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Cuba, cintas de video, subtítulos y piratería


DivXLand, programa utilizado para subtítular materiales audiovisuales. Foto:14ymedio

Traducir y subtitular las películas que circulan de forma ilegal en la Isla alcanza precios de hasta 50 CUC por film.

Un mercado clandestino de películas pirateadas del mercado estadounidense con subtítulos hechos en Cuba, circula en todo el país al margen del tema de la propiedad intelectual y los derechos de autor.

Un artículo del portal digital 14ymedio incursiona en el mundo de las personas que se encargan de subtitular las cintas que circulan en "El paquete" y otras redes ilegales de audiovisuales de la isla.

Filmes tan recientes como "El Renegado" o "La chica danesa" fueron subtitulados por alguien que de manera anónima se dedica a esa ocupación desde hace una década, sin pagar licencia, ni anunciar en un cartel frente a la puerta de la casa en qué consisten sus servicios.

La articulista cuenta que, con los años, la subtitulista se ha ido rodeando de herramientas que facilitan su trabajo, y de una buena reputación profesional. Alardea de ser la mejor de toda La Habana porque, además de colocar los textos, traduce y tiene buena ortografía. Lleva tanto tiempo en eso que puede hacer hasta tres películas diarias.

Se mantiene en contacto directo con un distribuidor del mercado informal que le paga según la complejidad del trabajo. La traducción se paga a 30 y 50 CUC por cada filme, pero si es solo pegar los subtítulos, entonces es entre 10 y 15 CUC.

Buena parte de los subtítulos que acompañan a las películas de "El paquete" son descargados de internet. El artículo señala que sitios especializados como Subtítulos español y Open subtitles le proporcionan un material que reduce su trabajo a pegar textos en el vídeo con algún programa informático.

La entrevistada dijo que empezó con Jubler, un editor muy práctico, después pasó por DivXLand, pero poco a poco se fue convenciendo de que Subtitle Workshop es más completo.

Con lo que ha ganado en estos años ha reparado su casa, comprado un carro de 1986 y un monitor de 21 pulgadas, porque así ve "mejor cada línea de texto".

"Este es un trabajo de mucho detalle", y agrega que no solo debe sincronizar los subtítulos con las voces, sino "evitar que queden muy largos o que no se distingan bien sobre el fondo".

Destaca 14ymedio que en noviembre de 2013, la polémica sobre la calidad de muchos materiales audiovisuales difundidos en la programación oficial llegó a los periódicos de la Isla.

Un airado espectador escribió una carta al periódico Trabajadores donde planteaba una incómoda cuestión: ¿Por qué la televisión transmite películas con subtítulos defectuosos, a destiempo, con problemas de concordancia, con garrafales errores ortográficos, con pésimas traducciones?

Pero el problema no solo no ha encontrado solución, sino que se ha acrecentado con el aumento de cintas pirateadas que proyecta la pantalla chica.

El Gobierno cubano difunde filmes estadounidenses en las salas de cine y los espacios televisivos sin pagar derecho de autor ni solicitar permiso a sus productores. El tema de la propiedad intelectual figura en la agenda de conversaciones entre Washington y La Habana, según afirmó la secretaria de Comercio de Estados Unidos, Penny Pritzker, durante una reciente visita a la Isla.

Cuba es signataria del más importante tratado internacional sobre protección de los derechos de propiedad intelectual, pero en la emisión de audiovisuales en las redes nacionales el acuerdo es solo papel mojado, concluye 14ymedio.

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