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La diabetes mellitus y sus características generales


Un hospital de Cuba

Son importante la realización de pruebas diagnósticas y de laboratorio, como es la glicemia que muestra las cifras de azucar en sangre.

La creciente incidencia de casos diagnosticados con Diabetes Mellitus durante los últimos años en Cuba, es un problema que preocupa a las autoridades sanitarias. Y, entre otros factores, responsabilizan a la obesidad y el sedentarismo como las principales causas de ese comportamiento.

Esta es una enfermedad endocrino-metabólica, que por alteraciones en la producción endógena de insulina o problemas en su utilización, se caracteriza por el aumento de glucosa en sangre y por la aparición de complicaciones vasculares que llevan al daño de órganos como los riñones, ojos, corazón, cerebro, entre otros.

Debido a los síntomas que provoca se le conoce como la enfermedad de las cinco “P”. Y es que los pacientes presentan mucha sed (polidixia), hambre (polifágea), deseos de orinar (poliuria), picazón (prurito) y pérdida de peso.

Para comprender mejor lo que sucede con la diabetes, es preciso entender que una vez digeridos los alimentos se descomponen y son empleados por el cuerpo para obtener energía. La glucosa es una de esas fuentes de energía que entra en el torrente sanguíneo y provoca que el páncreas secrete insulina, y la función de esta es transportar la glucosa desde el torrente sanguíneo hasta los músculos, la grasa y células hepáticas.

Las personas con diabetes presentan hiperglucemia, debido a que su cuerpo no puede movilizar el azúcar hasta los adipocitos, hepatocitos y células musculares para que sea almacenado y utilizado como energía. Esa situación se debe a que el páncreas no produce suficiente insulina, o debido a la resistencia de las células a la insulina, o por efectos de ambas condiciones.

Existen dos tipos principales de diabetes, aunque no son las únicas, que tienen causas y factores de riesgo diferentes:

La diabetes tipo I, juvenil o insulino dependiente. Generalmente aparece en niños, adolescentes o adultos jóvenes. Se caracteriza por una producción insuficiente o nula de insulina por parte del páncreas y require de la administración de insulina inyectable para el control y tratamiento de la enfermedad.

Diabetes tipo II, del adulto o no insulino dependiente. Afecta a personas adultas, generalmente está vinculada a la obesidad y el sedentarismo. No requiere necesariamente de la administración de insulina para su tratamiento, a veces se resuelve con dieta, ejercicios y también puede incluir la indicación de hipoglicemiantes orales.

Aún en la actualidad, no se cuenta con una cura definitiva para esta enfermedad crónica, pero se puede conseguir un buen control manteniendo hábitos y estilos de vida saludables.

El tratamiento se apoya en mantener el consumo de una dieta sana y adecuada, principalmente evitando al mínimo la ingestion de glucosa. Se recomiendan seis comidas diarias, resultan saludables las frutas, vegetales, hortalizas, las carnes blancas, así como evitar los ayunos prolongados que pueden desencadenar hipoglucimias. Es importante combatir la obesidad y la hipercolesterolemia. Lo indicado es que un nutricionista ajuste la dieta particular en cada caso, tomando como referencia el peso corporal, la actividad física habitual y el tratamiento médico que se sigue, entre otros factores.

También cumple un rol significativo la realización de ejercicios físicos de modo regular. Dentro de sus beneficios están el producir un descenso de la glucosa en sangre porque aumenta la demanda de los músculos en actividad. Además, provoca una reducción de la dosis de insulina, favorece la pérdida de peso y reduce la aparición de enfermedades cardiovasculares, así como trae mejorías psicológicas porque ayuda a evitar el estrés.

El otro pilar fundamental en el control adecuado de la diabetes es el tratamiento medico, en los casos necesarios. Pero este debe ser indicado por los facultativos, que son quienes valorando el cuadro clínico de cada paciente en particular, pueden determinar el tipo de medicamento que require y la dosis adecuada.

Para la evolución de la enfermedad son necesarios la realización de chequeos frecuentes. Entre estos están la visita a los especialistas para que puedan realizar exámenes físicos que ayudan a determinar los signos y síntomas que presente el paciente. Además, son importante la realización de pruebas diagnósticas y de laboratorio, como es la glicemia que muestra las cifras de azucar en sangre. También la determinación de las cifras de colesterol, trigliceridos, las pruebas para valorar la función renal y hepática. Es importante revisar el estado cardiovascular mediante electrocardiogramas, los pulmones a través de Rx y, sobre todo, el estado de la microcirculación vascular, lo que se consigue mediante el fondo de ojo.

En resumen, la diabetes es una enfermedad que puede provocar grandes afectaciones a nivel de todo el organismo. Sin embargo, asumiendo esa condición médica con responsabilidad puede lograrse un buen control y hasta vivir una vida bastante normal. Su desenlace depende en gran medida de la actitud del paciente.
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