Cerca de un centenar de instalaciones turísticas en Cuba han dejado de ser operadas por compañías internacionales a pocas horas de que este 5 de junio expire el plazo dado por la Administración Trump para que empresas foráneas corten sus vínculos con GAESA, el emporio militar en la isla.
El anuncio de la cadena hotelera española Meliá Hotels International este 3 de junio de su salida inmediata de 15 hoteles que operaba en la isla de conjunto con GAESA eleva a 95 la cifra de estas instalaciones turísticas que han dejado de ser manejadas por compañías internacionales poco antes de que venza el plazo de Trump.
Previo a los 15 hoteles de Meliá, el grupo español Iberostar dejó de administrar los 12 hoteles que gestionaba con Gaesa, la canadiense Blue Diamond confirmó el cese de sus operaciones de 62 instalaciones turísticas y el grupo asiático Archipiélago Internacional anunció el cierre de su vínculos con seis hoteles en la isla.
El presidente Trump firmó el pasado 1 de mayo la Orden Ejecutiva 14404 que impone sanciones secundarias a compañías extranjeras con trabajen de conjunto con GAESA. La la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) puso como plazo este 5 de junio para que terminen esos vínculos o si no enfrentarán sanciones de Washington.
Las medidas de Estados Unidos representarían dificultades a las compañías sancionadas para acceder al sistema financiero internacional, realizar transacciones, que los bancos trabajen con ella o que se les congelen sus activos.
Aunque anunció el cierre de sus operaciones en los hoteles que gestionaba en la isla con GAESA, la cadena Meliá, estrecha aliada de La Habana, dijo que mantendría sus operaciones en cerca de una veintena de instalaciones que tiene de conjunto con el Ministerio de Turismo en Cuba.
El grupo español Iberostar hizo algo similar: continuará gestionando seis instalaciones que son propiedad del Ministerio de Turismo en la isla.
La decisión de Iberostar y Meliá constituyen un fuerte golpe al más que deprimido sector turístico en Cuba, donde el emporio militar GAESA, sancionado por Washington, tiene una de sus más importantes fuentes de financiamiento.
Iberostar y Meliá fueron las primeras cadenas hoteleras españolas que apostaron por la isla cuando el régimen se abrió al turismo internacional en los años 90, tras la caída del bloque comunista en Europa del Este, y terminará su subsidio de tres décadas a La Habana.
El cierre de operaciones de casi un centenar de instalaciones turísticas en Cuba por parte de compañías internacionales se suma a la suspensión temporal que anunciaran a mediados del pasado mes de mayo las dos importantes navieras europeas, la francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd, de entregas y nuevos envíos de contenedores de mercancía a Cuba.
El pasado 19 de mayo, la minera canadiense Sherritt International Corp. dijo que daba marcha atrás a la disolución de su proyecto con Cuba que había anunciado unos días antes. Sin embargo, Sherrit, que extrae níquel y cobalto en la isla desde los años 90, sí confirmó que mantenía suspendida su participación directa en sus operaciones en la isla con la empresa mixta cubana General Nickel Company S.A.
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