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En Cuba cinco acusados de fraude millonario a seguros de autos


Cartel del FBI sobre la operación Sledgehammer, con los fugitivos que huyeron a Cuba.

Dos de ellos, Vladimir López y Lázaro Vigoa Mauri eran cabecillas de un esquema para simular accidentes... a mandarriazos. Las aseguradoras pagaron $20 millones por supuesta terapia a los “accidentados”.

Cinco de los 92 acusados por autoridades federales y estatales de EE.UU,. en relación con un esquema de fraude que comprendía accidentes simulados y cobros espurios a las aseguradoras de autos, se encuentran en Cuba, según consta en la lista de sospechosos involucrados publicada por la Fiscalía Federal de EE.UU. en el sur de la Florida.

Entre ellos figuran dos presuntos cabecillas, Vladimir López, de 38 años, y Lázaro Vigoa Mauri, de 45 años, los dos ex residentes en West Palm Beach. A ellos y los demás acusados que aún no han sido capturados se les considera prófugos.

Los otros tres refugiados en la isla son Dagoberto Milián López, de 57 años (West Palm Beach), Eduart Gonzalez, de 35, (Condado de Palm Beach) y Obelio Rodríguez, de 44 años, (Condado de Palm Beach)

La Operación Sledgehammer (Mandarria), una investigación estatal y federal, ha conducido a acusaciones presentadas contra de un total de 92 encartados de los condados de Palm Beach, Broward y Miami-Dade. La operación recibió su nombre en código cuando investigadores encubiertos vieron a sospechosos golpear vehículos con una mandarria para que pareciera que habían sufrido un accidente.

Según informa el portal Café Fuerte los documentos de la acusación indican que los dos cabecillas que controlaban la red habrían recibido $4.3 millones de dólares, y lograron trasladar buena parte de esas ganancias de contrabando a Cuba desde el 2006.

ACCIDENTES A MANDARRIAZOS Y PLANILLAS EN BLANCO

Los investigadores anunciaron el jueves cargos contra 33 personas que --según dijeron-- estaban involucrados en la simulación de accidentes con vistas a defraudar a los seguros; el último golpe en la investigación de tres años que identificó alrededor de $ 20 millones en pagos de las aseguradoras obtenidos de forma fraudulenta.
Los cargos incluyen fraude postal y conspiración para lavar dinero, estructuración de transacciones financieras y la participación en la simulación fraudulenta de accidentes.

El fraude consistía en un esquema masivo, complicado y muy sofisticado que se mantuvo activo desde octubre de 2006 a diciembre de 2012. Según los investigadores, estaban involucrados desde los propietarios de las 21 clínicas participantes y el personal médico que emitía diagnósticos fraudulentos y prescribía falsos tratamientos, hasta los oficinistas que facturaban por los servicios y los reclutadores que encontraban a las "víctimas" de los “accidentes” y los entrenaban para simular colisiones en las calles y carreteras del sur de la Florida.

Los reclutadores enseñaban a los participantes en el fraude a hacer que los accidentes parecieran reales, a presentar su declaración a los agentes policiales y a fingir lesiones que luego debían tratarse en clínicas específicas.
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En dichas clínicas, a los involucrados en el accidente simulado se les instruía firmar numerosos formularios en blanco relacionados con la terapia, que más tarde se presentaban indicando que habían visitado el lugar en varias ocasiones para ser tratados, aunque en realidad hubieran estado allí no más de una o dos veces.

Durante sus visitas, algunos no recibieron tratamiento alguno, o recibieron sólo un breve examen o tratamiento, pero los papeles indiban que se les había sometido a un examen y tratamiento completo y prolongado.

También se les enseñaba cómo debían presentar sus reclamaciones al seguro. Los cabecillas cuidaban luego que los cheques de las aseguradoras fueran depositados en cuentas controladas por ellos, para poder pagar su comisión a los participantes.

De las 92 personas imputadas hasta la fecha en el fraude, la Oficina del Fiscal de EE.UU. presentó cargos federales contra 56 ,y la Oficina del Fiscal Estatal en Palm Beach presentó cargos estatales contra 36.

EN CUBA, BAJO LOS COCOTEROS

Las posibilidades de que el gobieno de Cuba entregue a los fugitivos que según la investigación se encuentran en la isla son escasas, dadas las limitadas relaciones entre los dos países.

Recientemente La Habana entregó a las autoridades de la ciudad de Tampa, en el suroeste de la Florida, a Joshua y Sharyn Hakken, y a sus dos hijos, Cole y Chase, después que los dos primeros, tras perder la custodia de los niños, se los llevaran por la fuerza de la casa de su abuela y huyeran de la justicia en una embarcación hacia Cuba.

Pero la cooperación es más reticente cuando se trata de fugitivos que buscan refugio en la isla y podrían tener en su poder grandes sumas de dinero.

Las autoridades estadounidenses dieron cuenta en 2008 de la existencia de 56 fugitivos de la justicia acusados de facturar fraudulentamente al menos $272 millones al seguro médico federal para personas de bajos ingresos Medicare, y cobrar de esa cifra $142 millones

De los 36 fugitivos cuyos nombres las autoridades revelaron, 33 eran inmigrantes cubanos y según documentos de la Oficina Federal de Investigaciones, FBI, Inmigración y los tribunales, la mitad de ellos regresó inmediatamente a Cuba tras ser acusados. Su ubicación se determinó consultando archivos de viaje, aduana, pasaportes, bancos y computadoras.
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    Rolando Cartaya

    Rolando Cartaya (La Habana, 1952) Graduado de Periodismo, Universidad de La Habana 1976. Ha trabajado en la página cultural de Juventud Rebelde, la agencia UPI, el servicio Worldnet y como editor de las revistas “Newsweek”, “Discover” y “Motor Trend” en español. Ha traducido más de 20 libros para la editorial cristiana Thomas Nelson, Inc. Con Radio Martí desde 1989, ha sido editor, redactor, reportero, y director y guionista del programa “Sin Censores ni Censura”. Actualmente trabaja en martinoticias.com. Fue vicepresidente en la isla del Comité Cubano Pro Derechos Humanos.

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