Residentes del barrio de Nuevo Vedado, en La Habana, protestaron el jueves tras más de 20 horas sin servicio eléctrico. Según testimonios de vecinos el cacerolazo ocurrió en los edificios cercanos a las sedes del Comité Central y del Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR).
“Fue súper durísimo. Tocaron cazuelas desde los balcones... porque de ayer para hoy fueron 20 horas con 30 minutos de apagón, nos dieron 2 horas de luz y nos la acaban de quitar ahora mismo”, relató a Martí Noticias un residente del lugar identificado como Edgar.
Nuevo Vedado es un sector residencial que alberga muchas residencias de figuras públicas y dirigentes gubernamentales.
La manifestación se sumó a otras registradas en la capital en las últimas horas. En el barrio de San Agustín, municipio La Lisa, se reportaron cacerolazos durante las noches del miércoles y el jueves. La activista Rosa Rodríguez, residente de la zona, explicó que los vecinos organizaron la protesta por sectores y reportó presencia policial en el área.
“Lo hacíamos por turno, refiriéndose a las calles. La patrulla pasó fuerte Ahora mismo yo no tengo luz”, dijo.
La Unión Eléctrica, UNE, reportó para este viernes numerosas plantas fuera de servicio por roturas o mantenimiento. Para la hora de mayor consumo, se pronostica una disponibilidad de 1.202 MW frente a una demanda de 3.050 MW. Esta oferta cubre el 39% de la necesidad nacional, lo que más de la mitad del país esté apagado en ese horario.
Las manifestaciones coinciden con críticas en redes sociales sobre el uso de combustible y recursos en actos oficiales, como la celebración del aniversario de la proclamación del carácter socialista de la Revolución, encabezada por el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel. Usuarios cuestionaron la prioridad de estas actividades frente al estado de los servicios básicos, la acumulación de basura y la falta de mantenimiento en infraestructura.
La carencia de servicios fue el detonante en San Agustín, donde a la falta de electricidad se suma la escasez de alimentos y el suministro irregular de agua. Rosa Rodríguez concluyó:
“Es el pueblo de a pie con sus hijos de vacaciones. Edificios en los que no se puede quemar ni leña para cocinar. El pueblo ya está cansado. Esta situación es insoportable”, concluyó Rodríguez.
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