Las Grandes Ligas nacieron en 1901 con 16 equipos y así se mantuvieron por 60 años, hasta que en 1961 comenzó la expansión gradual hasta las 30 franquicias actuales.
El comisionado Rob Manfred, quien planea retirarse en enero del 2029, quiere dejar, al momento de irse, unas Ligas Mayores con 32 equipos, y desde ya, diez ciudades han levantado la mano para acoger a las nuevas organizaciones.
La idea va más allá de la simple adición de otras dos franquicias, pues implicaría, según los planes de Manfred, una reorganización estructural que podría destruir tradiciones centenarias.
Fuentes de MLB aseguran que estaría muy cerca el momento en que se daría el disparo de arrancada para empezar todo el proceso, cuyo punto de partida sería la creación de un comité de expansión, encargado de analizar todas las candidaturas, antes de tomar la decisión final.
Un poco de historia
La primera expansión en la historia ocurrió en 1961 en la Liga Americana.
Los Senadores de Washington se habían mudado a Minnesota y adoptado el nuevo nombre de Mellizos, y el entonces presidente Dwight Eisenhower usó sus poderes ejecutivos para presionar a favor de mantener un equipo en la capital del país.
Fue entonces que nacieron los nuevos Senadores de Washington, que se mantuvieron por los siguientes 12 años, antes de mudarse en 1972 y convertirse en los actuales Rangers de Texas.
Al mismo tiempo, del otro lado del país, surgían los Angelinos de California, que luego cambiaron a Angelinos de Anaheim y Angelinos de Los Angeles, aunque sin mover su localización.
En 1962, le tocó el turno a la Liga Nacional, que añadió dos equipos.
Ante la partida hacia California de los Dodgers de Brooklyn y los Gigantes de Nueva York, la Gran Manzana necesitaba una franquicia en el viejo circuito y fue cuando surgieron los Mets, mientras que en Houston aparecieron los Colt .45s, rebautizados tres años después como los Astros.
La gran explosión de nuevas franquicias ocurrió en 1969.
La Liga Americana añadió a los Reales de Kansas City y los Pilots de Seattle, aunque estos últimos se reubicaron en 1970 en Milwaukee, bajo el nombre actual de Cerveceros.
La Nacional sumó a los Padres de San Diego y a los Expos de Montreal, primer equipo fuera del territorio estadounidense, aunque en 2005 se trasladó al Distrito de Columbia como Nacionales de Washington.
En 1977 vieron la luz los Marineros de Seattle y los Azulejos de Toronto, ambos en el joven circuito, y no fue hasta 1993 que la Nacional volvió a emparejar a 14 equipos por liga, con el surgimiento de los Marlins de la Florida y los Rockies de Colorado.
La cifra actual de 30 franquicias se completó en 1998, con los Diamondbacks de Arizona en la Nacional, y los Rays de Tampa Bay, en la Americana.
Ese mismo año, los Cerveceros cambiaron a la Liga Nacional y en 2013 los Astros pasaron a formar parte del joven circuito.
Los planes de Manfred
La primera vez que el comisionado Manfred comenzó a hablar sobre la expansión fue hace más de diez años, en octubre del 2015, al alegar que las Grandes Ligas eran una industria en crecimiento indetenible, por lo que perfectamente cabrían “al menos”, dos equipos más, ubicados, uno en el Este y otro en el Oeste.
Clave en cualquier intento de expansión sería llegar a un acuerdo con el sindicato de peloteros, como parte de la negociación del nuevo Convenio Laboral Colectivo.
El actual pacto vence el 1 de diciembre de este año, por lo que es de suponer que el tema debería incluirse en las negociaciones del nuevo acuerdo.
Si bien la Asociación de Jugadores de la MLB no tiene voz ni voto en la expansión en sí, sí influye en cualquier aspecto que afecte a los jugadores.
En teoría, el sindicato estaría dispuesto a apoyar la expansión, ya que dos equipos adicionales generarían más empleos para jugadores, no solo en las plantillas de la MLB, sino también en los equipos afiliados de ligas menores.
El problema es que el tema en sí no es de los prioritarios en la agenda de una negociación que pinta tensa en extremo, con peligro de provocar una huelga de peloteros o un paro laboral por el asunto del posible techo salarial que pretenden imponer los propietarios.
Metodología
Una vez creado el comité que analice las diferentes candidaturas, las urbes aspirantes deberán mostrar la suficiente capacidad financiera, no solo para la construcción de un nuevo estadio, sino también para asumir la cuota de expansión, que podría oscilar entre dos mil y dos mil 500 millones de dólares por mercado.
Entre los aspectos que serán objetos de análisis se incluyen la población del núcleo urbano y del área metropolitana, según los datos más recientes del censo, y el crecimiento demográfico proyectado para los próximos cinco años.
También hay que tener en cuenta las franquicias profesionales existentes en otros deportes, así como cualquier club de béisbol de ligas menores en la zona.
Primordial será el posible mercado de TV en el área y si este no interfiere con el mercado televisivo de actuales franquicias de MLB.
A eso súmele la presencia de grandes corporaciones en la zona para posibles patrocinios, palcos y venta de bloques de entradas.
Las ciudades candidatas
Charlotte y Raleigh (Carolina del Norte), Montreal y Vancouver (Canadá), Oakland y Sacramento (California), Nashville (Tennessee), Orlando (Florida), Portland (Oregon) y Salt Lake City (Utah).
Descarten de antemano a Orlando, Oakland y Sacramento.Con los Marlins en Miami y los Rays en St. Petersburg, ambos con serios problemas para atraer fanáticos, MLB no le dará al Estado del Sol una tercera franquicia.
La opción sería mudar a los Rays a Orlando, pero el equipo está en proceso de edificar un nuevo parque en el área de Tampa.
Oakland es quizás el peor mercado posible en toda la nación americana y acaba de perder a los Atléticos, que están temporalmente en la sede de Triple A de los Gigantes de San Francisco en Sacramento, hasta que se termine la construcción de un fastuoso estadio en Las Vegas.
Y precisamente, Sacramento no ha movido un dedo para aprovechar la oportunidad de convertir en definitiva la presencia temporal de los Atléticos en la ciudad.
Nashville, la Ciudad de la Música, emerge como la favorita a acoger una de las dos nuevas franquicias.
Con una población de más de dos millones en el área metropolitana y una afluencia de 17 millones de turistas anuales, la urbe de Tennessee es señalada por los analistas como el mercado ideal para un nuevo equipo en el Este.
La MLB tiene una larga relación con Nashville, pues en ocho ocasiones, la ciudad ha sido sede de las Reuniones Invernales y recientemente, más de 91 mil fanáticos entraron al partido de temporada regular entre los Bravos y los Rojos, disputado el año pasado en el autódromo Bristol Motor Speedway.
Charlotte tiene franquicias de otros deportes, como los Carolina Panthers (NFL) y los Hornets (NBA), pero su candidatura se basa en la actividad de los aficionados a través de una cuenta de Facebook y actualmente carece de una estructura organizativa definida.
Además, los Bravos de Atlanta, los Orioles de Baltimore, los Rojos de Cincinnati y los Nacionales de Washington reclaman el mercado televisivo como parte de su territorio de transmisión, lo cual ocurriría también con Raleigh, un mercado más pequeño y menos atractivo que Charlotte.
Montreal, al igual que Oakland, ya tuvo un equipo en MLB y lo dejó morir por la mala gestión del entonces dueño Jeffrey Loria.
Portland es hoy una de las ciudades más inseguras de todo el país y aunque de aquí a que se anuncien las nuevas franquicias podría cambiar, la situación actual es un freno claro a cualquier aspiración
La favorita en el Oeste es Salt Lake City, con una población cercana a los tres millones de personas, con una edad media joven de 33,6 años y un promedio de ingresos familiares de 81 mil dólares anuales.
Lo que más atrae de la urbe de Utah es lo bien estructurado que está el comité de candidatura, posiblemente el más confiable y transparente entre todos los aspirantes.
Y Vancouver, más allá de los deseos y buenas intenciones de su alcalde, Ken Sim, no ha mostrado muchas credenciales.
Preguntas incómodas
Desde ya, surgen dudas sobre el futuro que generan preguntas incómodas.
¿Se mantendrán intactas las afiliaciones tradicionales de ambas ligas? Es difícil imaginar a los Yankees y los Dodgers en una misma liga, por sólo poner un ejemplo, si llegara a hacerse realidad un realineamiento estructural radical.
Incluso se ha llegado a hablar de la desaparición de las ligas Nacional y Americana, en aras de una reestructuración basada en zonas geográficas.
El respeto a las tradiciones es una de las bases fundamentales para la perdurabilidad y el béisbol fue clave en la consolidación de la nación americana desde mediados del siglo XIX.
Manfred asegura, con razón, que la industria de MLB está en crecimiento, pues la generación anual de ganancias supera los mil millones de dólares.
Pero, ¿son necesarias en realidad dos nuevas franquicias, cuando de las 30 actuales, menos de un tercio de ellas compiten cada año, mientras el resto se limita a ser convidados de piedra?
Primero habría que hacer a cada equipo realmente competitivo, antes de pensar en invitar a dos más a sumarse a una fiesta en la que son muy pocos los que bailan.
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