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Empresas extranjeras deben pisar con cuidado al invertir en Cuba


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Las compañías norteamericanas que comienzan a explorar nuevas oportunidades en la mayor de las Antillas, deben aprender de aquellas que ya están establecidas.

El éxito para las empresas extranjeras que invierten en Cuba, donde impera un régimen comunista por más de 50 años y que comienza a dar señales de una lenta apertura económica, no es nada fácil, dice el artículo en su página digital del Financial Time. Las empresas ya establecidas en la isla dicen verse obstaculizadas por las regulaciones locales en primer lugar y por las sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos.

Las compañías norteamericanas que comienzan a explorar nuevas oportunidades en la mayor de las Antillas, continúa el artículo, deben aprender de aquellas que ya están establecidas.

La nota asegura que según estadísticas del propio gobierno cubano, alrededor del 60% de los negocios extranjeros establecidos han cerrado, a pesar que en su momento, tuvieron éxito.

Según Sabastian Berger, un abogado corporativo holandés con más de 15 años de experiencia en Cuba y director ejecutivo de la empresa Ceiba, cuyas inversiones incluyen el Miramar Trade Center y hoteles, “Cuba es uno de los pocos lugares donde cada inversión requiere la autorización del máximo órgano de gobierno. También es diferente puesto que casi todo es propiedad del Estado”, especifica.

El abogado canadiense y socio de Berger, Cameron Young, asegura que aunque el Centro Comercial está lleno, no se debe olvidar que el socio directo es el Estado, quien es también el proveedor, quien envía el personal a emplear, el comprador, la autoridad reguladora y la entidad de impuestos.

Los abogados recuerdan en la entrevista al inversionista francés Michel Villand, quien puso su fortuna en una inversión conjunta con el gobierno cubano, un negocio de pastelería que llegó a tener dos fábricas y varios puntos de ventas, este fue expulsado en el 2007 de la isla cuando su negocio estaba en pleno éxito, porque su socio (el estado) decidió quedarse con todo, advirtieron.

El expulsado empresario escribió en su libro “Mi socio de negocio Fidel Castro” publicado en el 2013 en España, que la pequeña o mediana empresa que haga una inversión conjunta con el gobierno cubano, se está poniendo la soga al cuello.

De igual forma llama la atención en los peligros que corren los incautos, recordando los ejecutivos extranjeros, personal cubano, funcionarios y empresarios de la compañía Capital Coral, socio del lujoso hotel Saratoga de La Habana que se encuentran tras las rejas después de ser allanada en el 2011 como parte de una campaña contra prácticas de comerciales corruptas.

El articulo termina con las palabras del financista Willian White, quien asegura que el éxito es posible pero se debe estar listo para soportar la falta de información económica, los retrasos en las decisiones estatales y el reglamento que obstaculiza y retrasa las operaciones.

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