Un informe publicado por la organización independiente Prisoners Defenders denuncia que unos 90 mil reclusos en Cuba estarían sometidos a condiciones de desnutrición severa y sistemática, lo que la organización califica como un problema estructural de gran gravedad.
El documento, presentado este 27 de abril, advierte que la alimentación en prisión aporta entre 250 y 353 kilocalorías diarias, apenas entre un 10% y un 14% de las necesidades mínimas de un adulto.
En un audio al que Martí Noticias tuvo acceso, el presidente de la organización, Javier Larrondo, advirtió que se trata de “una alimentación incompatible con la vida”.
“Estamos hablando de una infraalimentación severa, sostenida en el tiempo. No hablamos de una mala dieta, sino de una situación capaz de producir deterioro extremo y daños irreversibles”, afirmó.
El informe documenta que esta ingesta calórica puede provocar en pocos meses pérdida extrema de peso, anemia, inmunodepresión, deterioro muscular, daño neurocognitivo y una alta vulnerabilidad a infecciones.
A esta situación se suman condiciones de insalubridad en las prisiones, con celdas y colchones infestados de chinches. “Estas condiciones no son una incomodidad, son un factor de destrucción progresivo”, señaló Larrondo en el audio.
La organización estima que en Cuba hay alrededor de 90 mil personas privadas de libertad, lo que representa aproximadamente el 1% de la población. De ellas, al menos 447 presos políticos presentan patologías graves provocadas o agravadas por las condiciones de reclusión, 47 padecen trastornos mentales severos sin tratamiento y 34 se encuentran en situación de riesgo extremo.
El informe advierte que entre los casos documentados hay menores en prisiones de máxima seguridad, personas con enfermedades mentales incompatibles con el encarcelamiento y reclusos con antecedentes de intentos de suicidio.
“Cuando el Estado tiene bajo custodia a una persona, tiene la obligación absoluta de preservar su vida. Pero cuando recibe una alimentación mínima, vive entre plagas y se le niega atención médica, estamos ante tratos crueles, inhumanos y degradantes o incluso crímenes de lesa humanidad”, afirmó Larrondo.
La organización sostiene que este patrón no es aislado, sino parte de un contexto más amplio de represión que incluye detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, tortura y trabajo forzoso.
Ante este panorama, Prisoners Defenders pidió a la comunidad internacional —incluidas Naciones Unidas y la Unión Europea, adoptar medidas urgentes, entre ellas el acceso a las prisiones, presión diplomática efectiva y la excarcelación inmediata de los presos en mayor riesgo.
“La pasividad ya no es neutralidad. Cada día de silencio puede ser un día menos de vida para quienes están encerrados, enfermos y abandonados”, concluyó.
Foro