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Cubanos no entienden por qué tanta algarabía mediática contra World Learning


Iroel Sánchez, una de las voces más activas en la campaña contra World Learning. Foto Tomada de la Mesa Redonda dedicada a World Learning.

Los intercambios, sean estudiantiles, culturales, académicos o científicos, es algo normal en los países democráticos. Pero evidentemente no lo ven igual los regímenes cerrados y totalitarios como el de Cuba.

LA HABANA. Apenas un mes después de incorporarse a la universidad tecnológica conocida como la CUJAE, a treinta minutos en automóvil del centro de La Habana, Yordan, 18 años, alumno de primer año de ingeniería industrial, fue convocado para denunciar "las maniobras subversivas, ilegales e injerencistas del gobierno de Estados Unidos contra Cuba".

Luego de entonar las notas del himno nacional y entre cánticos patrioteros, en la improvisada tribuna hablaron Danhiz Díaz Pereira, presidente de la Federación Estudiantil en la CUJAE, e Iroel Sánchez, un funcionario estatal devenido en bloguero y apasionado defensor de la autocracia verde olivo.

“Yo ni sabía de qué iba la cosa. En el noticiero de televisión había escuchado sobre el tema, pero de pronto se me confundió todo. Es que apenas un mes antes había leído en Granma editoriales defendiendo el periodismo revolucionario, reprobando una reunión sobre internet que se realizó en Miami y ahora esta campaña y esta perorata. De verdad que a uno se le arma un lío en la cabeza”, subraya Yordan, sentado en el portal de su casa.

Precisamente la displicencia hacia la política de un sector importante de los jóvenes en Cuba, hastiados de tantas penurias, promesas de prosperidad y falta de futuro, es el mejor señuelo para la fastidiosa propaganda del partido comunista.

Nuria, estudiante de décimo grado en una escuela en la parte antigua de la ciudad, también fue convocada a protestar contra el programa de becas de World Learning, una organización sin fines de lucro estadounidense que en el verano de 2015 y 2016 diseñó un programa de liderazgo juvenil dirigido a jóvenes cubanos.

“Uno va por embullo a esos actos. Te juro por mi madre que desconocía de qué trataba. Cuando lo supimos, nos pusimos a bromear por nuestra mala suerte. Ojalá que a mí me hubiera tocado una de esas becas. Probablemente no regresaba”, dice Nuria risueña a la entrada de la escuela.

Hay dos versiones muy diferentes sobre el programa de World Learning. Raúl Capote, un agente de la Seguridad del Estado infiltrado durante varios años en la disidencia, denuncia que el entramado no es “más que una tapadera para destruir a la revolución”.

En un artículo en Juventud Rebelde, titulado "Lo que enmascara una zanahoria", Capote describió a los estudiantes del Instituto Politécnico de Química Mártires de Girón en el municipio Playa, al oeste de La Habana, que el 13 de agosto de 2006 -día que Fidel Castro cumplió 80 años- tenía la encomienda de la Agencia Central de Inteligencia de pedir a los medios internacionales, desde la sede de la entonces Sección de Intereses, la intervención militar estadounidense una vez desatado el caos en la Isla.

Yusmel, estudiante universitario, escuchó el delirante relato y aún asombrado dice: “Uno sale de esos mítines con una confusión del carajo. Si Estados Unidos quiere derrocar al gobierno, que cierren la embajada y rompan las relaciones diplomáticas. No es fácil aguantar esas constantes muelas (discursos). Ahora mismo, Cuba está imitando a Corea del Norte”.

Mientras la facción castrista ve en los programas de becas un Caballo de Troya para socavar los ‘logros de la revolución’, Carol Jenkins, Presidenta de World Learning, en una declaración enviada a Martí Noticias detallaba:

“El programa de Liderazgo de Verano para la Juventud Cubana se llevó a cabo los veranos de 2015 y 2016 y ya ha terminado. World Learning no tiene ningún programa adicional para Cuba apoyado por el gobierno de Estados Unidos”. Y puntualizaba que el programa fue diseñado para ayudar a formar vínculos personales entre estudiantes de secundaria de Cuba y Estados Unidos.

En esos dos años, participaron poco menos de cien adolescentes cubanos en estancias de un mes de duración. Fueron divididos en grupos y viajaron a comunidades en Virginia, Texas, Illinois, Michigan, Washington, Oregon y Missouri. El supuesto adiestramiento ‘subversivo’ consistió en actividades como bancos de comidas locales, limpieza de parques en colaboración con centros de reciclaje y lectura de libros a niños pequeños en centros juveniles.

Todos los que participaron contaban con el permiso de sus padres o tutores. Además de presentar dos cartas de recomendación, una de ellas de un profesor de la escuela y otra de un adulto u organización donde el interesado fuera voluntario. Probablemente los voceros del régimen desconozcan, o pretendan desconocer, que en el mundo moderno es una práctica habitual que los estudiantes viajen al exterior.

Le pregunté a Yania Betancourt, nacida en La Habana en 1994 y residente en Suiza desde noviembre de 2003, y vía email me respondió: "World Learning es un programa de intercambio estudiantil y cultural de Estados Unidos similar a los existentes en Suiza y el objetivo principal es que los alumnos, además de practicar el idioma, sea español, inglés, francés, alemán u otro, adquieran experiencias sobre la vida y la gente de esos países".

A modo de ejemplo, Yania me cuenta los dos viajes de estudio que ha realizado en cuatro años:

"En junio de 2012 pasé un curso de inglés de un mes en Paignton, al sur de Inglaterra. Una estudiante turca y yo nos hospedamos en la casa de un matrimonio que tenía dos niños varones. Fue estupendo, además de las clases, aprendimos cómo vive una familia británica común y corriente. En abril de 2016 regresé a Gran Bretaña, para un curso de dos meses de perfeccionamiento del inglés en Londres. Me alojé en el domicilio de una señora que en 1961, antes de que construyeran el Muro de Berlín, logró huir de Alemania Oriental. Había sido profesora y me prestó libros que me ayudaron a prepararme para las pruebas finales del curso, que aprobé y obtuve el certificado. Esa vez coincidí con una japonesa que iba a estudiar pintura en Londres. La convivencia con personas de distintas edades, nacionalidades y culturas es muy enriquecedor".

Sin exagerar: si los americanos permitieran que todos los cubanos que lo deseen puedan residir un año en Estados Unidos, en Cuba solo se quedarían Fidel, Raúl, Machado Ventura y unos cuantos viejos y fanáticos que lo apoyan...

Una fuente que trabaja en la Embajada de Estados Unidos en La Habana refiere que “la ola de propaganda condenando el programa de becas ha disparado el interés entre muchos cubanos. Ahora las solicitudes para optar por becas en universidades estadounidenses se han triplicado”.

En los alrededores de un preuniversitario capitalino, varios jóvenes que escuchaban música en sus móviles, un poco en broma un poco un serio, comentan que Estados Unidos debiera ofrecer más becas para estudiantes cubanos de los distintos niveles de enseñanza.

“Pero que la gente se entere. Si los padres y los alumnos con tiempo se enteran, no alcanzarían las planillas de solicitud de becas en la Yuma, sobre todo en las universidades. Sin exagerar: si los americanos permitieran que todos los cubanos que lo deseen puedan residir un año en Estados Unidos, en Cuba solo se quedarían Fidel, Raúl, Machado Ventura y unos cuantos viejos y fanáticos que lo apoyan”, asegura Marlon, estudiante de doce grado.

Los intercambios, sean estudiantiles, culturales, académicos o científicos, es algo normal en los países democráticos. Pero evidentemente no lo ven igual los regímenes cerrados y totalitarios como el de Cuba. Los intercambios de persona a persona no debieran atemorizar a los gobernantes que dicen trabajar por el bien de sus pueblos. Porque los viajes, incluidos, los turísticos, son provechosos para los ciudadanos de todas las edades, etnias, religiones e ideologías.

Estados Unidos otorga miles de becas a estudiantes de todo el mundo. Para el gobierno de la Isla, cualquier gesto del vecino del norte es un atentado para destruir su revolución y su socialismo. Lo peor no es la propaganda y la burda manipulación. Si no que el cubano que desayuna solo café ni se entera de qué va tanta algarabía mediática.

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    Iván García, desde La Habana

    Nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. En 1995 se inicia como periodista independiente en la agencia Cuba Press. Ha sido colaborador de Encuentro en la Red, la Revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba.

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