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Peregrinar económico y político por La Habana


El presidente francés, François Hollande (c), llega a la isla de San Martín (Antillas Menores).

Unas 60 firmas francesas están activas en Cuba, de las cuales las principales son Pernod-Ricard, Accor, Nouvelles Frontières, Bouygues, Alcatel-Lucent, Total, Air France,BNP-Paribas y Société Générale.

El acercamiento entre Estados Unidos y Cuba parece ser el preludio de un frenesí de actividad diplomática para normalizar relaciones con otras naciones de las que la isla estaba distanciada. Ese deshielo se ve reflejado en la visita que inicia el lunes el presidente francés Francois Hollande.
"Es imposible negar que el acercamiento diplomático entre Washington y La Habana aceleró el proceso de normalización entre Bruselas y la isla del Caribe", afirmó el intelectual francés Salim Lamrani, profesor en la Universidad de la Reunión y especialista en Cuba.

Dos días después que Raúl Castro, y Barack Obama, de Estados Unidos, anunciaran el 17 de diciembre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre sus dos países, Hollande comentó en la cumbre europea realizada en Bruselas, capital de la UE, que "la guerra fría debe terminar de una vez por todas. Es lamentable que se haya esperado tanto tiempo".

La Unión Europea es el segundo socio comercial de Cuba, con un intercambio de 4.655 millones de dólares al año, solo superada por Venezuela, con 7.000 millones de dólares, según las últimas cifras disponibles de la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba que datan del 2013.

Francia exporta a Cuba productos agroalimentarios, en particular el trigo, así como artículos industriales y materiales de transporte. En tanto los artículos más importados por Francia y en general por la UE desde Cuba son combustibles minerales, alimentos, animales vivos, bebidas y tabaco.

Jean-François Lépy, responsable de negocios del grupo francés Soufflet, especializado en cereales, explicó a la AP que opera en la isla desde hace más de 30 años. "Le vendemos cereales francesas y en particular trigo a Cuba, un país en el que el pan es un producto considerado estratégico", señaló, agregando que a pesar de las altas y bajas del intercambio, "nunca dejamos de creer y apostar por Cuba".

El empresario francés reconoció que el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos constituye un "reto y un riesgo" para su negocio. "Si se levantara el embargo de Estados Unidos, el mercado estadounidense, mucho más cercano a Cuba, sería un gran competidor para nosotros y tal vez nuestras exportaciones se reducirían. Pero estamos explorando por ejemplo la tecnología y el know how".

En un encuentro con la prensa en Paris, un funcionario del Palacio del Elíseo expresó que con la visita de Hollande el gobierno francés no esperaba beneficios económicos inmediatos, aunque consideró importante "el hecho de ser los primeros". El funcionario, que habló bajo la condición del anonimato por no estar autorizado a dialogar con la prensa, comentó que para los franceses no se trataba de una carrera con los estadounidenses.

"Tenemos relaciones históricas, culturales, hasta míticas, pero con Cuba sería absurdo lanzarse en una carrera con los Estados Unidos. Los lazos que tenemos no son los mismos, no están a la misma escala. No hay ninguna rivalidad con Estados Unidos" manifestó.

La carrera por llegar rápido a La Habana.

Las visitas a la isla de hombres de negocios y de políticos ajenos al continente americano se han multiplicado desde el 17 de diciembre. Una delegación de hombres de negocios del Reino Unido encabezada por Lord Hutton, quien preside la Iniciativa Cuba, realizó una reciente visita a la isla durante la cual se firmaron acuerdos por un valor de 400 millones de dólares en diversos sectores, incluidos agrícola, energético y turismo.

En declaraciones a la AP, Lord Hutton calificó de "excelente" el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, pero señaló que la isla desea "diversificar sus posibilidades de negocios así no depende de solo un socio comercial. Y ahí es donde nosotros podemos ayudar". Hutton recordó también que existen grandes compañías británicas establecidas en la isla desde hace años, como Castro y BP, e indicó que hay interés en los sectores agrícola, energético, químico, biotecnología e infraestructura.

Japón también mandó hace poco por primera vez a un canciller, Fumio Kishida, quien anunció que Tokio dará asistencia financiera no reembolsable a la isla, sin precisar cifras. La delegación la integraron una veintena de hombres de negocios de diversos sectores, como automotriz, financiero, infraestructura, salud y turismo.

La Unión Europea suspendió la cooperación con Cuba en el 2003 cuando 75 opositores cubanos fueron encarcelados. El diálogo se retomó unos años después pero sujeto a la llamada "posición común", que lo condicionó a cambios internos en la isla. Hace un año y medio la Unión Europea decidió revisar la posición común y comenzar a reanudar la cooperación en respuesta a las reformas que ha ido adoptando el gobierno de Raúl Castro, que incluyen una relajación a las restricciones a la actividad privada.

Francia se adelantó al retomar la cooperación bilateral en noviembre de 2010 y en marzo del año pasado viajó a Cuba el canciller galo, Laurent Fabius.

En total unas 60 firmas francesas están activas en Cuba, de las cuales las principales son el grupo Pernod-Ricard (Rhum Havana Club), en los sectores del turismo (Accor, Nouvelles Frontières, Fram-voyages), obras públicas (Bouygues), telecomunicaciones (Alcatel-Lucent, que ha instalado un cable submarino de fibra óptica desde Venezuela a Jamaica vía Cuba), energía (Total, Alstom), construcción eléctrica, agroalimentario, transporte (Air France, Corsair) y bancario (BNP-Paribas, Société Générale).

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