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¿Qué piden los cubanos? ¿Cuáles son sus deseos para 2018?


La fe en Cuba, es una fe diversa, compleja, que se expresa en una pluralidad infinita; una religiosidad popular, inconstante, poco ortodoxa; pero que se asume apasionadamente y busca en lo fundamental la solución inmediata a los problemas cotidianos.

LA HABANA- Casi en vísperas del 2018, comienzan las profecías, conjuros y deseos para que el próximo año sea mejor que el pasado. Un año que para muchos ha tenido un ritmo complejo para los cubanos, estancados entre la desfasada política entre los Estados Unidos y Cuba, y por otro lado las campanas de cambio, que repican pero no suenan.

Cerca del Santuario de la Virgen de Regla, místicas santeras y espiritistas, hacen de sus artes adivinatorias un oficio, que quizás no ofrezca verdades absolutas (porque estas no existen) pero brindan consuelo y esperanzas a los que buscan respuestas a su compleja cotidianidad. ¿Qué piden los cubanos? ¿Cuáles son sus deseos para 2018?

“Los cubanos y las cubanas vienen porque tienen fe, y quieren lo que todos, desenvolvimiento material y espiritual y firmeza en esta tierra”, dijo Francisca, la muerta que acompaña a la santera Cristina.

Cientos de personas visitan este 17 de diciembre el Santuario de El Rincón para pedir y pagar promesas a San Lázaro.
Cientos de personas visitan este 17 de diciembre el Santuario de El Rincón para pedir y pagar promesas a San Lázaro.

La palabra Fe viene del latín Fedis, si rastreamos etimológicamente el vocablo llegamos hasta el significado original: Confianza. Y es que quizás es una de las carencias contemporáneas, confiar se hace difícil, cuando te encuentras en medio de tanta incertidumbre.

“A los cubanos nos falta amor y unidad, hasta que no estemos unidos habrá problemas, la gente lo que necesita es amor”, dice Jesús, un personaje singular, que vive a las márgenes de la bahía de la Habana y asegura que él viene de África.

Cuba, futuro y fe
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La insularidad tiene un peso muy grande en la vida de los cubanos, no solo el hecho de ser isleños, sino vivir en una isla donde viajar es obsesión por el sentimiento de encierro que se vive. A esto se le unen las nuevas medidas y restricciones en la Embajada de Estados Unidos, que obliga a los que pretenden ser visados para visitar los Estados Unidos a tener que ir a Colombia; esto plantea un reto mayor a la dividida familia cubana.

Quizás por eso la pregunta por los viajes sea tan recurrente cuando se va a una adivinadora.

“No todo el mundo tiene en su astral viajar, y hay que pedirle mucho a Yemayá para lograrlo, pero si no lo tienes no lo tienes”, dijo Amarilis, una cartomántica de La Habana, que cuenta sus experiencias con una contagiosa pasión.

La fe en Cuba, es una fe diversa, compleja, que se expresa en una pluralidad infinita; una religiosidad popular, inconstante, poco ortodoxa; pero que se asume apasionadamente y busca en lo fundamental la solución inmediata a los problemas cotidianos.

“La gente necesita un plato de comida en la mesa, estar bien con su pareja y familia, firmeza en la tierra y paz con sus espíritus”, dijo Jaime, un brujo de Guanabacoa, que mezcla en sus altares símbolos de las más diversas culturas y tradiciones. “Hay que creer en algo, sin fe no se puede vivir”.

En estos días muchos corren a los pies de Santa Bárbara, de San Lázaro a pagar promesas y a pedir fervientemente por el futuro. Son los días de diciembre también los de la Letra del Año, cuando el Oráculo de Ifá, predice los irés y osogbos (suertes y desgracias) del próximo año; un año que se anuncia con prosperidad, pero coartado por la política entre países.

Nos cuenta el brujo Jaime, que, a partir de julio, las cosas mejorarán, pero que será complicado el entendimiento en la política internacional.

“Habrá que hacer un ebbó (ofrenda) muy grande a Yemayá, la que baña con sus aguas a los cubanos en todas las costas del mundo. Poner muchas flores blancas y refrescar las cabezas, que andan muy cargadas y con muchas malas energías”, dijo Jaime. “Hay que conciliar las diferencias, y aprendernos a querer, abrazarnos otra vez. Los políticos nunca se pondrán de acuerdo por nosotros, si seguimos divididos nunca tendremos verdadero Aché”.

Despidiendo el 2017, hay que plantearse el 2018 como un año de retos, esos que nos dicen las adivinadoras y esos que intuimos porque no necesitamos la bola de cristal para verlos. Addimú a los Orichas, velas para la virgen y luz para nuestros guías espirituales, que nos sigan acompañando en nuestra fe, para que el presente sea llevadero y el futuro más esperanzador.

“El futuro no lo puede predecir nadie”, dijo el Congo de Regla. “Ell futuro lo haces tú cada vez que te levantas”.

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