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Descubren defecto neuronal en sadomasoquistas


Cerebro en museo de evolución humana en Burgos, España

En cierto sector del cerebro de sadomasoquistas las señales causadas por laceraciones, daño físico, tortura, mutilación y crueldad hacia una persona, se transforman en estímulos placenteros.

¿Qué pasa en el cerebro de un masoquista y de un sadista, que los impulsa a buscar el dolor como placer y el placer con el dolor? Esto ha sido una incógnita para la ciencia a escala mundial.

Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán, UADY, en México, se dio a la tarea de hallar respuestas a través del estudio del cerebro, informa el diario Milenio.com.

Notaron que en cierto sector del cerebro de personas sadomasoquistas las señales causadas por laceraciones, daño físico, tortura, mutilación y crueldad hacia una persona, ya sea de forma consensuada o por sometimiento, se traducen y transforman en estímulos placenteros, además de que presentan una extrema tolerancia al dolor.

Los resultados se dieron a conocer en la conferencia "Dominación, sadismo y masoquismo, ¿dolor y/o placer?", donde los académicos de la universidad yucateca presentaron algunas estadísticas y resultados del estudio. Ligia Vera-Gamboa, especialista titular del Centro de Investigaciones Regionales Dr. Hideyo Noguchi, que forma parte de la UADY, realizó la investigación.

El científico descubrió que la corteza cingulata - encargada de detectar "errores" y activar las alertas de peligro al sentir dolor-, falla al decodificar el dolor. Esa zona del cerebro es parte del sistema límbico y se encuentra involucrada en la formación de emociones y procesamiento de la conducta, aprendizaje y memoria.

"Cumple funciones relacionadas con alertar sobre la posibilidad de vivir una experiencia negativa y nos advierte sobre actuar de manera contraria a las normas. Esta área detecta, durante el juego y las actividades novedosas, cualquier situación en la que podemos obtener algún premio y nos alerta mediante sentimientos de ansiedad y dolor sobre lo que resulta peligroso. Lo mismo sucede cuando tenemos un sentimiento de pérdida", explicó Vera Gamboa.

Sin embargo, dijo la profesora y sexóloga clínica, en el cerebro de un sádico o de un masoquista, todas las señales sensitivas de dolor en el cuerpo se activan como si fueran potentes opiáceos. Dichas señales que manda la red de nervios del cuerpo resultan tan punzantes como sumamente placenteras.

El estudio es un acercamiento inédito al cerebro de sádicos y masoquistas; sin embargo, según el psiquiatra José Díaz, falta mucho por explorar, pues para la medicina ambas parafilias responden, más bien, a un problema mental asociado con el infantilismo.

"El desarrollo de su sexualidad no logra una maduración, se detiene en los primeros años y por lo general hay un historial de abuso y maltrato que deriva en un trastorno limítrofe de la personalidad.

Añade que en esa etapa, el impulso juega un papel importante para someter o someterse a situaciones de extremo dolor que, al mismo tiempo, liberan endorfinas. Esto se observa en los chavos que se cortan, por ejemplo", explicó el especialista de la clínica Relox.

Nada tiene que ver, aclaró, la relación en la intimidad de una pareja, donde pueden haber estímulos placenteros, como mordidas, nalgadas o jaloneos.

"Entre los sádicos y masoquistas no existe la idea de darle placer al otro; no digo que no haya parejas que juegan con objetos y se lesionan sin llegar a consecuencias serias, sino que cuando hay una extrema tolerancia al dolor y sus actos ponen en riesgo su salud", detalló.
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