Estados Unidos y otros 15 países del hemisferio expresaron este martes su “profunda preocupación” por el impacto de los bloqueos de carreteras en Bolivia y manifestaron su respaldo al gobierno del presidente Rodrigo Paz.
En una declaración conjunta difundida por el Departamento de Estado estadounidense y suscrita por EEUU, Argentina, Bolivia, Canadá, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay y Perú, los gobiernos afirmaron que los bloqueos violentos han afectado los derechos fundamentales de la población y han puesto en riesgo la gobernabilidad del país sudamericano.
Los firmantes señalaron que “los continuos esfuerzos por debilitar y derrocar al gobierno legítimo y democráticamente electo del presidente Rodrigo Paz representan una grave amenaza para el orden constitucional y la estabilidad democrática en el país y en el hemisferio”.
La declaración denuncia que una “minoría violenta” busca desconocer la voluntad expresada por los bolivianos en las urnas y rechaza los bloqueos que se han mantenido por más de siete semanas en el país y que han privado a la población del acceso a alimentos, combustible, atención médica y otros productos esenciales.
Asimismo, indicaron que se han registrado muertes de civiles debido a las restricciones en las vías, que impide a las personas llegar a hospitales o recibir medicamentos a tiempo. También denunciaron que varios agentes de policía han resultado heridos durante las manifestaciones.
“La violencia no puede subvertir el orden constitucional”, señalaron los países firmantes, que respaldaron al gobierno boliviano e instaron a los grupos movilizados a privilegiar “el diálogo y la negociación dentro del marco constitucional establecido, como herramienta fundamental de la democracia”.
Estados Unidos llevó el tema boliviano ante la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrada en Panamá. Durante su intervención, el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, instó a los países comprometidos con la democracia a actuar frente a los episodios de violencia y a los intentos de revertir el resultado de las recientes elecciones en Bolivia. Un total de 16 Estados miembros respaldaron posteriormente la declaración conjunta.
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