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En vísperas de la Madre de todas las Marchas, Maduro militariza a Venezuela


Preocupa al mundo acelerada militarización de Venezuela por mano de Maduro (c).

En ese contexto de militarismo exacerbado, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y la ONU expresaron hoy una seria preocupación.

A dos días de una gran marcha en su contra, el presidente izquierdista venezolano, Nicolás Maduro, recibió este lunes la promesa de "lealtad incondicional" de la Fuerza Armada, a la que la oposición acusa de ser la única que sostiene al chavismo en el poder.

"La Fuerza Armada Nacional Bolivariana preserva su unidad monolítica, granítica, y ratifica su lealtad incondicional al señor presidente", dijo el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, en un acto militar encabezado por Maduro en las afueras del Palacio presidencial de Miraflores.

Disfrazado con una gorra militar, el presidente agradeció el apoyo de la cúpula castrense: "Amor con amor se paga, lealtad con lealtad se paga", respondió, ante miles de milicianos.

En su discurso, el general Padrino López describió a Maduro como un "presidente auténticamente chavista que la Fuerza Armada admira" y a ésta como "radicalmente antiimperialista" y seguidora del líder socialista Hugo Chávez, fallecido en 2013.

La noche del domingo, el mandatario ordenó a los militares desfilar y salir a las calles este lunes para reafirmar la "unión cívico-militar" con que gobierna Venezuela con férrea mano.

Las demostraciones de fuerza del gobierno ocurren en vísperas de la marcha que realizarán los opositores pro-democracia el miércoles, cuando se conmemora el primer grito independentista venezolano, para exigir elecciones y respeto a la autonomía del Parlamento, único de los poderes públicos controlado por la oposición.

Para la oposición, y para los más serios analistas, una salida del chavismo del poder es la única forma de resolver la grave crisis política y económica del país, pero Maduro descarta un adelanto de las presidenciales, pautadas para diciembre de 2018.


La oposición promete que el miércoles será "la mamá de las marchas", pero el oficialismo también asegura que ese día colmará las calles de Caracas.

La ola de protestas, que deja cinco muertos, decenas de heridos y más de un centenar de detenidos, a causa de la represión gubernamental, estalló el 1 de abril luego de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se adjudicara las funciones del Parlamento y levantara la inmunidad de los diputados.


Once países latinoamericanos pidieron este lunes a Venezuela que "garantice el derecho a la manifestación pacífica" y lamentaron las muertes en las manifestaciones.

En un comunicado, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú y Uruguay pidieron que "se definan las fechas para dar cumplimiento al cronograma electoral que permita una pronta solución a la grave crisis que vive Venezuela".

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, rechazó en Twitter lo que llamó la "grosera injerencia" de esos países que, aseguró, avalan la presunta "violencia vandálica de la oposición".

La oposición y ONGs han denunciado una "fuerte represión", con bombas lacrimógenas, perdigones e incluso armas de fuego. El ministro rechazó la acusación señalando que es obligación del Estado restituir "el orden público".

La Fuerza Armada tenía ya amplio poder durante el gobierno del socialista Chávez (1999-2013), gran aliado del régimen despótico y militarista de Cuba, pero su influencia ha crecido mucho más con Maduro, cuyo gobierno cuenta con un militar activo y diez en retiro en 11 de los 32 ministerios.

"Chávez incorporó a los militares a la gestión de gobierno y la tendencia ha ido profundizándose con Maduro. Hoy tenemos más que un gobierno cívico-militar, un gobierno militar-cívico", declaró a la AFP el analista Luis Vicente León.

La Fuerza Armada, de 165.000 efectivos y 25.000 en reserva, controla la producción y distribución de alimentos básicos en grave escasez, además de una compañía petrolera, una televisora, un banco, una ensambladora de vehículos y una constructora.

Para el analista Benigno Alarcón, al menguar su apoyo popular en medio de la crisis, el gobierno decidió conservar el poder "por la fuerza" y "compró la lealtad" de los militares.

Maduro anunció este lunes la expansión de la Milicia Nacional Bolivariana, cuerpo de civiles con entrenamiento militar creado como apoyo a la Fuerza Armada, a 500.000 miembros "cada uno" con su fusil "garantizado".

Dirigentes de la oposición aseguraron que esa decisión muestra "desesperación". "Venezuela no quiere fusiles, quiere comida y medicinas!", afirmó líder opositor Henrique Capriles.

En ese contexto militarista exacerbado, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, expresó hoy su "seria preocupación" por el anunció de Maduro para expandir la Milicia Bolivariana.

"Vemos con seria preocupación la militarización de la sociedad venezolana", escribió el jefe de Estado colombiano en su cuenta de Twitter.

En su mensaje, el presidente Santos también hace "un llamado a la cordura".

El pronunciamiento de Santos se conoce después de que los mencionados gobiernos de América Latina rechazaron ayer la muerte de seis personas en las protestas de Venezuela y pidieron evitar "cualquier acción de violencia" en la jornada de manifestaciones convocada para el miércoles.

Por otro lado, hasta la Oficina del Alto Comisionado de la Organización para las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos advirtió este martes que la entrega de armas a civiles en Venezuela sólo exacerbará la tensión y el conflicto en el país.

"Lo que se necesita en este contexto de conflicto es que la tensión se apacigüe, no que se incremente, y cuantas más armas en la calle más posibilidades de que puedan ser usadas", indicó el portavoz de la Oficina, Rupert Colville.

"Y dar armas a los civiles implica muchísimo riesgo", agregó.

"Un fusil para cada miliciano", amenazó el jefe de Estado socialista en cadena de radio y televisión.

Colville recordó al Ejecutivo nacional que la libertad de congregación y manifestación es un derecho humano universal y que por lo tanto debe respetarse.

Dicho esto, también se refirió a los manifestantes y les dijo que deben protestar "de forma pacífica".

"Reiteramos al gobierno que no debería haber detenciones masivas ni indiscriminadas y que el Ejecutivo debe hacer todo lo posible para apaciguar la tensión".

Colville solicitó al gobierno de Maduro que lleve a cabo "una investigación imparcial" de todos los actos violentos ocurridos en el contexto de las protestas y especialmente "los que han acabado con la muerte de personas".

"La situación está muy volátil y cualquier muerte violenta debe ser investigada de forma profunda e imparcial", reiteró, en referencia a las seis muertes violentas en el contexto de agitación civil que vive el país.

[con información de las agencias AFP, EFE, y El Nacional]

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