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Confirman correspondencia de calendario maya con el nuestro


RUINAS DEL REY (MEXICO). Indígenas mayas realizan una ceremonia en la zona arqueológica de Ruinas del Rey, en el mexicano estado de Quintana Roo

La correlación entre los dos calendarios, admitida por la mayoría de especialistas, es conocida como "Goodman-Martinez-Thomson", o GMT.

El calendario maya, que hizo correr ríos de tinta el año pasado a raíz de interpretaciones que profetizaban el fin del mundo, ha centrado una investigación que permitió confirmar su correspondencia con nuestro calendario, gracias a un dintel de un templo de Tikal, en el norte de Guatemala.

Para establecer una fecha, el complejo calendario maya utilizaba dos sistemas de cuentas: un calendario sagrado, "tzolkin", de 260 días, y un calendario solar, el "haab", de 365 días. Otra cuenta del tiempo, llamada "la cuenta larga", establecía el vínculo entre los sistemas precedentes.

Un gran ciclo de la cuenta larga de los días duraba 13 baktun, un poco más de 5.000 años.

El 21 de diciembre pasado, fecha en la que algunos aseguraron se produciría un cataclismo planetario, por equivocadas interpretaciones de ese calendario, culminó una de esas eras de 5.000 años.

Pero el "4 ahau 3 kankin", que marcaba el fin de ese gran ciclo maya, correspondía en realidad al 21 de diciembre 2012 de nuestro calendario moderno.

La correlación entre los dos calendarios, admitida por la mayoría de especialistas, es conocida como "Goodman-Martinez-Thomson", o GMT.

Pero no es la única: otros expertos desplazan la correspondencia de uno a dos siglos, y hasta más.

Los trabajos publicados en la revista británica Scientific Reports por el equipo de Douglas Kennett, de la Universidad de Pennsylvania, respaldan esta correspondencia propuesta inicialmente a principios de siglo XX por Joseph Goodman.

La aceptación de esta correlación reposa en gran parte sobre una fecha obtenida por el método de radiocarbono realizada en los años 1950 sobre dos dinteles de madera en un templo ceremonial de Tikal, la antigua ciudad sagrada maya en la selva del Petén.

En esas piezas están grabadas fechas mayas, explican los investigadores. Pero subsistía una incertidumbre.

El equipo de investigadores de Pennsylvania realizó una nueva serie de exámenes utilizando el Carbono 14, con métodos más modernos, sobre uno de esos dinteles de madera del Templo I, o Gran Jaguar.

Se trata de un dintel en madera de zapote (Manikara zapota, de la familia de las sapotáceas), que lleva una serie de fechas grabadas indicando cuándo fue tallado, esculpido y consagrado.

Los análisis de nuevos datos apuntan a una estimación de entre 658 y 659 de nuestra era para el dintel número tres, que representa al rey de Tikal 3, Jasaw Chan K'awiil. El texto describe cómo éste destruyó a Yich'aak K'ak'sa, rey de la ciudad rival de Calakmul, en el sureste de Campeche.

"Estos datos respaldan fuertemente la correlación GMT", afirman los investigadores.

"Esencialmente es la cronología maya la que sirve de referencia en general para la antigua Mesoamérica" explicó por su parte a la AFP el arqueólogo Jean-Michel Hoppan, especialista de la escritura maya, que forma parte de numerosos científicos que utilizan la correlación GMT.

"Sólo los mayas y los olmecas permiten posicionar fechas en relación al principio de su era. Pero los olmecas sólo dieron algunas", subraya el investigador.

Un desfase de un siglo o dos en la cronología maya tiene así repercusiones en la cadena de sucesos en el conjunto de la antigua región mesoamericana.

Los mayas, que conocieron su apogeo entre 250 y 900 años después de Cristo, en Centroamérica y México, se sumieron en la decadencia hacia el siglo XIII.

Según una hipótesis a veces controvertida, el cambio climático, responsable de una larga y catastrófica sequía, fue una de las causas del ocaso de esa gran civilización.
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