El cubano Oemis Romagoza Durruthy, un profesor de baile radicado en Rusia, habría reclutado y dirigido a distancia a varias personas para intentar ataques incendiarios en al menos cuatro países de la Unión Europea, según una investigación de Deutsche Welle (DW) publicada junto con LRT de Lituania, Česká televize (CT) de República Checa y RTVE de España.
La pesquisa lo identificó como el presunto operador detrás de los alias “Dios” y “Adrian”, usados en 2024 para captar reclutas en redes sociales. Cuentas vinculadas al cubano difundieron en Telegram y Facebook ofertas dirigidas sobre todo a latinoamericanos que buscaban empleo en Europa o querían alistarse para combatir en Ucrania.
Uno de los anuncios pedía personas con experiencia militar en “monitoreo, inteligencia, logística y maniobras tácticas” y ofrecía 1.500 dólares, más un bono por cada misión completada.
DW sostiene que, en un periodo de cuatro meses en 2024, Romagoza ordenó incendiar dos empresas de materiales de construcción en Polonia, un depósito de autobuses en República Checa, una planta de reciclaje en Rumanía y equipos destinados a Ucrania fabricados por una compañía en Lituania. No todos los reclutados llegaron a ejecutar las órdenes.
Los fiscales lituanos fueron los únicos que atribuyeron públicamente esa serie de planes al GRU, el servicio de inteligencia militar ruso. También incluyeron a un cubano residente en Rusia en una lista internacional de personas buscadas; la investigación lo identificó como Romagoza.
El investigador Keir Giles explicó a DW que Rusia incrementó el uso de estos “agentes desechables” después de que países europeos expulsaran a decenas de diplomáticos rusos sospechosos de espionaje y desinformación tras la invasión de Ucrania en 2022.
“Eso dejó un vacío en la capacidad de Rusia”, afirmó. Según DW, Moscú pasó entonces a reclutar a personas sin vínculos previos conocidos con sus servicios de inteligencia.Romagoza nació en Camagüey y lleva al menos siete años en Rusia. En 2022 se casó con una ciudadana rusa y después obtuvo la nacionalidad de ese país.
En Petrozavodsk, en el norte ruso, figura vinculado al estudio Made in Cuba, donde impartía clases de salsa, bachata y kizomba. Las autoridades europeas lo siguen buscando y consideran que podría permanecer en Rusia.
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