Aroldis Chapman está a sólo cinco ponches de alcanzar el liderazgo histórico de ese departamento entre todos los relevistas que han pasado por Grandes Ligas.
Nadie duda de que lo conseguirá, aunque posiblemente lo logre con otro uniforme que el de los Medias Rojas de Boston, equipo en el cual milita desde el 2025.
El Misil Cubano necesita irse de Boston, aunque parezca una contradicción, pues se trata del lugar donde consiguió relanzar su carrera a niveles supremos.
Suma 381 rescates y figura décimo en la lista de todos los tiempos, a nueve del miembro del Salón de la Fama Dennis Eckersley, quien ocupa del noveno escalón.
Pero para seguir persiguiendo la historia, el holguinero requiere estar en un conjunto que le dé esas posibilidades.
Los Medias Rojas, por lo general, sólo lo usan en situación de rescate, pero en una temporada para el olvido, esas oportunidades son escasas.
El destino ideal del lanzallamas cubano sería los Yankees de Nueva York, donde ya estuvo dos veces, primero en la primera mitad de la temporada del 2016, antes de ser canjeado a los Cachorros de Chicago, y luego entre 2017 y 2022, tras firmar un acuerdo de cinco años y 86 millones de dólares.
De sus 381 salvamentos, 153 los consiguió con el uniforme de los Yankees, pero las cosas terminaron mal en 2022, cuando tuvo su peor año, con una efectividad de 4.46, y perdió el puesto de cerrador, que ocupó Clay Holmes.
Asimismo, estuvo en la lista de lesionados del 24 de agosto al 16 de septiembre debido a una infección en la pierna izquierda causada por un tatuaje.
Y fue excluido del roster para la postemporada, tras faltar a un entrenamiento obligatorio en Yankee Stadium, aunque hasta hoy, Chapman asegura que había recibido permiso para viajar a Miami.
Algunos medios tacharon de indisciplinado al zurdo, quien es, a no dudarlo, uno de los jugadores más dedicados al trabajo de toda su generación.
Sino, ¿cómo a sus 38 años podría mostrar su forma y dominio actuales?
Hay que escuchar las dos partes de la historia, antes de lanzarse festinadamente a endilgar epítetos inmerecidos a un jugador.
Cuatro años después, en medio de insistentes rumores que apuntan a su regreso al Bronx, el cubano pide una disculpa del gerente general Brian Cashman, como condición para volver.
La disculpa no va a venir. Al menos, no en la manera que pueda querer Chapman, quien no tiene control sobre su destino.
El manager Aaron Boone lo quiere de vuelta, los jugadores también, pero negó que sea necesario excusarse.
Si los Yankees deciden ir por sus servicios nuevamente, después de la manera en que terminaron las cosas en 2022, eso sería, tácitamente, una suerte de disculpa.
El equipo necesita de un cerrador de semejante calibre, luego de cuatro años de sufrimiento con Holmes, Luke Weaver, Devin Williams, David Bednar y cuanto lanzador fue encargado de trabajar el noveno inning.
Y Chapman necesita de los Yankees. Es un escenario que ya conoce y donde puede engordar, e incluso, poner fin, a una carrera de lujo, cuyo destino final cada vez más apunta al Salón de la Fama de Cooperstown.
Foro