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Auto supersónico híbrido busca implantar récord de velocidad


El bólido es parte de un proyecto educativo para fomentar la tecnología entre los estudiantes.

Para llegar a los 1.609 kph, el Bloodhound SSC combina la potencia de un motor de avión caza Rolls-Royce EJ200, de tres propulsores, y un Jaguar V8, los cuales se activan en orden sucesivo lo suficiente para superar la velocidad de la bala de un Magnum 357.

Después de ocho años de investigación y fabricación, fue presentado en Londres el Bloodhound SSC, el vehículo de carreras más rápido del mundo jamás construido, como parte de un proyecto para estimular la atracción de los niños por la tecnología ante la escasez de ingenieros graduados en los centros académicos.

El coche aún no está terminado. Pero 8.000 personas podrán ver de cerca el auto en una exposición en Londres. Allí, los visitantes podrán mirar dentro de la cabina: un monocasco enorme y complejamente elaborado a partir de múltiples capas de fibra de carbono.

En el interior hay un tablero de instrumentos digital sofisticado, diseñado por el conductor, así como manuales de copias de seguridad para los principales controles, en una cabina similar a la de un avión de combate Eurofighter o Rafale a nivel del terreno.

El auto es un desafío tecnológico con un motor de 135.000 caballos.
El auto es un desafío tecnológico con un motor de 135.000 caballos.

El vehículo tiene tres sistemas separados de frenado, siete extintores y 500 sensores, dos veces más que un coche de Fórmula Uno, para que los ingenieros sepan exactamente cómo se comporta durante cada carrera de alta velocidad. Sus cuatro ruedas giran a 117 rotaciones por segundo.

Para llegar a los 1.609 kilómetros por hora, el vehículo posee un motor de avión caza Rolls-Royce EJ200 de tres propulsores y otro motor Jaguar V8 utilizado por la compañía de cohetes Nammo, los cuales se van activando en orden sucesivo para alcanzar su velocidad máxima combinada. Lo suficiente para superar una bala de un Magnun 357.

La máquina comenzará a correr el año que viene en una pista especial que se ha preparado en Sudáfrica. En esa ocasión, el público podrá disfrutar de la misma vista que el piloto Andy Green y ver la misma información a través de las 12 cámaras que están dispuestas en el coche, dos de ellas en el interior de la cabina.

Más que un auto, el Bloodhound SSC (SSC por supersónico) es una síntesis tecnológica que reúne en un solo objeto elementos del mundo de los coches, los aviones y las naves espaciales, a un costo de 20 millones de euros o 23 millones de dólares. En teoría, el auto-cohete es una máquina increíble. Sólo queda que lo demuestre sobre el terreno en el 2016.

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