El Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT) confirmó este miércoles un nuevo feminicidio en el centro de la isla. Se trata de Rachel García González, una ama de casa de apenas 27 años, asesinada en la mañana del pasado 28 de septiembre en su vivienda, ubicada en el barrio La Iglesia del asentamiento rural Los Ángeles, municipio Vertientes, en la provincia de Camagüey.
El presunto atacante, su pareja según vecinos de la localidad, la estranguló y luego se dio a la fuga. Fue capturado por la policía a decenas de kilómetros del lugar del crimen.
Con el asesinato de Rachel, el registro del Observatorio asciende a 55 feminicidios verificados en lo que va de 2026.
“En solo 9 meses se superaron los 49 feminicidios registrados durante el 2025 y todavía faltan tres meses para que termine este año”, lamentó Ileana Álvarez, directora de la institución independiente, asentada en Madrid.
Para el observatorio de género, este incremento sostenido demuestra que la violencia machista en la isla no responde a episodios aislados, sino a una problemática sistémica e impredecible en su crecimiento.
“Estamos ante una violencia persistente que continúa cobrándose vidas mientras las autoridades cubanas siguen sin ofrecer políticas integrales de prevención, protección y transparencia”, agregó la experta.
El impacto del asesinato de Rachel transciende la pérdida de su propia vida y golpea directamente al núcleo familiar. La joven deja en la orfandad a cuatro niñas menores de edad —ninguno de ellos hijo del presunto agresor— que ahora deberán afrontar las secuelas psicológicas y sociales de la tragedia.
El impacto de un feminicidio no concluye con la muerte de la víctima; deja tras de sí infancias desprotegidas, familias fracturadas y vecindades sumidas en el trauma.
“Rachel deja a cuatro niñas sin su madre, que tendrán que vivir con las consecuencias de una violencia que las alcanzó también a ellas. Un feminicidio no termina cuando muere una mujer, deja niñas y niños huérfanos, familias fracturadas y comunidades traumatizadas”, recordó.
“Por eso insistimos en que estas víctimas indirectas deben ser también reconocidas y atendidas. Desgraciadamente, el Estado cubano no se ocupa de ellas”, subrayó.
La dimensión de esta crisis traspasó las fronteras nacionales con la reciente intervención de integrantes del observatorio ante el Parlamento Europeo. Durante la sesión, las activistas denunciaron el alarmante repunte de la violencia machista en el país y advirtieron que la isla se ha posicionado como uno de los territorios con el índice de feminicidios más alto de la región.
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