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Cuba es una “anomalía” en las Américas


Vivanco abogó porque se haga una investigación independiente de las circunstancias en que murió Oswaldo Payá.

El director para las Américas de Human Richts Watch, José Miguel Vivanco, dice al diario español ABC que en la isla hay muchas cosas pendientes en materia de derechos humanos

Cuba es una “anomalía” en el hemisferio porque “no es un régimen mínimamente democrático”, dijo José Miguel Vivanco, director para las Américas de la organización Human Rigths Watch, en una entrevista concedida al diario español ABC.

Según Vivanco, el problema central está en que “el modelo político reprime el ejercicio de derechos tan fundamentales como son los derechos políticos y sanciona a quienes intentan ejercerlos con normas e instancias judiciales que no son independientes y no garantizan el debido proceso”.

El experto en derechos humanos abogó porque el gobierno cubano permita hacer una investigación independiente de las circunstancias en que murió el líder del Movimiento Cristiano Liberación, Oswaldo Payá. “Tengo una gran admiración por lo que le aportó a Cuba, fue un líder extraordinario”, dijo.

Vivanco señaló que los principales problemas en materia de derechos humanos en la región son dos, la inseguridad originada por el crimen organizado y “los gobiernos que buscan concentrar el poder y perpetuarse en él”.

Como ejemplo de esto último puso a países que integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA): Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, con una política exterior que “se ha caracterizado por abrazar a los peores dictadores a nivel global”.

Todos estos son aliados regionales de Cuba, precisó, con gobiernos “que creen en los procesos electorales para llegar al poder”, pero que luego “lo ejercen olvidándose de la necesidad de mantener una legitimidad”.

Sobre este punto mencionó el caso de Venezuela, cuyo gobierno “se centra en los esfuerzos por avanzar hacia una enorme concentración de poder”, y “anular la independencia del poder judicial, que ya no existe”.

También en “copar todas las instituciones democráticas (…) amedrentar a la sociedad civil e intentar recortarles sus fuentes de financiación o por limitar el espacio para la libertad de expresión y administrar las concesiones como una herramienta para castigar o premiar a los medios”.

Respecto al caso específico de Cuba, dijo que es “un error minimizar” el hecho de que el gobierno haya permitido viajar a connotados disidentes y activistas fuera del país.

“ Es un paso positivo que hay que destacar—señaló—. Cuba no es un régimen democrático, por eso nos llama la atención que el Gobierno esté tolerando estas entradas y las salidas, lo que ojalá se mantenga”.

Sin embargo, subrayó que ni a Human Rights Watch ni a otras organizaciones de derechos humanos se les permite entrar a la isla.

“Sería muy útil si Cuba permitiera el ingreso de expertos independientes de Naciones Unidas que evalúen las condiciones carcelarias y las políticas penales del régimen—agregó—. O del relator de la ONU para la libertad de expresión”.

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