Las importaciones de productos chinos en Nicaragua marcaron un punto de inflexión histórico durante el primer trimestre del año 2026 superando, por primera vez, las importaciones desde Estados Unidos, el principal socio comercial del país que, sin embargo, sigue siendo el principal comprador de productos nicaragüenses.
El Informe de Comercio Exterior del período enero-marzo, publicado por el Banco Central de Nicaragua (BCN), muestra que el país compró mercancías por 553.4 millones de dólares a China, mientras que las compras a Estados Unidos se quedaron en 485.8 millones.
El avance chino en el dominio del mercado nicaragüense parece imparable mientras, en paralelo, China compra menos productos nicaragüenses esfumando así el discurso del régimen sandinista que presenta a Pekín como un buen socio comercial. Los datos contradicen el relato del régimen de los Ortega Murillo: entre enero y marzo de 2026 las compras chinas de productos nicaragüenses cayeron en un 50.4 % con respecto al mismo período del año anterior.
En declaraciones a Martí Noticias, el analista de comercio internacional Douglas Lee Galo señaló que “el comercio con China está enmarcado en un Tratado de Libre Comercio bilateral Nicaragua–China negociado a partir del reconocimiento diplomático de Pekín en 2021 cuando Nicaragua rompió relaciones con Taiwán”.
También destacó el reciente Acuerdo Ministerial 005-2026 (AM-005-2026) “que eliminó unilateralmente los aranceles sobre importaciones chinas en Nicaragua”.
“La evidencia sugiere que existe una estrategia deliberada para beneficiar a China como socio comercial, aunque el régimen nunca lo enmarcaría así públicamente” apuntó el economista quien al tiempo enfatizó que “Nicaragua no solo permite, sino que facilita activamente la penetración de comercio y negocios chinos en el mercado interno, incluyendo tiendas y empresas que la pequeña industria local ya denuncia como competencia desleal”.
El economista agregó que “el libre comercio sin reciprocidad con una economía de escala masiva como China destruye los eslabones más débiles de la cadena productiva local. Y cuando el gobierno además elimina los aranceles que protegen a los productores nacionales, el daño se acelera”.
Lee Galo es autor del informe titulado "El Triángulo Geopolítico Comercial de Nicaragua: Cómo el CAFTA está financiando el avance comercial de China en América Central" que concluye que el régimen de Nicaragua está convirtiendo a China en su principal socio comercial con dólares generados en el intercambio comercial con EE.UU en el marco de este tratado de libre comercio.
El analista nicaragüense ejemplificó los datos publicados por el Banco Central de Nicaragua de la siguiente manera: “Imagínese un vecino que trabaja en una empresa norteamericana y recibe su salario en dólares. Pero en lugar de gastar esos dólares en tiendas del barrio o en productos de sus vecinos, los gasta íntegramente en una tienda china que además no compra nada de lo que él produce”.
EEUU el gran perdedor
Para Lee Galo está claro el gran perdedor en esta relación: “EE.UU. pierde porque los dólares que paga por café, oro y ropa nicaragüense no regresan como compras de bienes estadounidenses: terminan en empresas chinas”.
Este economista, con amplia experiencia en el sector logístico y tecnológico, aclaró que si bien los productos que Nicaragua le compra a China tales como electrodomésticos, maquinaria, ropa, tecnología, vehículos y plásticos también EEUU los produce, éste los vende a precios generalmente más altos.
Sin embargo, señaló que en categorías como maquinaria industrial, tecnología, insumos agrícolas y bienes de capital, “EEUU sí es competitivo y podría abastecer a Nicaragua”.
“El problema es que el régimen no ha promovido esa sustitución [de proveedor] y en cambio va en la dirección contraria al eliminar los aranceles a China en lugar de negociar condiciones que favorezcan también a los proveedores estadounidenses” explicó el economista a Martí Noticias.
En opinión de Lee Galo “en términos de política comercial estratégica, compensar el déficit con EE.UU. implicaría que Nicaragua comprara más bienes americanos tales como granos, soja, tecnología, maquinaria, servicios financieros, que era precisamente el diseño original del CAFTA” sin embargo “ese diseño nunca se materializó porque Nicaragua optó por el proveedor más barato sin considerar las implicaciones geopolíticas”.
Igualmente advirtió que “si Nicaragua logra usar el CAFTA para recibir dólares con los que luego financia el avance chino sin consecuencias, países como Honduras, Guatemala y El Salvador podrían replicar el modelo. Washington lo lee como una amenaza sistémica al diseño del tratado, no solo como un problema bilateral menor”.
China no podría compensar una debacle del sector textil
Las Zonas Francas son el mayor empleador privado formal de Nicaragua, con más de 120,000 trabajadores directos, la mayoría mujeres jefas de hogar en zonas urbanas. Al mismo tiempo, son la conexión entre el empleo formal nicaragüense y el mercado estadounidense.
Lee Galo recuerda que este sector “depende absolutamente del acceso arancelario preferencial al mercado de EE.UU.” y advirtió que “si Washington impone aranceles a textiles y manufacturas, las empresas instaladas en Zonas Francas, principalmente coreanas y taiwanesas, simplemente se relocalizarán en Honduras, El Salvador o Bangladesh, donde el acceso al mercado estadounidense esté garantizado”.
Ante la pregunta de si China podría compensar a Nicaragua esta relocalización de empresas, Lee Galo fue categórico en decir que “las Zona Francas no producen para el mercado chino ni operan bajo la lógica china. China compra cantidades mínimas a Nicaragua.
Además, China tiene su propia manufactura de escala infinitamente mayor: no necesita maquilas nicaragüenses. Si las Zonas Francas colapsan por retaliación americana, China no abrirá su mercado para absorber esos textiles ni reemplazará esos 120,000 empleos”.
Finalmente, el analista de comercio internacional señaló que “las remesas son el otro gran soporte de la economía nicaragüense y también provienen mayoritariamente de EE.UU. y la diáspora en países occidentales, lo que profundiza aún más la dependencia estructural con el mundo que el régimen sandinista dice confrontar”.
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