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Cuba

Ataques a diplomáticos de EEUU en Cuba: los meses en secreto

Raúl Castro recibe a Patrick Leahy y otros congresistas de EE.UU. en febrero de 2017. Castro le dijo ese día al Encargado de Negocios Jeffrey DeLaurentis (1ro izq) que estaba "sorprendido" por los problemas de salud de varios diplomáticos estadounidenses.
Raúl Castro recibe a Patrick Leahy y otros congresistas de EE.UU. en febrero de 2017. Castro le dijo ese día al Encargado de Negocios Jeffrey DeLaurentis (1ro izq) que estaba "sorprendido" por los problemas de salud de varios diplomáticos estadounidenses.

Esta reseña buscará resumir la cronología de los hechos silenciados hasta agosto de 2017, según un reportaje de ProPublica.

Más de un año después de que diplomáticos estadounidenses empezaran a sufrir extraños síntomas en Cuba, los médicos que los trataron en la Universidad de Pensilvania acaban de concluir que al menos 21 de ellos parecen haber sufrido lesiones cerebrales. Sin embargo ninguno fue golpeado en la cabeza, o al menos no de la manera típica.

Una investigación emprendida por Washington en la que se han involucrado varias agencias federales que tuvieron acceso a la isla, no ha logrado determinar cómo fueron lesionados ni por quién.

Aunque lo que el Departamento de Estado ha descrito como “ataques selectivos” contra su personal en La Habana comenzó poco después de las elecciones de noviembre de 2016 en EE.UU. todo se mantuvo en secreto, incluyendo la expulsión en mayo de 2017 de dos diplomáticos cubanos en Washington como represalia, hasta que en agosto de ese año el periodista de CBS Steve Dorsey hizo la primera pregunta en la rueda de prensa habitual de la cancillería.

Indagaciones llevadas a cabo durante casi un año por el medio de periodismo investigativo ProPublica, entrevistando a más de tres decenas de funcionarios americanos y extranjeros, y examinando documentos confidenciales revela diversas capas del misterio. Esta reseña buscará resumir la cronología de los hechos silenciados hasta agosto de 2017, según el reportaje de ProPublica.

Seguro que son cigarras

Una tarde de finales de noviembre de 2016 un diplomático estadounidense que por entonces todavía estaba “asentándose en su nuevo hogar, una casa cómoda de estilo español en el recinto frondoso que se había llamado el Country Club”, abrió las puertas del salón que daba al jardín. Junto con el aire cálido de la noche invadió el salón “un estruendo casi abrumador (…) molesto hasta el punto de que tenías que entrar en la casa y cerrar todas las puertas y ventanas y encender la tele”, recordó el diplomático, quien pensó que quizás era algún insecto.

Unas noches después, él y su esposa invitaron a la familia de otro funcionario de la embajada americana que vivía al lado. Al atardecer, mientras charlaban en el patio, el mismo ruido ensordecedor inundó de nuevo el jardín. “Estoy bastante seguro de que son cigarras”, dijo el primer diplomático. “No son cigarras”, insistió su vecino. “Las cigarras no suenan así. Es un sonido demasiado mecánico”.

El colega había estado escuchando los mismos ruidos en su casa, a veces por una hora o más. Se quejó en la oficina de vivienda de la embajada, y enviaron a dos trabajadores de mantenimiento cubanos. No hallaron ningún desperfecto eléctrico ni insectos en el jardín. En febrero, el estruendo nocturno empezó a disminuir. Después desapareció del todo.

Un viernes a finales de marzo un colega de la embajada de aspecto atlético y treinta y tantos años de edad le dijo que se iba de Cuba: acababa de estar en Miami, donde especialistas médicos le habían diagnosticado varias afecciones, incluyendo una severa pérdida de audición. A finales de diciembre el joven había experimentado algo que describió como “una poderosa corriente de un sonido agudo" que parecía apuntado directamente contra él. El joven le hizo escuchar una grabación, y sonaba muy parecido a lo que el diplomático había escuchado en su jardín.

Sólo que él y su mujer no habían sentido nada que indicara una enfermedad o lesión. No obstante, en pocos días, ellos, también, estarían en camino a Miami. La pareja, y otros 22 americanos, así como ocho canadienses, serían diagnosticados con una amplia gama de síntomas semejantes a los de una conmoción cerebral, desde dolores de cabeza y náuseas hasta pérdida de la audición.

Muchos funcionarios de Estados Unidos que han estado en el centro del problema —incluso algunos que aseveran que ha sido tergiversado con fines políticos— dijeron a los periodistas que siguen convencidos de que al menos algunos de los americanos fueron deliberadamente elegidos como blancos por un enemigo sofisticado.

Especialistas médicos que revisaron los expedientes de los 24 pacientes americanos concluyeron que, aunque sus síntomas podían tener muchas causas, estaban “más probablemente relacionados con un trauma producido por una fuente no natural”, dijo el director médico del Departamento de Estado, Dr. Charles Rosenfarb. “Ninguna causa ha sido excluida”, añadió. “Pero los hallazgos sugieren que esto no fue un episodio de histeria colectiva”.

Oficiales CIA, los primeros blancos

Los dos primeros incidentes, reporta ProPublica, ocurrieron alrededor del fin de semana de Acción de Gracias de 2016 en EE.UU., que coincidió en Cuba con la muerte de Fidel Castro el 25 de noviembre. Durante los nueve días de duelo que siguieron, ninguno de estos dos empleados del gobierno estadounidense informó a la dirección de la embajada lo que habían experimentado. Pero los dos hombres, oficiales de inteligencia con cobertura diplomática, dirían más tarde que escucharon ruidos agudos y desorientadores en sus casas durante la noche. Al menos uno diría después a los investigadores que el ruido le había parecido extrañamente enfocado. Si uno se movía a un lado o a otra habitación, casi desaparecía.

DeLaurentis y John Kerry en los jardines de la residencia.
DeLaurentis y John Kerry en los jardines de la residencia.

El hombre que encabezaba la misión diplomática americana en La Habana en los últimos meses de 2016, Jeffrey DeLaurentis, conocía bien la historia de vigilancia constante y hostigamiento en diversos grados y formas de la contrainteligencia cubana contra los diplomáticos estadounidenses, desde el establecimiento en ambas capitales, en 1977, de las respectivas Secciones de Intereses.

Pero fuentes del reportaje investigativo apuntan que en los últimos meses de 2016, también los últimos del deshielo con la administración Obama, la hostilidad oficial cubana había descendido a su nivel más bajo en 50 años. No se había reportado ningún hostigamiento serio en años recientes. Por otra parte, el gobierno de Raúl Castro parecía haber descartado la posibilidad de que el republicano Donald Trump pudiera ser elegido.

Fue a finales de noviembre de 2016, entre la elección y la investidura de Trump, que los primeros oficiales de inteligencia estadounidenses fueron alcanzados por lo que describieron como ruidos raros en sus residencias de las llamadas “zonas congeladas”, situadas en los suburbios del oeste de La Habana.

Pero solo a finales de diciembre solicitó ayuda médica el primer funcionario en la pequeña clínica de la embajada: aquel oficial atlético y treintañero venía experimentando dolores de cabeza, problemas de audición y sobre todo un agudo dolor en un oído, después de la extraña experiencia en la que algo así como una corriente de sonido parecía haber sido concentrada y dirigida hacia su casa.

Según funcionarios del Departamento de Estado, el trauma sufrido por el joven fue reportado a DeLaurentis y al jefe de seguridad diplomática de la embajada, Anthony Spotti, el 30 de diciembre. Luego siguió la noticia de que otros dos oficiales de la CIA habían experimentado algo similar aproximadamente un mes antes. Pero en la Embajada tanto los oficiales de inteligencia como los jefes diplomáticos creían que los ruidos eran “solo otra forma de hostigamiento” del gobierno cubano, con la particularidad de que parecían cuidadosamente dirigidos hacia oficiales de inteligencia que trabajaban bajo cobertura diplomática.

Los incidentes fueron discretamente discutidos entre los miembros del llamado “Country Team”, unos 15 diplomáticos de rango superior que suelen reunirse a diario en la embajada para tratar asuntos significativos. Sin embargo, preocupaciones del ámbito de la contrainteligencia motivaron que no se hablara de ellos a la mayor parte del personal estadounidense —otros 32 diplomáticos y ocho custodios de la Infantería de Marina— una decisión que luego fue criticada por algunos de los que enfermaron.

“Tenemos oficiales de seguridad en cada embajada y nos ponen al día de forma constante”, dijo un diplomático a ProPublica. “Que si a alguien le robaron la billetera, que si a alguien le entraron en el auto… Y entonces, a alguien lo atacan con esta arma misteriosa ¿y no nos dicen nada?”.

Furgoneta en fuga

Hacia mediados de enero, los otros dos oficiales de inteligencia afectados también solicitaron atención médica, y el 6 de febrero fueron enviados a Estados Unidos para recibir tratamiento.

Fue por entonces que la esposa de otro funcionario de la embajada informó que estaba en su residencia del también exclusivo Reparto Flores cuando escuchó un sonido irritante. Salió de la casa y vio una furgoneta que se alejaba a toda velocidad. El vehículo aparentemente provenía del mismo extremo de la calle donde se encuentra una casa que los estadounidenses creen es usada por el Ministerio del Interior cubano.

Funcionarios consultados por ProPublica admitieron que el informe de la mujer era vago e incierto, pero dijeron que, aun así, era uno de los datos circunstanciales más relevantes que habían reunido sobre los incidentes.

Desde La Habana, los altos mandos de la Embajada sugirieron a Washington que debería presentarse una protesta formal al gobierno cubano. Dadas las incertidumbres, otros pensaban que deberían conseguir antes más información. Aunque fue un tema de preocupación tanto en el Departamento de Estado como en la CIA, no ha quedado claro si se le comunicó a la plana mayor del Consejo de Seguridad Nacional antes de que se decidiera cursar la protesta.

Según las fuentes, el Secretario de Estado, Rex Tillerson tampoco fue informado de la situación hasta días después de que el Secretario Adjunto interino para Asuntos del Hemisferio Occidental, Francisco Palmieri, llamara el 17 de febrero de 2017 al embajador de Cuba en Washington, José Ramón Cabañas, para entregarle una nota diplomática de protesta.

Unos días después, DeLaurentis fue citado a una reunión en La Habana con Josefina Vidal, la funcionaria del MINREX cubano que venía negociando en la era Obama la normalización de relaciones con los Estados Unidos. Con Vidal estuvieron presentes oficiales del Ministerio del Interior cubano. Estos le hicieron preguntas al Encargado de Negocios acerca de los incidentes, qué síntomas habían sufrido los diplomáticos y qué otras circunstancias podrían esclarecer el episodio.

El 23 de febrero, menos de una semana después de la nota diplomática estadounidense al gobierno cubano, DeLaurentis acompañó a dos senadores norteamericanos de visita en Cuba, Richard Shelby, republicano por Alabama, y Patrick Leahy, demócrata por Vermont, a entrevistarse con Raúl Castro en el Palacio de la Revolución.

Durante la conversación Castro dijo que tenía algo qué hablar con DeLaurentis y al terminar la reunión le pidió que se quedara. En una conversación breve pero sustancial, Castro dejó claro que estaba bien enterado de los incidentes y que comprendía que los norteamericanos los tomaban como un problema serio. De acuerdo con un funcionario del Departamento de Estado, su respuesta fue: “Tendríamos que trabajar juntos para intentar solucionarlo”.

En posteriores reuniones la parte cubana prometió incrementar la seguridad alrededor de los domicilios de los diplomáticos, con más patrullas y cámaras de circuito cerrado en algunas áreas, y accedió a permitir que viajara a la isla un equipo de investigadores de la Oficina Federal de Investigaciones de EE.UU.,FBI.

También pidieron interrogar a las víctimas e información médica sobre sus lesiones, pero el Departamento de Estado puso objeciones. “No podíamos descartar” el posible involucramiento del gobierno cubano, dijo un funcionario de esa cancillería a ProPublica. “Cuando estás tratando con un posible culpable, uno anda con cautela”.

Se amplía el universo

Luego de un intervalo de varias semanas, los incidentes reaparecieron. Una mujer fue agredida en su apartamento y otros diplomáticos en sus casas del oeste de La Habana. A los tres primeros pacientes examinados en los Estados Unidos se les encontraron síntomas médicos concretos, y en el caso del joven treintañero había sufrido entre otros problemas serios daños en los huesecillos de uno de sus oídos, por lo que debería usar un audífono para la sordera.

Este había hecho una grabación del ruido y se la hizo escuchar al colega mencionado al principio de esta reseña, quien quedó crispado al corroborar que era muy parecido a lo que él y su familia habían escuchado en su jardín durante varios meses.

Al día siguiente, este último diplomático fue a ver DeLaurentis. El embajador de facto le dijo que él y otros que estaban al tanto de los incidentes creían que estos estaban confinados a un “pequeño universo de personas” de quienes los cubanos probablemente sospechaban que realizaban labores de inteligencia. A su subalterno la respuesta no le tranquilizó, y sugirió que a otros tampoco les bastaría. “Tiene que convocar una reunión”, le dijo a DeLaurentis, “porque la noria de los rumores se está volviendo loca”.

El 29 de marzo, DeLaurentis reunió a varias decenasd e miembros del personal de la embajada, todos con acceso a información clasificada en el edificio. Ya había pasado más de un mes desde que se entregara la protesta formal al gobierno cubano, pero la mayoría de la gente en la sala de conferencias oía hablar de los incidentes por primera vez.

Según tres funcionarios que estuvieron en la reunión y hablaron con ProPublica, DeLaurentis expuso tranquilamente los detalles de lo que habían experimentado algunos trabajadores. Las investigaciones estaban en curso, y las autoridades cubanas habían prometido aumentar la seguridad de los diplomáticos. Instó a cualquiera que pensara que podía haber estado expuesto, o que tuviera información potencialmente relevante a contactarle o hablar con el oficial de seguridad de la embajada. Dijo que especialistas médicos estaban disponibles para examinar a cualquiera que sospechara tener algún problema.

Al final, pidió a los reunidos que evitaran hablar de la situación fuera del recinto seguro de la embajada, ni siquiera con sus familias. Aunque el asunto todavía era clasificado, el pedido pareció absurdo y hasta indignante, al menos a algunos de ellos. “Pensamos que era una locura”, dijo un funcionario que estuvo en la reunión. “Algunos familiares habían sido atacados en sus casas. ¿Cómo no íbamos a poder advertirles para que estuvieran en guardia?”.

También en hoteles

Las preocupaciones entre el personal y sus familias finamente explotaron. En apenas un mes, se reportó un aluvión de nuevos incidentes. Para fines de abril, más de 80 diplomáticos, sus parientes y otro personal — una proporción muy alta para una misión que incluía aproximadamente 55 empleados americanos y sus familias — pidieron ser evaluados en Miami

El equipo médico en esta ciudad estaba encabezado por el Dr. Michael E. Hoffer, un otorrinolaringólogo de larga experiencia con veteranos de las fuerzas armadas que sufrieron traumas auditivos y del equilibrio a consecuencia de explosiones y combates en Afganistán e Iraq.

Se llevaron a cabo exámenes en Miami y La Habana, y pronto se detectó alrededor de una docena de casos nuevos, la mitad del número que sería eventualmente confirmado en octubre de 2017.

Después de otro intervalo de semanas, alrededor del 21 de abril en el Hotel Capri, uno de los que usaba la embajada de Estados Unidos para alojar a diplomáticos y visitantes, un funcionario hospedado allí mientras se renovaba su apartamento fue sacudido durante la noche por un ruido agudo y penetrante. Un par de días después, lo mismo le sucedió a un médico de la Universidad de Miami que acababa de llegar.

“¿Quiénes sabían que estaban allí?”, reclamó DeLaurentis al MINREX. “El gobierno de Estados Unidos. Y el gobierno cubano”.

Cortes y expulsiones

En mayo el Departamento de Estado expulsó de Washington a dos diplomáticos cubanos que habían sido identificados como espías. Las expulsiones no fueron hechas públicas, y ninguna noticia del misterio acústico en La Habana fue filtrada a los medios informativos.

Cuando por fin el affaire de los ataques "sónicos" salió a la luz pública a principios de agosto, se explicó que las expulsiones se decidieron para protestar por el incumplimiento por parte de Cuba, bajo la Convención de Viena, de su obligación de proteger a los diplomáticos acreditados. Para entonces eran 16 los funcionarios afectados. En septiembre sumaban, 19, y la cifra ascendió luego a 21 y finalmente a 24.

La continuidad de los ataques, aun meses después de haber protestado ante el gobierno de Cuba, llevó a la administración Trump a retirar en septiembre de 2017 al 60 % de su personal diplomático de Cuba, emitir una alerta de viajes a la isla para los ciudadanos estadounidenses, y expulsar a una cantidad proporcional de diplomáticos cubanos de Washington

De los 24 afectados hasta octubre pasado, 21 fueron sometidos a exhaustivos exámenes multidisciplinarios en la escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania. En los resultados del estudio, publicados este jueves en la Revista de la Asociación Médica de Estados Unidos, se concluye que parecen haber sufrido lesiones en amplias redes de conexiones cerebrales, sin haber sufrido un trauma en la cabeza.

Más de tres meses después de las presuntas agresiones, la mayoría padecía secuelas cognitivas, del equilibrio, visuales, auditivas y del sueño, además de dolores de cabeza. Uno de los coautores del estudio, el Dr. Randel Swanson, especialista en rehabilitación de lesiones cerebrales, ha comparado las de los diplomáticos con las que deja un trauma sufrido en un accidente de auto o en una explosión.

En el momento de su evaluación, que se inició más de 200 días después de su exposición al misterioso agente ofensivo,14 de los 21 examinados no habían podido reincorporarse al trabajo.

ProPublica señala que el Departamento de Estado tiene de plazo hasta el 4 de marzo para enviar a sus diplomáticos de vuelta a La Habana o declarar como permanente la reducción de personal. Pero el Secretario de Estado Rex Tillerson no ha mostrado ninguna señal de reconsiderar su postura.

“No sabemos cómo proteger a nuestra gente contra esto, así que ¿por qué haría semejante cosa?” dijo Tillerson a la agencia Associated Press al ser preguntado acerca del retorno. “A cualquiera que quiera obligarme a hacerlo, lo voy a enfrentar, hasta que esté convencido de que no estoy poniendo a nadie en peligro”, agregó.

(De un reportaje investigativo de ProPublica. Reseñado por Rolando Cartaya)

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"Seguiremos de pie, porque somos resistencia", prometen los presos del 11J en Placetas

Los presos políticos Arianna López, Loreto Hernández y Donaida Pérez. (Collage de fotos tomas de redes sociales)
Los presos políticos Arianna López, Loreto Hernández y Donaida Pérez. (Collage de fotos tomas de redes sociales)

Desde la prisión de Guamajal, en Villa Clara, los presos políticos Donaida Pérez, Loreto Hernández y Arianna López envían una carta al pueblo cubano en la que ratifican sus posiciones políticas como opositores que buscan "un futuro mejor para sus hijos y nietos"

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Los presos políticos del 11J Arianna López Roque, Donaida Pérez Paseiro y Loreto Hernández García subscribieron una carta en la que afirman que seguirán adelante en su lucha por construir un futuro mejor para sus hijos y nietos en Cuba.

Loreto Hernández y su esposa, Donaida Pérez, ambos integrantes de la asociación "Yorubas Libres de Cuba", fueron sentenciados a siete y ocho años de cárcel respectivamente por manifestarse en Placetas, Villa Clara, durante las protestas del 11 de julio de 2021.

Por el mismo motivo López Roque cumple ocho años de privación de libertad. Los tres cumplen su condena en la cárcel de Guamajal, en Villa Clara.

Desde Miami, donde reside, el expreso político Jorge Luis García Pérez, conocido como “Antúnez”, hermano de Loreto Hernández, dio a conocer parte del contenido de la misiva.

“A nuestro pueblo lo convocamos a encontrar y sacar afuera esa sangre mambisa que todos llevamos dentro para terminar de una vez y por todas con tantos años de sufrimiento (...) Seguiremos adelante porque tenemos la esperanza de poder construir un futuro mejor para nuestros hijos y nietos, pero primero debemos acabar con esa empresa criminal conjunta que desgobierna nuestra patria”, afirmó.

Loreto Hernández, Donaida Pérez y Arianna López envían desde prisión carta al pueblo de Cuba
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“En esa carta ellos ratifican su condición de presos políticos plantados, es decir: que continúan rehusándose a formar parte, a participar en el programa de adoctrinamiento y mal llamada reeducación, programa ese concebido para delincuentes comunes”, explica Antúnez.

“Ellos continúan rechazando el sinnúmero de ofertas vergonzosas que les han hecho en varias oportunidades a cambio de que, si ellos desisten de su postura política, pueden ser liberados”, agregó el opositor exiliado en EEUU.

Alertan sobre estado crítico del preso político Carlos Michael Morales en hospital de Villa Clara

El preso político del 11J y comunicador independiente, Carlos Michael Morales, en una foto publicada por CubaDecide.
El preso político del 11J y comunicador independiente, Carlos Michael Morales, en una foto publicada por CubaDecide.

El opositor Carlos Michael Morales se encuentra en delicado estado de salud por complicaciones de una prolongada huelga de hambre. Actualmente está internado en la Sala para Penados del principal hospital de Santa Clara.

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El preso político cubano Carlos Michael Morales se encuentra en delicado estado de salud en la Sala para Penados del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico “Arnaldo Milián Castro” de Villa Clara, donde está recibiendo medicamentos y vitaminas por vía intravenosa, confirmaron a Martí Noticias fuentes cercanas al opositor.

"Le están suministrando potasio y vitaminas. Me pidió que dijera a su familia y a todos que está bien, pero no lo está. Los guardias que lo custodian reconocieron que su estado es preocupante", declaró el periodista independiente Guillermo del Sol a nuestra redacción.

Según explicó, él es la única persona autorizada a visitarlo desde que fue trasladado desde el penal Guamajal, en Villa Clara, al centro hospitalario el pasado martes, tras agravarse su salud como consecuencia de una huelga de hambre.

"La visita duró aproximadamente 45 minutos, sin límite de tiempo impuesto", aclaró el comunicador.

Según el periodista, el Tribunal Provincial contactó con él por la mañana del jueves para autorizar la visita a Morales, quien desde el martes se encuentra en el cuarto piso del hospital, en la Sala de Penados.

"Está muy delgado. Carlos Michael, que debe medir entre 1,70 y 1,75 metros, apenas pesa unas 99 libras", dijo del Sol, destacando la gravedad de su estado como resultado de una huelga de hambre iniciada hace más de 20 días en Guamajal, en demanda de su libertad.

Morales Rodríguez fue liberado en marzo tras cumplir una condena de dos años y 10 meses por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 en Caibarién, Villa Clara. Sin embargo, fue detenido nuevamente el 4 de mayo y aún no tiene fecha de juicio.

Actualmente está acusado de desacato por sus críticas a oficiales de la Seguridad del Estado en las redes sociales, y de desobediencia por no acudir a dos citaciones policiales.

"Salió de prisión hace poco más de dos meses y ahora enfrenta la posibilidad de dos años adicionales por no asistir a las citaciones policiales, lo cual considero excesivo y cruel", comentó del Sol.

Oficiales de la policía política y fiscales también visitaron a Morales en el hospital.

"Los oficiales y los fiscales le propusieron que pagara una multa y que permaneciera en la misma sala hasta su recuperación. Él rechazó la oferta, porque me dijo que olía a secuestro, y declaró que no cesará su huelga hasta que se dé una negociación transparente", señaló del Sol.

El mismo día de su arresto, Morales inició una huelga de hambre que suspendió el 22 de mayo en espera de una respuesta al Habeas Corpus presentado por su abogada. Cuando la solicitud fue denegada, reanudó su ayuno el 19 de junio.

"He solicitado una reunión con el Teniente Coronel Abelardo, Jefe de la Seguridad del Estado en Villa Clara, para lograr el traslado de Carlos Michael a una sala regular, lejos de las celdas reservadas para los presos", adelantó del Sol.

El Centro de Denuncias FDP advirtió que Morales enfrenta un peligro inminente de muerte por paro cardiorrespiratorio o fallo renal.

"Responsabilizamos a Raúl Castro, a Díaz-Canel y al Ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas, por la vida y la integridad física de Morales", afirmó la organización independiente en un comunicado.

CubaDecide, por su parte, informó en su sitio web que Morales está "injustamente encarcelado desde el 4 de mayo de 2024 como represalia por sus publicaciones en redes sociales".

Por otro lado, el Directorio Democrático Cubano expresó su solidaridad con el preso político y su exigencia de libertad.

"El Directorio Democrático Cubano reafirma su apoyo a las demandas de libertad de Carlos Michael en su huelga de hambre, responsabilizando al régimen por cualquier consecuencia grave para su vida, y demanda la liberación de todos los presos políticos en Cuba", declaró la organización con sede en Miami en una nota de prensa.

Exponen casos de violencia institucional en Cuba ante la CIDH

Los panelistas de la audiencia de la CIDH "Cuba: Violaciones a los Derechos Humanos en el contexto de la violencia institucional".
Los panelistas de la audiencia de la CIDH "Cuba: Violaciones a los Derechos Humanos en el contexto de la violencia institucional".

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos escuchó numerosos testimonios de cómo el Estado cubano ejerce la violencia contra la ciudadanía

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Las diferentes formas de violencia institucional en Cuba fueron el tema de una audiencia este jueves en el 190 periodo de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH.

Camila Rodríguez, que dirige el grupo de Trabajo sobre detenciones por motivos políticos Justicia 11J, dijo que de acuerdo a su registro, al menos 1.584 personas fueron detenidas en las protestas del 11 de julio del 2021 y que 669 permanecen tras las rejas.

Añadió que “entre inicios del mes de julio de 2023 y este 8 de julio, al menos 240 personas privadas de libertad por participar en las protestas del 11J han sido víctimas de incidentes represivos o violatorios de sus derechos en las cárceles del país”

“En esta audiencia expresamos nuestra preocupación por la salud, e integridad de todas las personas privadas de libertad en Cuba, en especial de los manifestantes del 11J, quienes se enfrentan a condenas privativas de libertad que en algunos casos superan los 20 años”, expresó.

Muertes bajo custodia

Sobre el tema de la muerte bajo custodia habló Giselle Morfi, jefa del equipo legal de Cubalex.

Morfi dijo que su organización ha hecho un análisis de los patrones represivos identificados que abarcan la muerte en custodia policial y las de los reclutas del Servicio Militar en Cuba, durante el periodo del 1ro de enero del 2022 al 31 de enero del 2024.

“Cubalex registró 56 muertes bajo custodia. Este conteo incluye que personas detenidas por resolución judiciales, detenciones temporales por la policía, reclutas en Servicio Militar y dos mujeres víctimas de feminicidio por inacción de funcionarios que debían proporcionarles protección estatal específica”, explicó.

Entre los patrones de causa de muerte que pudieron identificar están la negación de atención médica, el suicidio, el uso excesivo de la fuerza, la huelga de hambre y accidentes laborales en centros penitenciarios, entre otros.

“Los patrones identificados por Cubalex reflejan profundas deficiencias en el sistema de custodia y detención en Cuba, evidenciando la necesidad urgente de reformas para mejorar las condiciones de detención, asegurar el acceso a atención médica adecuada y garantizar la protección y seguridad de todos los individuos bajo custodia del Estado, especialmente aquellos en situaciones de vulnerabilidad extrema”, expresó la experta.

Afrodescendientes en el sistema carcelario

Por su parte, María Matienzo, del Museo Virtual de la Memoria contra la Violencia Basada en Género, presentó cuatro patrones fundamentales que caracterizan a la perfilación racial en Cuba: disparidad racial y discriminación sistémica; un patrón de muerte significativa debido a la violencia policial contra afrodescendientes; leyes que teóricamente garantizan la igualdad pero no se implementan efectivamente para proteger a los afrodescendientes; y la criminalización y marginalización.

“Los afrodescendientes que representan un 9.3% de la población y los mestizos, el 26.6%, están sobrerrepresentados en el sistema carcelario y en las víctimas de la violencia policial”, dijo Matienzo.

Feminicidios

Los feminicidios frente a la negligencia estatal fue el tema presentado por Yanelys Nuñez Leiva, del Observatorio de Género Alas Tensas.

La activista señaló que entre 2019 y 2023, según registros parciales de su organización, “208 mujeres fueron asesinadas, con al menos 24 de ellas habiendo denunciado a sus agresores, en su mayoría parejas y exparejas. Se constató un historial de violencia de género en, al menos, 22 de estos casos”.

“Ante estos crímenes, el gobierno cubano ha negado siempre su responsabilidad, argumentando que existe una voluntad política y un interés estatal en eliminar las desigualdades entre hombres y mujeres. Sin embargo, la ausencia de refugios y de sistemas de rescate para mujeres y sus hijas en peligro, la no tipificación del feminicidio dentro del Código Penal, la falta de preparación del personal jurídico y policial y la inexistencia de medidas integrales de atención a la violencia de género sólo confirman la complicidad del Gobierno frente a esta problemática social y lanza un mensaje de impunidad a los agresores”, dijo Nuñez Leiva.

La Dama de Blanco, Leticia Ramos, denunció la continua represión y la persecución por parte del gobierno cubano hacia los miembros de esa organización, que incluye detenciones arbitrarias y amenazas constantes contra ellas y sus familiares.

Ramos señaló además que cinco Damas de Blanco están en prisión injusta debido a su activismo y su defensa de los derechos humanos.

Por último, Yanitza Sánchez, del Programa para América Latina del Instituto de Raza, Igualdad y Derechos Humanos, presentó varias peticiones a la CIDH, entre ellos, que se exija la liberación inmediata de las personas privadas de libertad por motivos políticos, antes y después de las manifestaciones del 11 de julio de 2021; que se clasifiquen las muertes de reclutas del Servicio Militar como muertes en custodia y que se exija al Estado cubano el respeto de los derechos humanos y el cumplimiento de sus obligaciones para preservar la vida de las y los ciudadanos y más si se encuentran bajo custodia policial o en instalaciones del Estado.

También pidieron que se exija al Estado cubano detener todas las formas de represión y violencia contra las personas defensoras de derechos humanos, incluyendo detenciones arbitrarias, violencia física y tortura, estableciendo un mecanismo nacional independiente de protección de activistas, periodistas y otros actores de la sociedad civil.

Además, instan al Estado cubano a implementar medidas concretas para erradicar la discriminación racial y de género; promulgar una Ley Integral sobre la Violencia de Género y asegurar que todas las formas de violencia contra la mujer sean sancionadas de manera adecuada.

Posible deportación de joven cubano aviva temor entre otros inmigrantes con casos de asilo

El inmigrante Lisvan Isidron junto a su madre Mirielzi Cabrera en Miami. Este miércoles fue detenido y puede ser deportado a Cuba.
El inmigrante Lisvan Isidron junto a su madre Mirielzi Cabrera en Miami. Este miércoles fue detenido y puede ser deportado a Cuba.

La inminente deportación de un joven cubano asentado en Miami ha generado un temor creciente entre miles de inmigrantes cubanos que permanecen en EEUU con peticiones de asilo pendientes.

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Cuando el joven cubano Lisvan Isidron se presentó en la Oficina de la Policía de Inmigración (ICE) en el sur de la Florida para un chequeo jamás pensó que su peor pesadilla se convirtiera en realidad: fue detenido y procesado para su deportación.

En Cuba no tiene familiares. Todos se fueron hace años. Su madre, Mirielzi Cabrera, desde que supo de su inminente deportación sólo llora pensando en el futuro del joven de 26 años.

“Nosotros somos una familia corta de tres personas, no tenemos a nadie en Cuba. Si mañana me lo dejan en el aeropuerto de La Habana, ¿para dónde va a coger? ¿Dónde va a dormir? ¡Qué injusticia!”, dijo angustiada Cabrera a Martí Noticias.

Isidron llegó a Estados Unidos en 2021 por la frontera con México. En ese momento, muchos cubanos que entraban al país por la frontera sur se enfrentaban a procesos expeditos de remoción, como llaman las autoridades migratorias a las deportaciones rápidas.

Tras una entrevista de miedo creíble, Isidron tuvo que comparecer ante un juez de Inmigración, que le negó el asilo político y obtuvo un documento conocido como I-220B.

“La I-220B es una orden de deportación con supervisión. Es decir, la persona tiene la orden de deportación pero no puede ser deportada al momento. Entonces Inmigración lo libera y cada año debe ir a la Policía de Inmigración (ICE) para renovar su estatus por otro año. Así hasta que su país lo acepta”, explicó la abogada Rosaly Chaviano, de Chaviano Law Firm, radicada en Miami.

En el caso de Isidron, la abogada dijo que el joven "no tuvo la oportunidad de contratar a un abogado para su defensa".

"Fue todo muy rápido, en apenas dos meses ya tenía la orden de deportación y ahora solo queda pedir a Inmigración que detenga esa orden”, añadió.

La madre del joven dijo que temía que las autoridades cubanas persiguieran a su hijo si es devuelto a la isla.

“Él es un muchacho que estudió en Cuba, que no estaba de acuerdo con ese sistema ni con las decisiones que se tomaban. Por eso vino para acá. En Estados Unidos no tiene una multa de tráfico, ni un arresto... nada. Un muchacho que trabajaba y tenía un futuro por delante en este país”, dijo la madre.

Una inmigrante cubana sube al avión que la llevará de regreso a la isla en un vuelo de deportación. Tomado de un video de Corey Bullard para ICE.
Una inmigrante cubana sube al avión que la llevará de regreso a la isla en un vuelo de deportación. Tomado de un video de Corey Bullard para ICE.

Más deportaciones a Cuba

La abogada Chaviano alertó que se deben esperar más deportaciones a Cuba debido a que la isla está dispuesta a recibir a más personas.

“Hay un cambio en la Administración que quiere verse más dura en cuestiones migratorias y Cuba ha dicho que aceptará más vuelos de deportación. Es importante que quienes tengan una orden de deportación hagan todo lo legalmente posible para evitarla”, dijo.

El régimen cubano ha dicho públicamente que está dispuesto a recibir más vuelos de deportación desde EEUU, e incluso una funcionaria cubana se atrevió a pedir la deportación desde EEUU de todos aquellos cubanos que entraron ilegales desde 2017, un número que se acerca al millón de personas.

El régimen cubano también pide frecuentemente la derogación de la Ley de Ajuste Cubano, que le permite a los ciudadanos de la isla obtener la residencia permanente en EEUU luego de un año y un día residiendo en el país.

“En los últimos meses hemos sido testigos de la deportación, sobre todo de jóvenes cubanos que entraron al país después de 2017. Hay personas de nacionalidad cubana que llevan décadas con órdenes de deportación, pero Cuba parece enfocada en aceptar solamente a los más recientes y jóvenes”, dijo Chaviano.

Emblema del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EEUU
Emblema del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EEUU

Miles de cubanos con temor a las deportaciones

Este miércoles también fue una pesadilla para Julio Osnedy Martínez, otro cubano de 31 años que recibió una orden de deportación tras cruzar la frontera en marzo de 2021.

“Me levanté tempranito y me iba a trabajar, como todos los días. Cuando me monté en el auto me rodearon los policías de ICE ( la oficina del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y me llevaron detenido”, relató vía telefónica a Martí Noticias.

Cuando entras al centro de detención ves a mucha gente desesperada. Nadie quiere irse a Cuba.

“Fue terrible. Cuando entras al centro de detención ves a mucha gente desesperada. Nadie quiere irse a Cuba. Los oficiales desde que llegas te dicen que te van a mandar para Cuba. El cielo y tierra se unen pensando en tu familia, en la gente que dejas detrás. En toda tu vida que de pronto se termina”, añadió.

Martínez tiene una familia en el sur de Florida. Su esposa, sus padres y dos hijos dependen de él, lo que cree que pudo haber influido en que los oficiales de inmigración no terminaran deportándolo.

“Me acaban de dar un parole, que ha sido una bendición. Con ese documento podré aplicar a la Ley de Ajuste y toda esta pesadilla terminará”, dijo.

Los cubanos con I-220A también temen ser deportados

La abogada Chaviano también dijo que cientos de miles de cubanos que hoy pelean asilos en cortes estadounidenses podrían terminar con órdenes de deportación.

Una cubana en esa situación es Ismary Labrada, quien dijo a Martí Noticias que no duerme desde hace varias noches pensando en su próxima cita en una corte de Inmigración.

“Trabajé para la dictadura cubana como médico durante años en Venezuela hasta que escapé. Llegué a este país buscando libertad y mi peor temor es que me envíen de regreso a Cuba”, confesó.

“Tengo mucho miedo porque mi caso de asilo lo presenté con un notario debido a que no tenía el dinero suficiente para pagar un abogado. Si algo falla no quiero ni pensar qué será de mí”, añadió.

Tienen "terror de que el pueblo vuelva a salir": activistas sitiados en Cuba

Así quedaron varios carros de la policía y el gobierno en una de las protestas del 11 de julio de 2021, que tuvieron lugar en Cuba.
Así quedaron varios carros de la policía y el gobierno en una de las protestas del 11 de julio de 2021, que tuvieron lugar en Cuba.

Este 11 de julio varios activistas cubanos dijeron que la policía no les permite salir de sus casas. Según sus denuncias, las autoridades cubanas temen otro estallido popular contra el régimen.

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Varios activistas han denunciado desde la isla que están siendo objeto de acoso policial y amenazas cuando se cumplen tres años de las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021.

Sin poder salir de su vivienda se encuentra la sindicalista independiente María Elena Mir Marrero, tras ser advertida por un agente de la Seguridad de Estado, de que en caso de violar la orden, podría ser detenida.

Desde Guanabo, en La Habana, Mir Marrero denunció a Martí Noticias: “Hay un muchacho nuevo, se llama "Carlos", que dice que no puedo salir de mi casa hoy".

A juicio de la opositora, las autoridades cubanas tienen "terror de que un día como hoy un pueblo otra vez lleno de sus necesidades, calamidades, falta de todo tipo de libertades, vuelva a salir a la calle y se haga cualquier tipo de manifestación".

Declaraciones de la sindicalista independiente María Elena Mir Marrero
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"Eso es todo el problema que tienen hoy este 11 de julio, el miedo a perder este poder, de que yo mando porque yo quiero. Eso es todo lo que tienen ellos hoy", opinó Mir Marrero.

Por su parte, el activista Alberto Turis Betancourt dijo desde La Habana a Martí Noticias que un agente policial le advirtió que no podía salir de su vivienda hoy.

"Ahora mismo pude conectarme, después de varias horas sin poder conectarme. La conexión está tumbada, hay que anclarse a otros teléfonos o anclarse a una red wifi para poder comunicarse con los demás", declaró desde La Habana Vieja.

"Realmente la policía está en cada esquina. Ayer en la noche se presentaron en la puerta de mi casa y me dijeron que no podía salir hoy día 11 o 12 a la calle, que de salir voy a ser arrestado (...) Muchos hermanos me han contactado y me han dicho lo mismo. Me han dicho que han sido citados, que han sido amenazados de salir", agregó el activista cristiano.

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También la periodista independiente Yunia Figueredo denunció que llevan cuatro días citiados por la Seguridad del Estado.

La activista de derechos humanos y colaboradora del portal ADNCuba dijo en un video enviado a nuestra redacción que los agentes estaban en varias esquinas.

La periodista independiente Yunia Figueredo denuncia cerco policial en jornadas del 11J
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"Ya se ha hecho evidente porque me parquean las motos al frente. Le he tomado fotos a los represores, hoy se parqueó uno frente a la puerta de mi casa y nos dijo que no podemos salir de aquí, que estamos bajo prisión domiciliaria hasta el día 14 o más, hasta que ellos decidan. Ellos son los que mandan y no nos permiten salir de la casa", declaró Figueredo.

(Con reportes de Ivette Pacheco)

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