El respaldo político y energético que México mantiene hacia Cuba ya no es suficiente para aliviar la profunda crisis que atraviesa la isla ni para garantizar la continuidad del régimen cubano, según analistas consultados por Martí Noticias.
Aunque el gobierno de Claudia Sheinbaum presenta su relación con La Habana como parte de una histórica política de cooperación, solidaridad y respeto a la soberanía, los expertos advierten que México enfrenta cada vez mayores dificultades para mantener ese apoyo.
El analista político Fausto Pretelín considera que la política exterior mexicana hacia Cuba está condicionada por una visión ideológica adoptada durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
“El apoyo diplomático de México no le alcanza a defender y a prolongar el régimen cubano. Hay que recordar que México, desde hace ocho años casi, apostó por una diplomacia dogmática, pensando en aquel momento López Obrador que toda América Latina iba a ser gobernada por regímenes o gobernantes de izquierda, progresista”, dijo Pretelín.
Según Pretelín, aunque México continúa enviando alimentos, ayuda humanitaria y otros recursos, la magnitud de la crisis energética cubana supera la capacidad de asistencia del gobierno mexicano.
La isla atraviesa una severa escasez de combustibles, prolongados apagones y dificultades para mantener operativos sus sistemas de generación eléctrica. Para los especialistas, la reducción del suministro de petróleo venezolano ha aumentado la dependencia cubana de otros aliados, entre ellos México.
El periodista mexicano de cobertura presidencial, Jorge Chaparro Acosta, afirmó que el gobierno mexicano habría recurrido a estructuras estatales para mantener los envíos de petróleo y combustibles hacia Cuba.
Entre esos mecanismos señaló a Gasolinas Bienestar, una empresa vinculada a Petróleos Mexicanos que, según explicó, tendría entre sus principales funciones la comercialización y el envío de combustibles a la isla.
“Lo quisieron disfrazar diciendo que también serviría para crear gasolinas en comunidades indígenas y que estas ganancias que se obtuvieran por la venta del combustible se iban a quedar con las comunidades indígenas. Al momento hay solamente unas seis u ocho gasolinerías de este tipo en todo el país y no es el objetivo principal de Gasolinas Bienestar”, explicó Chaparro Acosta.
Sostuvo que anteriormente los cargamentos se gestionaban mediante PMI, la filial internacional de Pemex, y que incluían petróleo crudo, gasolina, diésel y turbosina.
El periodista afirmó que estos suministros no representan una operación ilegal, pero cuestionó que recursos del Estado mexicano sean utilizados para apoyar a un gobierno señalado por violaciones de derechos humanos, mientras la población cubana continúa enfrentando escasez de alimentos, medicinas y electricidad.
Los analistas también consideran que el escenario político regional ha cambiado y que La Habana ya no cuenta con la misma red de aliados ideológicos que tuvo durante años en América Latina.
Para Pretelín, las diferencias entre México y Estados Unidos sobre Cuba forman parte de una confrontación diplomática más amplia entre la administración de Sheinbaum y el gobierno del presidente Donald Trump.
Estiman que el endurecimiento de la política de Washington, la interrupción del flujo de petróleo venezolano y el aislamiento progresivo de La Habana han reducido el margen de maniobra del régimen cubano.
Mientras México mantiene su respaldo diplomático y continúa enviando recursos a la isla, la asistencia parece insuficiente frente a una crisis energética que se agrava, una economía debilitada y una población sometida a apagones prolongados, escasez y deterioro de los servicios básicos.
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