El cubano Osleys Iglesias venció por abandono al ruso Pavel Silyagin y se proclamó campeón de las 168 libras de la Federación Internacional de Boxeo, en el combate estelar de la cartelera celebrada este jueves en Montreal, en la provincia canadiense de Quebec.
Desde el campanazo inicial, “El Tornado” Iglesias tomó dominio de las acciones y con un jab certero e incesante, mantuvo a su hasta entonces invicto rival a la defensiva todo el tiempo.
Para el cubano fue su decimoquinto triunfo en igual número de peleas profesionales, 14 de ellas decididas antes del límite.
"¿Qué le tiene que decir a toda esa gente allá en Cuba, especialmente a tu mamá que estaba pendiente?", le preguntaron al pugilista y el campeón respondió "Gracias a Dios, mi mamá y Patria o Muerte, no. Patria y Vida. Eso es lo que hay. Queremos una Cuba libre. La verdad que sí, me siento super orgulloso y Arriba Cuba".
En el quinto asalto, el rostro de Silyagin ya mostraba las huellas del castigo recibido y un uppercut del cubano vino a empeorarle las cosas, al fracturarle la nariz, provocándole una hinchazón alrededor del ojo izquierdo que empeoró con el paso de los rounds y el continuo golpeo.
Silyagin, ahora con récord de 16-1-1, siete nocauts, hizo lo que pudo en su primer compromiso fuera de su natal Rusia, pero tal como pronosticaron los expertos, no tenía nada que hacer ante un contrario que lo superó de principio a fin.
Ya en el octavo episodio, El Tornado se había vuelto un huracán y lo que comenzó como un combate se había convertido en una práctica, con un solo hombre sobre el cuadrilátero.
Al sonar la campana para el noveno asalto, desde la esquina del ruso optaron por no continuar un castigo innecesario.
De esta manera, Iglesias reclamó para sí el trono supermediano de la FIB, que había quedado vacante tras el retiro de Terrence Crawford.
Silyagin había levantado la mano ante la oportunidad de pelear por una faja mundial, luego de que otros hombres mejor rankeados, como los mexicanos Saúl “Canelo” Alvarez y Jaime Munguía, rehuyeran enfrentar al cubano y decidiera tomar un atajo en sus respectivas carreras.
El título de campeón de la FIB coloca a Iglesias automáticamente bajo los grandes focos y los próximos pasos en la carrera del cubano deberían ser combates unificadores en una de las divisiones más pobladas de talento en todo el boxeo.
Cruzarse en el cuadrilátero con el nuevo rey de la división ya no será opcional.
Ahora, quienes pretendan mantenerse en la élite del peso supermediano deberán pasar la prueba obligada de Iglesias, quien podría ser considerado desde ya como el nuevo referente de la actual generación de púgies cubanos.
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