El 9 de mayo de 2001 en la Universidad de Teherán, Fidel Castro afirmó: “El régimen norteamericano es débil y nosotros lo vemos de cerca. Puedo asegurarles que no tenemos miedo a ese país […] Los pueblos y los gobiernos de Cuba y de Irán pueden poner de rodillas a Estados Unidos”.
Ahora lo sabemos, en aquellos momentos la espía de origen puertorriqueño Ana Belén Montes trabajaba para la inteligencia cubana desde el Pentágono como analista especializada en Cuba; durante más de dos décadas entregó al régimen de La Habana información militar valiosa y había logrado entre otras cosas que la administración de Bill Clinton descartara la posibilidad de una respuesta militar al derribo de las avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate donde fueron asesinados tres ciudadanos estadounidenses y un residente, todos de ascendencia cubana. Y en el Departamento de Estado tenían al colombiano Manuel Rocha, que espió durante 40 años para el régimen castrista, e incluso se hizo ciudadano americano por instrucciones del departamento de inteligencia de Cuba.
La intención de dañar a la nación estadounidense, infiltrar sus instituciones, identificar y entrenar a grupos intestinos radicales para crear escenarios violentos, brindar protección a fugitivos de la justicia americana, y facilitar el territorio nacional cubano, ubicado estratégicamente a 90 millas de Estados Unidos, para el espionaje y el posicionamiento de misiles, ha sido una constante desde inicios de la década del 60 por parte del régimende La Habana.
Diploespionaje e infiltración
La Habana utiliza para su red de espionaje internacional sus sedes diplomáticas en el mundo. En Nueva York, y amparados por la ONU, destacan a sus agentes de inteligencia que a su vez realizan un trabajo constante para socavar a los Estados Unidos identificando personas como Montes o como Rocha, y grupos radicales como el Partido Panteras Negras, Code Pink o People’s Forum, que coincidieron y coinciden hoy con el propósito de propiciar un cambio radical en la nación estadounidense.
En numerosas ocasiones desde inicios de la década del sesenta, distintas administraciones de Estados Unidos han tenido que expulsar a diplomáticos cubanos por estar comprometidos en actividades incompatibles con su trabajo diplomático. Han sido expulsados diplomáticos cubanos en el 2025, 2019, 2017, 2002, 2003, 1998, y en 1988 en Londres, el gobierno británico expulsó al embajador de Cuba Oscar Fernández Mell por permitir que un funcionario de la embajada abriera fuego en plena calle contra un desertor.
Philip Reeker, portavoz del Departamento de Estado, afirmó, en mayo de 2003, que “todos están familiarizados con el registro de espionaje del régimen cubano contra los Estados Unidos. Es un largo registro”, de acuerdo a la nota publicada por el periódico The Miami Herald el 14 de mayo de 2003.
En noviembre del año anterior, 2002, Estados Unidos había expulsado a cuatro diplomáticos cubanos de la Sección de Intereses de Cuba en Washington y a dos de la Misión Permanente de Cuba en Naciones Unidas (MPCNU). Las expulsiones se produjeron luego del arresto de Ana Belén Montes en el 2001, y el juicio de la Red Avispa, una de las redes de espionaje cubano más grandes descubiertas en Estados Unidos.
En el informe del Departamento de Estado “Cuba: espionaje”, del 30 de julio de 2003 se afirma que entre 1983 y 1998, 15 miembros de la MPCNU fueron expulsados por realizar actividades de espionale incluyendo tres que estaban vinculados directamente a la Red Avispa. En el mismo documento se afirma que los involucrados en la Red Avispa, aparte de infiltrar grupos exiliados tenía como objetivo infiltrar la oficina principal del Comando Sur de los Estados Unidos, y uno de estos espías fue encontrado cómplice del asesinato de los pilotos voluntarios de la organización Hermanos al Rescate.
Este informe afirma que: “El régimen de Castro ha tenido desde hace mucho tiempo a los Estados Unidos como objetivo de intensas actividades de espionaje. Castro dijo a CNN en una entrevista de 1998: ‘Sí, en ocasiones hemos enviado a ciudadanos cubanos a los Estados Unidos para infiltrarse en organizaciones contrarrevolucionarias, para informarnos sobre actividades que son de gran interés para nosotros. Creo que tenemos derecho a hacerlo’”.
Terrorismo en acción: identificación y entrenamiento de grupos radicales y extremistas
Entre el 3 y el 16 de enero de 1966 se celebró en La Habana la conferencia Tricontinental, con la participación de representantes de organizaciones de 82 países de Africa, Asia y América Latina. El objetivo era juntar fuerzas contra Estados Unidos visto como el poder imperial, y desarrollar una organización comunista para lograr una revolución mundial, y para ello la conferencia enfatizó en la utilización de la violencia como instrumento de lucha.
De esa conferencia celebrada en la capital cubana, surgió la Organización de Solidaridad con los Países de Africa, Asia y América Latina (OSPAAL) y la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), cuyos objetivos reflejaron la estrategia revolucionaria y violenta de la Tricontinental. En la actualidad, e inspirado en los mismos postulados de 1966, en Estados Unidos existe el Instituto de Estudios Sociales La Tricontinental que es parte de la red de organizaciones que apoyan al régimen de La Habana.
En enero del presente año la Tricontinental cumplió 60 años, y sus frutos hoy todavía son un tema fundamental para las víctimas de la violencia y el terrorismo promovido por la OSPAAL y la OLAS. Por la acción de grupos entrenados en Cuba como el M-19, ELN y las FARC de Colombia, la ETA en España, las FALN de Puerto Rico entre otros, miles de personas han perdido la vida en Estados Unidos, Hispanoamérica, Africa y Asia.
En Washington, DC, este pasado 13 de enero del 2026, el Centro por una Cuba Libre organizó una conferencia en la sede de la organización Víctimas del Comunismo donde brindaron testimonios personas como John Connor, hijo de Frank Connor, uno de cuatro estadounidenses que fueron asesinados en un ataque terrorista del grupo extremista puertorriqueño Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) en la Taverna Fraunces en la Ciudad de New York el 24 de enero de 1975. En el ataque hubo más de 50 personas heridas, aparte de los 4 muertos.
“Entre 1974 y 1983 las FALN fue responsable de más de 130 bombas en Estados Unidos y en Puerto Rico incluyendo otro atentado mortal en el Edificio de Mobil Oil el 3 de agosto de 1977 donde Charles Steinberg fue asesinado y un número considerable resultaron heridos. […] la mayoría de los cientos de ataques terroristas en Estados Unidos durante los sesenta pueden ser rastreados hasta Cuba comunista. Desde el triunfo de la revolución, Cuba ha abusado de los derechos humanos dentro de la Isla y en Estados Unidos […] Cuba violó a la familia Connor sus derechos, específicamente el derecho de nuestro padre Frank Connor y otros americanos de vivir”, dijo Connor, quien agregó que William Morales, el terrorista que puso la bomba en la Taverna Frances y en el edificio Mobil Oil, fue capturado, juzgado y condenado en 1979 a 99 años de prisión, desde donde escapó a México y luego a Cuba en 1988, donde se encuentra protegido junto a otros fugitivos y asesinos como Joanne Chessimard a.k.a Assata Shakur quien murió en La Habana el pasado 25 de septiembre de 2025, sin cumplir su condena por asesinato en el sistema penal de Estados Unidos.
Esta misma semana, el 2 de junio de 2026, en una audiencia ante el Senado de los Estados Unidos, el Secretario de Estado Marco Rubio afirmó: “Cuba ha patrocinado el terrorismo. Por ejemplo, prácticamente todos los grupos terroristas violentos, radicales y de izquierda del hemisferio occidental han dependido en algún momento del apoyo de Cuba."
La vinculación ideológica y estratégica entre uno de los fundadores y líderes del Partido Panteras Negras, Huey P. Newton y las Brigadas Venceremos, creadas en 1969 por el régimen de La Habana y ex estudiantes izquierdistas dentro de Estados Unidos ha sido documentada por las bibliotecas de la Universidad George Washington, demostrando las publicaciones convergentes y la circulación de las mismas entre grupos de izquierda radical en las décadas del sesenta y setenta.
La labor del régimen de La Habana en centros universitarios, medios de comunicación y otras entidades incentivando los grupos de izquierda radical ha sido una vez más visible durante las recientes visitas de activistas de izquierda a La Habana para mostrar su solidaridad con el castrismo, y especialmente la realización de eventos de apoyo inmediatamente después que el 20 de mayo de 2026, el Fiscal General de Estados Unidos anunció el encausamiento del General Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate.
De acuerdo a un reportaje investigativo publicado por FoxNews el ecosistema creado en Estados Unidos para apoyar al régimen de La Habana cuenta con siete comunidades identificadas entre las que se cuentan organizaciones como ANSWER Coalition; BreakThrough News; CodePink; International People’s Assembly y sus afiliados; Liberation News y el Partido por el Socialismo y la Liberación; People’s Forum y sus proyectos patrocinados, Brigada Venceremos y Proyecto Hatuey; Tricontinental Institute; IFCO y su proyecto Pastores por la Paz. A esto se le suman sindicatos, organizaciones políticas comunistas, medios digitales de prensa, activistas de los medios sociales, profesores universitarios, activistas de base en instituciones educativas, entre otros actores activos dentro de Estados Unidos.
Este informe y otras publicaciones afirman que el Departamento de Justicia y del Tesoro de los Estados Unidos está investigando a las organizaciones y los activistas que participan en estas campañas de apoyo a La Habana.
Lea la Segunda Parte de este artículo el domingo 14 de junio de 2026
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