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Tatuadores pugnan por ser legales en Cuba


La Marca es uno de los más conocidos talleres de tatuajes en Cuba.

En 2015, cerraron y decomisaron los recursos de conocidos tatuadores cubanos. Piden ser reconocidos dentro del marco regulatorio que el Estado concede a creadores de arte.

Cientos de tatuadores cubanos pugnan por encontrar una brecha de legalidad en un país donde es cada vez más popular el viejo arte.

Un reporte de AP indicó que un grupo de los más conocidos tatuadores de la isla se reunieron, en fecha no precisada, con abogados y funcionarios gubernamentales, para defender su derecho al estatus legal para trabajar.

Inspectores irrumpieron en algunos de los talleres más conocidos, a mediados de 2015, para prohibir a los artistas que continuaran sus labores. A algunos les decomisaron los equipos y hasta las tintas. Ese hecho está entre las razones que suscitó esta reunión.

Según AP, la reunión se produjo en la casa de Che Alejandro Pando, emblemático tatuador cubano que ha buscado por años legitimar el tatuaje en la isla. Su taller, en un céntrico barrio de La Habana, fue uno de los confiscados.

"Un grupo de artistas se reunieron en (la) casa de Pando con abogados y funcionarios del Gobierno para ver 'qué camino legal seguir', y al final se les permitió volver a trabajar", dijo AP.

Tanto Pando como otros de sus colegas continúan trabajando, en parte porque es imparable la demanda en la isla.

"El regalo de las muchachitas de 15 años son tatuajes, eso no se veía antes", dijo Pando.

"Todo está listo, el camino allanado, hay mucha calidad en arte, hay eventos en toda la isla. Pero el problema de los materiales golpea mucho y sobre todo la legalidad que te pone en una situación muy vulnerable", explicó.

La legalización les permitiría comprar materiales, obtener el apoyo de las instituciones culturales cubanas para realizar eventos y hasta no pelear en la aduana cuando traen sus pinturas o agujas.

El arte del tatuaje era conocido en la isla desde antes de la revolución de 1959. Entonces, eran mal vistos; como ocurría en otros lugares del mundo.

Tras la llegada del castrismo, los tatuajes continuaron estigmatizados por ser vistos como parte de la herencia capitalista en franca contradicción con el ideario socialista vigente.

En los últimos años, medios oficiales han dedicado extensos reportajes a explicar los riesgos para la salud asociados al tatuaje. En cambio, cada vez es más común que cubanos de todas las edades muestren sin pudores sus coloridos dibujos.

"Los tatuadores, en realidad, no tienen ningún estatus, ni de artistas ni de nada. Estamos luchando desde el año 1996 para que nos acepten dentro del arte en Cuba. Pero, al final, eso no se ha logrado", dijo Pando, de 43 años.

Pero la mayoría, dijo AP, no quiere quedar incluido en las categorías de trabajador por cuenta propia que estipula en Gobierno. En su lugar, quieren recibir el marco regulatorio que el Estado concede a creadores de las artes plásticas, la música y el teatro.

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