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El béisbol cubano cumple hoy 140 años


Estadio Palmar de Junco, en Matanzas, Cuba.

Es una pena que un hecho tan significativo "quedara relegado a una pequeña y casi imperceptible nota publicada en el periódico Granma, que ocupa menos de un cuarto de página": periodista cubano

Hoy, 27 de diciembre de 2014, se cumplen 140 años del primer juego oficial de béisbol en Cuba, entre los equipos de Habana Baseball Club y Club Matanzas en el estadio Palmar de Junco (Monumento Nacional), en la provincia de Matanzas, que finalizó 51x9 a favor de los habaneros. Para recordar la fecha, las autoridades deportivas cubanas han organizado un juego infantil y otro de veteranos en el estadio más antiguo en activo en la isla.

Anotación oficial.
Anotación oficial.

El periodista cubano Reynaldo Cruz, escribe en su blog Universo Béisbol, que es una lástima que hoy "aquel histórico encuentro (…) quedara relegado a una pequeña y casi imperceptible nota publicada en el periódico Granma, que ocupa menos de un cuarto de página".

Estadio Palmar de Junco, en Matanzas, Cuba.
Estadio Palmar de Junco, en Matanzas, Cuba.

Agrega Cruz que "ante los ojos de muchos, el Palmar de Junco ha quedado relegado a un segundo plano, y la inconformidad al respecto no se ha hecho esperar. Justamente ahora, en el Fin de Semana de las Estrellas, la primera edición del espacio noticioso televisivo de la mañana no solo dejó pasar por alto la información sobre el Estadio Palmar de Junco, en tanto los cinco miembros del Salón de la Fama que tuvieron actividad en el béisbol antes de 1959 también fueron olvidados (Conrado Marrero, Camilo Pascual, Orestes Miñoso, Amado Maestri, Esteban Bellán)".

Estadio Palmar de Junco, en la provincia de Matanzas.
Estadio Palmar de Junco, en la provincia de Matanzas.

Sobre este fecha histórica, 1874, el escritor cubano Leonardo Padura manifestó en una conferencia en 2011 (reproducida íntegramente por la página digital Café Fuerte), que "Cuba debe sumar sus propias culpas deportivas, políticas, económicas y culturales. Necesario resulta decir que, sobre todo, esas culpas caen en el territorio de la política y la economía, debido a cuyas decisiones y razones se están generando situaciones que afectan el papel del béisbol dentro de la realidad deportiva y la percepción espiritual cubanas".

Y agregaba Padura, que "sin profundizar en este aspecto (…) recordemos entre otros factores:

  1. El éxodo de jugadores cubanos hacia los circuitos profesionales, cada día más lastrante;
  2. Los problemas internos de organización, estructura, competitividad y promoción que ha sufrido y sufre toda la pirámide del béisbol en Cuba;
  3. El encarecimiento y dificultad que entraña la práctica masiva del béisbol, en un momento en el que los implementos resultan inalcanzables para los salarios reales cubanos y en el cual los espacios para el ejercicio de la actividad se han reducido o desaparecido (como ha ocurrido en todos y cada uno de los terrenos en los que por años jugué pelota en mi territorio), como se han reducido o desaparecido muchos niveles competitivos populares, laborales, estudiantiles;
  4. La falta de estímulos a los jugadores y el descenso del nivel cualitativo de las competencias domesticas; y, para no hacer infinita la enumeración,
  5. La desafortunada política de programación deportiva en los medios, una típica reacción de avestruz que preferencia con absoluto desparpajo la posibilidad de disfrutar de fútbol profesional de máximo nivel en contra de la programación televisiva de un único juego, y no siempre atractivo, del calendario diario de la Serie Nacional, lo cual, como se sabe, ha conseguido ya sus primeros efectos preocupantes en la preferencia cubana por el béisbol sin que, a nivel deportivo, haya reportado todavía un asomo de consuelo, pues el fútbol cubano ni siquiera se puede considerar que ha logrado llegar a ser competitivo".

Y añadía Padura que "la pérdida de arraigo del béisbol en Cuba ya tiene expresiones concretas y dolorosas (…) mientras los jóvenes cubanos sean más fanáticos del Real Madrid o el Barcelona que de los Yankees de Nueva York o los Chicago White Sox _donde, por cierto, en estos momentos juegan como regulares dos cubanos_, mientras se identifiquen más con los goles de Messi o Cristiano Ronaldo que con los jonrones de Alfredo Despaigne y José Dariel Abreu, acá, y de Kendry Morales y Yoenis Céspedes, allá, los síntomas de la enfermedad irán avanzando hacia un estado crónico del que, en cuestiones tan sensibles como el espíritu, la identidad y la cultura de una nación, las perdidas suelen ser demasiado costosas, pues entrañan lo que caracteriza y define una nacionalidad, una nación".

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