A falta de seis meses para que expire el actual convenio laboral colectivo en el béisbol, las posiciones entre los dueños y el sindicato de peloteros están bien distantes, y aunque todavía hay medio año para negociar, las posibilidades de que haya un paro laboral o huelga de jugadores son muy reales.
De momento, tanto las Grandes Ligas, como la Asociación de Jugadores de MLB (MLBPA, por sus siglas en inglés), ya intercambiaron sus propuestas iniciales, sobre las cuales habrá que conversar para tratar de llegar a un punto intermedio que satisfaga a ambas partes.
De eso se trata el acto de negociar. La intransigencia de alguno de los dos lados podría retrasar la apertura en febrero de los campos de entrenamiento e incluso, eventualmente, el inicio de la temporada, previsto para el 1 de abril de 2027.
Lo que proponen los dueños
La MLB es la única liga profesional en Estados Unidos que no tiene un tope a lo que puedan gastar en salarios los equipos, algo que, desde hace años, los dueños buscan imponer, en aras de conseguir un balance competitivo entre las 30 franquicias.
Pero si hay un techo, tiene que haber un piso. Si bien los equipos no podrían pasarse de cierta cifra, estarían forzados a gastar un mínimo obligatorio, precisamente, para poder competir en cierta igualdad de condiciones.
En todas las ligas deportivas del mundo hay equipos ricos, medianos y pobres, pero el desbalance actual que existe en el béisbol es sencillamente ridículo.
No significa que el dinero compre campeonatos. Ahora mismo, el equipo con mayor nómina salarial es el de los Mets de Nueva York ($334,544,282), que marcha en último lugar de la división Este de la Liga Nacional.
De igual manera, los Rays de Tampa Bay, con menos de un tercio de esa plantilla ($102,628,686), lidera la misma división, pero en la Americana.
El techo propuesto por MLB para el 2027 sería de 245.3 millones de dólares, una cifra que en la actualidad superan los Mets, los Dodgers de Los Angeles (302,198,373), los Yankees de Nueva York (291,921,830), los Azulejos de Toronto (2883,429,615), los Filis de Filadelfia (281,323,071) y los Bravos de Atlanta (266,183,684).
Y el piso proyectado sería de 171.2 millones, una cantidad a la que ahora mismo no llegan 15 de las 30 franquicias.
Estos números aplicarían sólo para el 2027 e irían en ascenso gradualmente hasta el 2033, cuando caduque el acuerdo que está negociándose por los próximos cinco años.
Los dueños alegan que en las últimas 11 Series Mundiales, ningún equipo de los llamados mercados pequeños se coronó campeón, desde que lo hicieron los Reales de Kansas City en 2015.
Y si bien algunos equipos pobres consiguen batallar y competir, nunca les alcanza para ganar.
El tope salarial propuesto sería ligeramente más alto que el umbral actual del llamado impuesto de lujo, que se sitúa en 244 millones.
Según MLB, aplicar un tope y un piso crearía un equilibrio que le daría mayor flexibilidad para abordar otros temas de interés de los jugadores, como el tiempo de control de los equipos sobre los peloteros antes de llegar a la agencia libre y los aumentos de sueldo durante la etapa de arbitraje salarial.
Por otro lado, como parte de la propuesta de MLB, los jugadores recibirían el 50 por ciento de los ingresos del béisbol, lo que permitiría a peloteros y equipos compartir equitativamente a medida que crecen los ingresos del deporte.
El plan de los dueños contempla otros temas más, como la centralización de los mercados televisivos y el reparto equitativo de los ingresos entre los 30 equipos.
Lo que propone el sindicato de jugadores
Desde un principio, la MLBPA rechaza el techo salarial y propone abordar la disparidad económica entre los clubes de mercados grandes y pequeños, centrándose en aumentar el reparto de ingresos dentro del actual sistema del Impuesto de Equilibrio Competitivo (CBT).
Según el presidente interino del sindicato, Bruce Meyer, es mejor elevar el umbral al llamado impuesto de lujo de los 244 millones actuales a 300 millones.
Además, la propuesta incluye un “impuesto a la integridad competitiva” para cualquier equipo con una nómina inferior a $150 millones, que no es otra cosa que la imposición de un piso salarial, aunque inferior a la idea de los dueños.
La MLBPA exige también un aumento del salario mínimo de 780 mil dólares a 1.5 millones en 2027, la eliminación de la oferta calificada, reducir de seis a cinco años el tiempo para llegar a la agencia libre y una lotería del draft ampliada para desincentivar aún más el “tanking”, la estrategia de algunos equipos de perder partidos a propósito para tener mejor ubicación en la selección de jugadores amateurs.
¿Qué podemos esperar?
El actual convenio laboral colectivo vence el 1 de diciembre. Se firmó en marzo del 2022, tras tensas negociaciones que incluyó un cierre patronal de 99 días que retrasó el inicio de los entrenamientos primaverales y estuvo a punto de provocar la cancelación de partidos de la campaña regular de ese año.
Estos seis meses serán clave y si no hay acuerdo, es muy probable que al menos en las primeras semanas de febrero reine el silencio en los campos de entrenamientos y estemos en presencia del décimo paro laboral en la historia de las Grandes Ligas.
¿Y los fanáticos? Bien, gracias. Quedan en medio del fuego cruzado, sin que ninguna de las dos partes los tengan realmente en cuenta.
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