño también de un cargo por Desacato, de acuerdo con el documento presentado para contratar los servicios del abogado.

“Pero ella dice que la Fiscalía le informó que estaba acusada de Desacato, Desobediencia y Resistencia, ¡así que son cuatro delitos!”, dijo Cedeño Negrín.

“La Fiscalía le dice que ellos tienen un mes para presentar pruebas. Todavía no han presentado pruebas. Solo tienen la declaración de los policías. Si no presentan pruebas en el plazo de 30 días tendrían que tomar una determinación, si no la presentan dentro del tiempo estipulado”, agregó.

La Ley del proceso penal, en vigor desde el 1 de enero de 2022, no establece plazos para la culminación o el avance de los procedimientos.

En los últimos cinco años, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó un grupo de decretos leyes, el Código Penal de 2022 y la Ley de Comunicación de 2023 que criminaliza la crítica hacia los dirigentes y el ejercicio de control ciudadano a través de los medios públicos.

Al menos tres activistas han sido sentenciados por criticar a autoridades cubanas en Facebook: Leandro Pupo Garcés, de Banes Holguín; Yerli Luis Velázquez, de Las Tunas, y Ezequiel Morales Carmenate, de Puerto Padre, también en la provincia tunera.

Se gana el parole pero su patrocinador no lo acoge en casa: ¿hasta dónde llegan sus obligaciones? (VIDEO)

La solicitud de parole humanitario de Zenén Chávez fue aprobada, pero afirma que no puede viajar a EEUU porque no tiene quien lo acoja.
La solicitud de parole humanitario de Zenén Chávez fue aprobada, pero afirma que no puede viajar a EEUU porque no tiene quien lo acoja.

Zenén Chávez, tiene 60 años y un permiso de viaje otorgado por la Oficina de Control de Aduanas de Estados Unidos a punto de vencerse. Una persona le hizo el favor de patrocinarlo en el nuevo programa Parole del presidente Joe Biden, pero una vez aprobado, le dijo que no podía recibirlo en su casa.

“Recibí el parole humanitario el día 19. El día 20 del mes pasado me llegó el permiso de vuelo, pero no tengo quien me acoja en Estados Unidos”, dijo Chávez en un video enviado a esta redacción.

En el audiovisual, el hombre pide ayuda para ir, aunque sea, a un refugio en Estados Unidos. “Demás está decir que estoy desesperado porque no quiero quedarme aquí [en Cuba]”, añadió.

El programa Parole Humanitario para Cuba, Venezuela, Nicaragua y Haití, fue instaurado por la administración del presidente Joe Biden en octubre de 2022, primero para nacionales de Venezuela y, en enero de 2023, para cubanos, haitianos y nicaragüenses. Según las últimas cifras oficiales, más de 400 mil personas han llegado a través de este programa a Estados Unidos.

El programa requiere como una condición sine qua non que un patrocinador estadounidense se comprometa a acoger en su casa, y a sostener económicamente, a los patrocinados que sean aprobados, por lo que el caso de Chávez se ha vuelto viral en las redes sociales.

Cubano con el parole aprobado pide ayuda para que alguien lo reciba en EEUU
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“No entiendo qué clase de parole es este. El único responsable de sustentar a esta persona, si es que logra llegar a USA, es quien le puso el parole humanitario, y por tanto es quien tiene que cargar con toda responsabilidad económica y de todo tipo sobre esta persona”, escribió en X el doctor Lucio Enriquez.

¿En qué consiste la responsabilidad del patrocinador?

La aplicación I-134A se utiliza para proporcionar apoyo financiero a un beneficiario, pero no es un contrato con el gobierno de Estados Unidos, explicó la abogada de inmigración Rosaly Chaviano.

“Legalmente, dentro de Estados Unidos, ni el gobierno, ni el beneficiario, pueden demandar al patrocinador, porque la I-134A no es un contrato legal con el gobierno de los Estados Unidos. En la I-864 sí se implementa un acuerdo donde el gobierno puede demandar al patrocinador, pero en el caso de laI-134A no hay nada legal que lo ate a una corte para que cumpla con su palabra”, dijo.

Chaviano explicó que la I-864, un trámite requerido por USCIS para las peticiones familiares y aplicaciones de reunificación familiar, surgió tras años en los que el gobierno utilizaba un I-134A pero después no podía demandar a los patrocinadores cuando incumplían su palabra.

“Con la I-864, que sí es un acuerdo, el gobierno puede demandar y pedir de vuelta el dinero que haya invertido en los beneficiarios”, dijo.

Cubanos y haitianos están pidiendo ayuda

Aunque originalmente el programa Parole está diseñado para que los beneficiarios no pidan ayuda al gobierno, un número ingente de cubanos y haitianos se ha amparado en una vieja ley que permite a refugiados obtener ayuda.

Es frecuente ver filas de cubanos y haitianos recién llegados con parole humanitario en las oficinas de Niños y Familia, en Florida y otros estados, para obtener cupones de alimentos, Medicaid (seguro médico) y ayuda en efectivo.

“Es algo que pone en duda este programa. La idea de una persona de apoyo o patrocinador debe evitar que estas personas vengan y se conviertan en una carga pública, pero lo que estamos viendo es que, llegando, al día siguiente, están pidiendo las ayudas. Es algo legal, pero no es la idea del programa”, dijo la abogada.

“Muchas personas me preguntan: ¿puedo pedir ayuda? Y mi respuesta siempre es la misma: poder, puedes, pero no es la idea del programa”, añadió.

Chaviano, además, envió un mensaje a Zenén Chávez.

“Si todavía no tiene donde vivir, mi consejo es que pida una extensión de su permiso de viaje. A lo mejor aparece algún ángel en su camino”, dijo.

Mambisa Agramontina califica de “maniobra de la Seguridad del Estado” su reciente arresto de cuatro días

Ienelis Delgado Cue, activista conocida en redes sociales como "Mambisa Agramontina" (Tomado del Facebook de Mambisa Agramontina)
Ienelis Delgado Cue, activista conocida en redes sociales como "Mambisa Agramontina" (Tomado del Facebook de Mambisa Agramontina)

La opositora camagüeyana Ienelis Delgado Cue, conocida en redes sociales como “Mambisa Agramontina”, califica de maniobra de la Seguridad del Estado su detención, de la fue liberada bajo fianza el sábado, aunque asegura que las autoridades no le han advertido que esté a la espera de juicio tras ser acusada de no enviar a sus hijos a la escuela.

En conversación con Martí Noticias, Delgado Cue dijo este lunes que, según la policía, la supuesta denuncia fue impuesta por el padre de su hija, el cual, afirma Delgado, jamás se ha interesado por nada que tenga que ver con la niña.

“Es una manipulación de la Seguridad del Estado, porque él es un hombre que no se ocupa de su hija, que él no sabe de ella nada; no tiene contacto con profesores, no tiene contacto con nadie, porque la niña a él no le preocupa para nada. Entonces, esa acusación, ahora mismo, sin ‘ton ni son’, es una manipulación de la Seguridad del Estado”, aseguró Delgado Cue.

La activista explicó que sus hijos tuvieron un breve período de inasistencia a clases por razones bien justificadas.

“Sí, ellos sí van a la escuela. Ahora, ellos pasaron una semana sin ir por el proceso de que me estaba mudando, y para cambiar los niños de una escuela para otra tienes que ir a Educación Municipal, entonces tuve que esperar al jueves, toda esta semana los niños sin ir a la escuela, a que me dieran un papel de que me los aceptaban en la escuela nueva”.

No obstante, Delgado Cue manifestó su asombro porque, al explicarle al jefe de la unidad policial las razones por las cuales sus hijos faltaron a clases, el oficial ya las conocía.

Mambisa Agramontina denuncia su arresto como maniobra de la SE
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“Cuando yo llego a la unidad, que veo al jefe de la unidad, pues le explico: ‘No sé qué es lo que hago aquí, no voy a hablar con la policía, yo no tengo nada que ver con la policía, mis problemas son políticos’, y él me dice: ‘No, tú no estás por ningún problema político, tú estás aquí porque no llevas los niños a la escuela, porque el padre de tu hija te acusó. Entonces yo le explico y él me dice: ‘No, sí, si nosotros ya investigamos y sabemos que tú fuiste a Educación y que llevaste el papel’. Y entonces, ¿qué yo hago aquí?”, le cuestionó la Mambisa Agramontina.

El oficial se presentó en el calabozo donde estaba encerrada Delgado Cue informándole que se le había impuesto una fianza de 2,000 pesos, y esta se lo informó a su madre.

La madre acudió a la estación policial con la fianza "y me liberaron; no me dijeron ‘estás esperando a juicio’, ni nada”, concluyó la opositora.

Ienelis Delgado Cue permaneció bajo arresto desde el 9 hasta el 13 de abril, sin posibilidad de comunicarse con sus familiares.

En septiembre de 2023, la activista fue condenada por el Tribunal Provincial de Camagüey a nueve meses de privación de libertad por el delito de desacato, tras salir en defensa de su amiga, Anniette González, conocida como "La Mujer de la Bandera".

Liberada a finales de diciembre, la Mambisa Agramontina ha denunciado en varias ocasiones que es víctima de presiones y amenazas por parte de la Seguridad del Estado.

(Con reporte de Ivette Pacheco para Radio Martí)

Niegan por tercera vez cambio de régimen a joven prisionero político del 11J

José Alejandro Rodríguez Guelin, manifestante del 11J en Jovellanos, Matanzas.
José Alejandro Rodríguez Guelin, manifestante del 11J en Jovellanos, Matanzas.

En tres oportunidades las autoridades penitenciarias han negado el paso a régimen de mínima seguridad al preso político José Alejandro Rodríguez Gelín, señalado como líder de las manifestaciones del 11 de julio de 2021 en Jovellanos, provincia de Matanzas.

Desde esa localidad, su madre, Meibel Guelin, dijo a Martí Noticias que se presentó la pasada semana en la delegación del MININT (Ministerio del Interior) en la ciudad de Matanzas, donde una funcionaria de dicha institución le informó cuáles fueron las razones para negar los beneficios a su hijo, entre ellos, su libertad condicional.

“Ella me dice que yo estaba equivocada, que mi hijo sí había tenido indisciplinas. Llegando él a (la prisión de) Agüica, que lo trasladaron de (la prisión de) Canaleta para Agüica, parece que estaba un poco ‘pelú’ y eso es una indisciplina. ‘Pero, bueno, efectivamente’, fueron sus palabras. En las otras dos (prisiones) no tiene ninguna indisciplina”, explicó.

Joven preso político del 11J sin "beneficios" por su dignidad, afirma su madre
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Rodríguez Guelin, de 24 años, cumple una sanción de cinco años de prisión por cargos de instigación a delinquir y desorden público, impuestos por su participación en las protestas antigubernamentales que tuvieron lugar en Cuba el 11 de julio de 2021. El joven cumple su sentencia en la cárcel de Agüica, en la provincia Matanzas, donde, según su madre, ha recibido el apoyo del líder opositor Félix Navarro, también preso por el 11J.

“Él lo ha ayudado mucho, le ha enseñado. Mi hijo era un muchacho de casa, un muchacho que siempre pensó de esa manera y siempre fue así. Él está preso por convicción”, aseguró la madre de Rodríguez Guelin.

En prisión, el joven escribe poemas. Algunos de ellos, como el titulado “Orgullo”, han llegado a nuestra redacción. En él, expresa: “Orgullo de estar en julio, marchar, ser un 11/7, ver mi Cuba despertar”.

La última vez que se le negó el paso a un régimen menos severo fue en el mes de febrero.

“Él tiene problemas de estómago y, bueno, ya fue a verlo el gastro (gastroenterólogo) y esas cosas. Es que no hay manera de hacer endoscopías en ningún hospital de aquí, de la provincia, porque no hay nada con qué hacer la endoscopía”, señaló Guelin.

La mujer denunció que, a pesar del problema de salud, se le niega a su hijo el paso a un régimen de menor seguridad, lo que la llevó el pasado jueves, al no recibir respuesta con anterioridad, a presentarse en la delegación del MININT de Matanzas. Allí, asegura, la oficial que la atendió la trató de forma inadecuada.

“¡Con la grosería más grande del mundo!, y le dije: ‘Yo vine aquí sabiendo por qué él estaba denegado, ¿Usted sabe por qué él está denegado? Mi hijo está denegado por su posición y por el nombre que ustedes le pusieron, Dignidad. Por la gran dignidad que tiene", concluyó Guelin.

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