El preso político Francisco Rangel Manzano sufrió, este sábado, una subida brusca de su presión arterial y una intensa angina de pecho, condiciones que ponen en riesgo su vida porque padece de una patología peligrosa.
“Este sábado 18 de julio, mi esposo, a través de una llamada telefónica alrededor de las 12 y 20 del día desde la prisión Canaleta, en Perico, me comunicó que en la madrugada tuvieron que sacarlo con urgencia para la enfermería, ya que tuvo mucha falta de aire, fuerte dolor en el pecho y la presión super alta. Fue medicamentado, lo estabilizaron y, posteriormente, lo llevaron a la celda nuevamente”, explicó a Martí Noticias su esposa, Regla Burunate, enfermera de profesión.
“El padece una miocardiopatía de posible etiología isquémica con difusión sistólica de moderada a severa del ventrículo izquierdo, o sea que es una patología muy grave”.
La negativa del régimen a aplicar beneficios como la libertad condicional o la licencia extrapenal, pese al tiempo cumplido, ha generado profunda alarma sobre la vida del preso político:
“Yo voy para la Seguridad del Estado, que al final es la que tiene que ver con todos esos casos. Ellos tienen que ver con los médicos, tienen que ver con las prisiones. El eslabón principal es la Seguridad del Estado, en este país”, indicó la mujer.
Burunate recordó las pésimas condiciones que tienen los centros penitenciarios donde el hacinamiento, la incomodidad, el estrés, las dietas deficientes, el sedentarismo y el calor inciden, significativamente, sobre las personas con afecciones cardiovasculares.
“En un cubiculo son muchos presos, no sé exactamente la cantidad, pero son las camas pegadas, una al lado de la otra, que no tienen ni espacio para nada, y entonces mucho calor, ahí no se puede tener un ventilador”, señaló Burunate.
“Responsabilizo a la Seguridad del Estado y a las autoridades de la prisión de lo que pueda suceder. El estado de salud de Pancho es muy delicado y ellos lo saben. Ya ha cumplido cinco años de una condena de seis y por tal motivo le pueden otorgar, por el tiempo que lleva, una licencia extrapenal o una libertad condicional y las autoridades del régimen se niegan a hacerlo”, precisó.
Rangel Manzano, de 64 años, cumple una condena de seis años de privación de libertad por su participación en las protestas populares del 11 de julio en Colón, Matanzas.
Para que el sistema judicial determine si procede la licencia extrapenal de Rangel Manzano por grave enfermedad, requiere un dictamen médico-legal que evalúe la letalidad de su patología y la capacidad de la cárcel para garantizarle un tratamiento constante y atención médica de urgencia. Dos condiciones que no han sido evaluadas en los casi seis años que lleva el preso político en prisión.
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